Entrevista de Leti Torres a José Jorge Lara Jiménez
En esta ocasión, platicaremos con el Dr. José Jorge Lara Jiménez, en referencia a su artículo “Políticas públicas en la conformación urbana del Centro Histórico de Mérida (CHM), Yucatán”, junto con el doctor Manuel Arturo Román Kalisch y publicado como parte del libro recopilatorio La investigación en las ciencias del hábitat por parte del Doctorado Interinstitucional en Ciencias del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
Las políticas públicas han dejado en segundo plano la vida cotidiana
El CHM goza de gran reconocimiento tanto de sus habitantes como del gobierno y, desde luego, de los visitantes. Sin embargo, no siempre fue así. Durante gran parte del siglo XX, las cualidades históricas, arquitectónicas y urbanas de la zona eran valoradas por un sector pequeño de la población. Esa falta de reconocimiento, principalmente por el gobierno local, propició directa e indirectamente la transformación, la pérdida y el deterioro de una gran cantidad de inmuebles.
Afortunadamente, por el interés y gestión de especialistas en historia y patrimonio, en 1982 aconteció algo sumamente importante para la recuperación de la zona: mediante una Declaratoria Federal, se le reconoce como Zona de Monumentos Históricos (ZMH). El contar con esta declaratoria contribuyó a que se desarrollara y aplicara un marco normativo específico para regular con mayor precisión las intervenciones en la zona. A partir de lo generado en ese año, si revisamos dicho marco normativo, las políticas públicas y programas gubernamentales aplicados, observaremos que el interés central ha sido preservar: las cualidades simbólicas, porque se reconoce su valor histórico; las morfológicas, porque se reconoce su valor arquitectónico; y las culturales, porque se reconoce el valor social.
Es importante destacar que todo ello ha resultado necesario y valioso para la recuperación y conservación arquitectónica y urbana de la zona. Sin embargo, y es un aspecto que abordo en el trabajo publicado, las intervenciones han sido pensadas predominantemente para incentivar y satisfacer a turistas y visitantes, y poco para los habitantes.
La normativa existe, el problema es cómo se aplica
Al contar con una Declaratoria Federal, se amplía el marco normativo aplicable a la zona. Tenemos así, entre la normativa federal y municipal, más de 10 documentos que nos guían sobre lo que se puede o no se puede hacer. Considero que, aplicando la normativa vigente, podríamos tener un centro histórico más social y habitable. Aquí debemos poner atención, ya que el cumplimiento parcial de la normativa por parte de los diferentes actores (gobierno, propietarios, usuarios y visitantes) genera una dicotomía en la zona: por un lado, atractiva y visitable, y por otro, caótica y selectiva.
También falta regular y vigilar los cambios de uso de suelo en el Centro Histórico; bares, restaurantes, boutiques, cantinas y servicios de hospedaje se han apropiado del Primer Cuadro y se están extendiendo hacia los barrios históricos, desplazando el uso habitacional y el pequeño comercio de barrio. Asimismo, resultaría pertinente contar con un programa municipal de información y vigilancia de no privatización del espacio público, para que los propietarios y arrendatarios no invadan las banquetas y las calles para su uso particular. Esto ya está señalado en el Reglamento de Zonas de Patrimonio Cultural Municipal, pero parece letra muerta en muchas calles y áreas del centro.
Algo que resultaría indispensable para la zona y que debería ser imprescindible es que diseñadores y constructores conozcan, apliquen y respeten la normativa del caso de intervención que realicen. Es fundamental que los profesionales se especialicen para este tipo de intervenciones o se asesoren, es un llamado a su formación ética y profesional.
Gentrificación y turistificación: fenómenos que segregan y sectorizan
Aunque los dos conceptos han cobrado notoriedad en años recientes, son fenómenos que han venido creciendo paulatinamente en zonas históricas desde hace aproximadamente 60 años en algunas ciudades de Europa y Estados Unidos. Lo que ha resultado en esos lugares gentrificados y turistificados ya lo encontramos en diversos centros históricos de México, y el de Mérida no es la excepción.
Señalando aspectos positivos que me parecen relevantes, están la reactivación de inmuebles y zonas deterioradas o subutilizadas, la reocupación social del espacio público y la generación de empleos y derrama económica. Como aspectos negativos importantes, se encuentran la generación de especulación inmobiliaria, el encarecimiento de rentas y servicios, la pérdida del comercio de proximidad (comercio de barrio), la del uso habitacional, la pérdida de población original y, con todo ello, se genera lamentablemente una evidente segregación y sectorización social.

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