Mucho se ha escrito acerca de los desafíos que implica el crecimiento de las ciudades. La urbanización desbordada, acelerada, deficientemente planeada y sin control, representa una amenaza real y preocupante a la calidad de vida de los seres humanos. El impacto de las decisiones y las acciones relacionadas con el crecimiento de la mancha urbana, afecta con diferente intensidad a una enorme variedad de aspectos de nuestra vida cotidiana, algunos de ellos muy evidentes, pero también otros que no lo parecerían tanto.

Agua, energía, drenaje, y movilidad son aspectos de construcción de infraestructura que sin duda alguna se ven afectados, pero también el crecimiento poblacional y urbano incide en temas de salud pública, desarrollo económico, empleo y prosperidad, o aunque no lo pareciera, también puede modificar nuestras costumbres, valores, cultura, participación cívica, y hasta puede tener relación con la seguridad alimentaria global.

Hoy, la mitad de la población mundial habita en ciudades, y de esa mitad, uno de cada 8 reside en alguna de las 33 llamadas megaciudades o megalópolis, que son aquellas que sobrepasan la cifra de 10 millones de habitantes.

Se le llama huella ecológica de una ciudad, a la suma de las áreas necesarias para proveerle de recursos y para absorber sus desperdicios, y ésta tiene que ser reducida drásticamente si queremos encaminarnos al sueño sostenible. Las ciudades consumen más del 75% de la energía mundial, y se espera que para el año 2025 estén generando alrededor de 2,000 millones de toneladas de desperdicios, casi el doble de lo que generaban apenas al principio de la presente década. La urbanización se relaciona directamente con la degradación o la pérdida de superficies forestales y algunos ecosistemas marinos, ambos vitales ya sea dentro o cerca de las ciudades, para darles sustento. Las amenazas de este fenómeno se extienden a la contaminación del aire, la acelerada pérdida de espacios verdes y biodiversidad, causantes de lo que ya se considera una auténtica emergencia climática.

Se estima que 700 millones de personas en áreas urbanas no tienen acceso a agua potable entubada, y que para el 2025, la cantidad de personas viviendo en áreas con escasez de agua crecerá a 3.5 miles de millones, de mil millones que hay en la actualidad.

Pero todos estos desafíos y amenazas, también representan nuestra mejor esperanza de superarlos, hoy las ciudades en crecimiento son el mejor laboratorio de pruebas para evaluar la efectividad de las soluciones que pueden y deben implementarse, abriendo paso a la innovación, a tecnologías transformadoras y políticas públicas constructivas, sumando la colaboración colectiva y entusiasta de los gobiernos, el sector privado y toda la sociedad.

Conforme las ciudades crecen, tienen que ser más eficientes en el consumo de recursos y la protección del medio ambiente, optimizando el uso del agua, electricidad y combustibles en general, y deberían promover una mejor integración entre el ambiente natural y el construido, para formar ecosistemas urbanos sostenibles.

 

 

Raúl Asís Monforte González

Raúl Asís Monforte González

Ingeniero Civil y Maestro en Arquitectura de Paisaje. Presidente del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Energía Renovable y Medio Ambiente A.C.

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