El Presupuesto Participativo impulsado en la ciudad se consolida gradualmente como una herramienta de involucramiento ciudadano que va más allá de una simple dinámica de votación. Se trata de un mecanismo que, cuando se implementa de manera adecuada, transforma la forma en la que se toman decisiones públicas, por lo que suele considerarse un indicador de avance democrático y urbano.
“Diseña tu Ciudad” de Presupuesto Participativo es un programa que realiza el Ayuntamiento de Mérida a través de la Secretaría de Participación y Atención Ciudadana. No es sólo una dinámica de votación, es una herramienta que, cuando se aplica bien, cambia la forma en que una ciudad toma decisiones. Por eso suele considerarse un indicador de avance democrático y urbano. Este programa se realiza cada año con los recursos que fueron recaudados el año anterior a su realización; se destina un tres por ciento de los recursos propios, dirigido todo al mejoramiento de la ciudad.
En su edición 2026, el ejercicio “Diseña tu Ciudad” registró la participación de 16,618 personas, marcando un nuevo punto dentro de su evolución y confirmando una tendencia de crecimiento sostenido. En un contexto donde este tipo de mecanismos suele generar distintas opiniones, el dato central refleja que cada vez más ciudadanía decide involucrarse activamente en la definición del destino de los recursos públicos.
Durante la jornada se instalaron 51 centros de votación en distintos puntos del municipio, operando conforme a lo previsto. El proceso se desarrolló con normalidad y únicamente se presentaron incidencias menores relacionadas con ajustes en el registro de participantes, mismas que fueron atendidas sin afectar el desarrollo general.
Uno de los aspectos más relevantes fue la participación de 1,425 menores de edad, un elemento que evidencia el interés creciente de las nuevas generaciones por formar parte de la vida pública. Este involucramiento temprano contribuye a fortalecer una cultura de participación ciudadana desde edades iniciales.
El programa en Mérida inició a finales de 2023 y ha mostrado una evolución progresiva en poco tiempo. En su primera jornada, realizada en 2024, se registraron 9,239 participaciones con 149 proyectos propuestos, de los cuales 19 resultaron seleccionados. Para 2025, la participación aumentó a 14,028 personas, con 117 proyectos registrados, derivando en 18 propuestas ganadoras y un proyecto especial enfocado en un corredor verde.
En su tercera edición, correspondiente a 2026, el ejercicio continúa ampliando su alcance. Los resultados preliminares, además del incremento en la participación, permiten identificar las principales prioridades ciudadanas, concentradas en temas como infraestructura urbana, espacios públicos, medio ambiente, deporte, cultura y movilidad, incluyendo tanto nuevas obras como rehabilitación de espacios existentes.
A menos de tres años de su implementación, el programa muestra un crecimiento constante. Si bien los avances son graduales, también son firmes: reflejan un proceso en el que la ciudadanía comienza a involucrarse cada vez más en lo que ocurre en su entorno y en las decisiones relacionadas con la inversión pública.

Al respecto, el secretario de Participación y Atención Ciudadana, Carlos Carrillo Paredes, señaló que este ejercicio representa un avance en la forma de construir ciudad: “La participación ciudadana ha ido creciendo de manera paulatina, y hoy vemos cómo más personas se involucran en decidir qué y dónde se invierte el presupuesto. Este programa permite precisamente eso: que la ciudadanía forme parte activa en la toma de decisiones”.
Este crecimiento paulatino en la participación refleja que el programa abre espacios para que las personas incidan en la definición de en qué y dónde se invierten los recursos públicos, fortaleciendo la corresponsabilidad entre sociedad y gobierno. Más allá de las cifras, este ejercicio impulsa una ciudadanía cada vez más informada, organizada y consciente de su papel en el desarrollo de su entorno.
Este modelo, con antecedentes en distintas ciudades del mundo, se mantiene como una alternativa para fortalecer comunidades más participativas. En Mérida, su desarrollo ha sido gradual pero sostenido, reflejando que este tipo de ejercicios requiere tiempo, confianza y una apropiación progresiva por parte de la ciudadanía.
Más que un resultado inmediato, el Presupuesto Participativo debe entenderse como un proceso en evolución, un camino donde la participación crece de manera constante y donde, poco a poco, se afianza una relación más cercana entre la ciudadanía y la toma de decisiones sobre lo público.
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