Grupo Espeleológico Ajau trabaja para evitar el desarrollo de acciones que dañen estas formaciones naturales en Yucatán

En las cuevas y cenotes de Yucatán existe fauna endémica, por eso es de suma importancia que se tenga precaución al momento de construir los paradores turísticos y evitar levantarlos sobre estos. Debe y tiene que existir una distancia prudente entre la formación natural y las edificaciones. Así lo expresan María José Gómez Cobá y Fátima del Rosario Tec Pool, presidenta y miembro del Grupo de Espeleología Ajau, respectivamente; quienes agregan que incluso hay sitios para el turismo en los que se han levantado baños encima del cuerpo rocoso que cubre las cavernas.

La agrupación a la que pertenecen se dedica a la investigación y al estudio de campo de esos espacios, los cuales se privilegian para ser utilizados como sitios turísticos, pero cuya trascendencia es también arqueológica y cultural. Por ello, destacan que es esencial realizar un mapeo previo, pues un error del pasado es que se han levantado muchas construcciones sobre las cuevas en Yucatán.

En busca de apoyar y evitar que se siga dando un mal manejo a los cenotes, Grupo Ajau lleva a cabo trabajos colaborativos para el asesoramiento a nivel académico y turístico ya que “el trabajo en cuevas implica saber cómo aprovechar esos espacios para su desarrollo turístico”.

“Damos capacitación a los guías comunitarios o prestadores de servicios guías. Brindamos asesoramiento en proyectos de factibilidad turística, evaluamos si realmente la cavidad tiene potencial para su aprovechamiento o para la investigación”, apuntan las especialistas.

En Yucatán hay más de 2 mil 600 cenotes y cavernas, comentan, y agregan que sólo en Mérida cada vez que se hacen trabajos arqueológicos aparecen más cavidades. “En la capital del Estado nos son muy profundas, los cuerpos de agua están a 5 o 6 metros y son 157 las cavidades que se tiene registradas, 24 de ellas son cuevas y 133 cenotes”, indican.

Las investigadoras ponen el énfasis en proteger estas formaciones naturales, un reto que han asumido como agrupación pues la falta de educación ambiental es alarmante y debiera empezarse a hablar seriamente de estos temas desde la primaria. “Antes en las comunidades no había tanto plástico todo era orgánico, se descomponía los productos naturales o los tirabas en tu patio y desaparecían, ahora la gente no tiene idea del impacto que tiene el plástico en general, incluso las bolsas las queman; de 20 años para acá el plástico invadió los municipios y hoy no saben qué hacer”, recalcan. De ahí que mucha de la basura que llega a los cenotes no es solamente porque la gente la arroja, sino porque la lluvia arrastra muchas cosas y acaban en las cavidades.

¿De dónde surge esta iniciativa?

Ajau surgió de trabajos académicos en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) realizados bajo la guía del Antropólogo Carlos Evia Cervantes, quien inició en temas espeleológicos a sus alumnos de Licenciatura, tanto desde la perspectiva cultural, científica y deportiva. Las entrevistadas recuerdan que la estrecha relación del mundo subterráneo con la cosmovisión de los pueblos mesoamericanos, fue una mezcla que cautivó y contagió a sus aprendices.

“Con el paso del tiempo y el trabajo escrupuloso inculcado por el catedrático Evia, la agrupación se fue consolidando y atrayendo a más estudiantes de otras áreas del conocimiento como Arqueología, Historia, Turismo, Biología o Derecho; todos unidos por el interés común en las cavernas”, añaden.

El Grupo Espeleológico Ajau se conformó como tal en el año 2005 y en ese mismo año, se afiliaron a la Unión Mexicana de Asociaciones Espeleológicas (UMAE), organización que agrupa a la mayor parte de la comunidad en la materia del país.

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