Diseñamos ciudades para mover autos, no para sostener la vida
Cuando era niño, salíamos en bicicleta a los parques cercanos, a jugar en la calle, a patear el balón usando cualquier cosa de portería. Hoy esto es imposible en gran parte de la ciudad. Recuerdo haber visto hace poco un letrero absurdo a media banqueta que decía: “Cuidado, niños jugando”, y me lamenté al pensar que era una sátira de lo que puede llegar a ser el entorno urbano, especialmente para la infancia.
¿Para quién se diseñan las ciudades?
Lo irracional que muchas veces parece la arquitectura urbana nos hace preguntarnos: ¿para quién se diseñan las ciudades? Considero que hay dos respuestas, dependiendo de la escala, y ambas son muy tristes.
A gran escala —hablando de la ciudad como sistema, como entorno articulador de la vida urbana—, muchas veces no se diseñan para nadie. Son resultado de la inercia de una estructura que ha rebasado al individuo, enredándose en un entramado de normas, leyes y reglamentos, muchas veces contradictorios entre sí, o que responden a intereses que nada tienen que ver con las personas.

Las ciudades y las infancias
Iniciando mi vida profesional, cuando empecé a entrar en contacto con temas de planeación urbana, consideraba exagerados los argumentos de que la ciudad se diseñaba pensando en un perfil específico, ignorando los demás. Con el tiempo vi que esto es muy cierto.
Lo cual me lleva a la segunda respuesta. Si bien a gran escala sigo pensando que hay más ausencia de visión que visión sesgada, a escala específica es notorio que la ciudad está diseñada para un adulto productivo… y para nadie más. Los parques, las calles, las banquetas, el equipamiento, el mobiliario y las velocidades están pensados para un adulto autónomo, no para los niños, las personas de la tercera edad o aquellos que tienen la responsabilidad de cuidar a alguien más, demostrando que el espacio urbano también condiciona el cuidado. En México, una persona puede dedicar hasta 21 horas semanales al cuidado no remunerado.
Ciudades para todos
Hoy diseñamos ciudades para mover autos, no para sostener la vida. La ciudad no está diseñada para la vida cotidiana ni el cuidado, sino para la movilidad motorizada de un adulto productivo. En MetrópoliMid hemos publicado en anteriores ocasiones sobre ciudades de cuidado, ciudades pensadas para la gente, no sólo para el adulto funcional en su vida productiva, sino para cualquier individuo, en todas las etapas de su vida y en todas sus necesidades. No siempre estamos trabajando, a veces cuidamos, a veces nos cuidan. Este mes de abril puede ser una buena excusa: veamos, planeemos, diseñemos y hagamos ciudades pensando en los niños, escuchando a estos y a quienes los cuidan, y tendremos ciudades más amigables, más humanas y llenas de vida.







