Reflexiones al vuelo sobre la demografía metropolitana

Hace unos cuantos días conversaba con un colega acerca de los datos y las percepciones que tenemos del reciente crecimiento demográfico de Mérida. Este tema surgió a raíz de una nota en las redes que afirmaba que el “éxodo de migrantes a Mérida crece 700%, afirma el INEGI” (Portal Rompecabeza, 01 Octubre 2019). Revisando bien esta estridente noticia, notamos que se refería a una encuesta inexistente y a todo el estado de Yucatán en los últimos ocho años (2010 a 2018). La última encuesta del INEGI es la intercensal de población realizada en 2015 y sus datos migratorios son notablemente inferiores.

No es la primera vez que notas y conversaciones de este tipo distorsionan la realidad bajo la influencia de subjetivas percepciones (el aumento del tráfico vehicular y de gente foránea en todos los rumbos de la ciudad) o intereses económicos que veneran el crecimiento demográfico (¡ya somos dos millones en Mérida!) y el consecuente efecto inmobiliario, pero es innegable que esta discusión es cada vez más intensa. Desde tiempo atrás realicé un ejercicio para desmontar algunos mitos sobre el tema (Revista de la UADY, enero-marzo de 2001) con base en datos duros de fuentes fidedignas como el INEGI y del CONAPO. Hasta el año 2015, pese a las exageraciones como la nota antes comentada, se evidenció una disminución del ritmo demográfico de Mérida y de su zona metropolitana. Veamos algunas cifras.

Usando el cuadro demográfico de la página 65 de mi libro “En unas cuantas manos” con datos definitivos municipales del censo de 2010 y las tablas de la Encuesta Intercensal de Población 2015 del INEGI, vemos que el municipio de Mérida pasó de 830.7 mil habitantes a 892.3 mil entre 2010 y 2015. La zona metropolitana en conjunto (seis municipios) creció de 1´026.9 mil habitantes a 1´117.9 mil en el mismo periodo. Así, las tasas de crecimiento medio anual observadas fueron de 1.44  1.71% respectivamente. En la década anterior 2000-2010, esas mismas tasas fueron de 1.65 y 1.87% anual, lo cual muestra un ligero descenso. Sin embargo, el quinquenio reciente 2015-2020 puede mostrar sorpresivas alzas en este indicador, pero no podemos caer en especulaciones alcistas sin esperar las cifras del censo de población que el INEGI levantará en 2020 y publicará preliminarmente en los primeros meses de 2021.

Lo que llama mucho la atención en los datos actuales es el vertiginoso crecimiento de la población de Kanasín. A la luz de esos datos es indiscutible que se ha intensificado su función de espacio receptor de la migración regional de gente de escasos recursos que proviene de zonas en crisis de desempleo como las ciudades petroleras de Campeche, Tabasco y Veracruz, o del clima de violencia e inseguridad de Cancún y Playa del Carmen. En Kanasín estos grupos migrantes aún pueden encontrar suelo urbano y viviendas relativamente accesibles y habitar cerca de las fuentes de empleo que ofrece la ciudad de Mérida. En 2010 el municipio de Kanasín tenía 78.7 mil habitantes que crecieron hasta 96.3 mil en 2015, con una tasa anual de 4.12%, lo cual nos permite estimar conservadoramente que en el 2020 alcanzaría 118 mil habitantes. Cabe recalcar que esta ciudad, la segunda más poblada del estado, tiene carencias muy críticas en materia de equipamiento y servicios urbanos, y sigue creciendo sin cesar.

Del mismo modo, ateniéndonos a esta inercia reciente 2010-2015 podemos estimar que el municipio de Mérida tendría al menos 958.5 mil habitantes en 2020 y la zona metropolitana en conjunto albergaría 1 millón 216.9 mil vecinos. Esto, si las tendencias se mantienen. Las proyecciones del CONAPO para 2020 son incluso más modestas. Pero debemos insistir en que los datos definitivos los proveerá el INEGI en dos años; por ahora, magnificar la gentrificación o los atractivos de una ciudad de moda para tanta gente aterrorizada por la violencia en sus ciudades, podría llevarnos a datos mucho más altos, pero también inciertos. Sería un ejercicio ocioso. No perdamos de vista que el enorme tamaño de la ciudad no significa necesariamente una mayor población, sólo densidades absurdamente bajas.

 

*Portada: El Financiero

Jorge Bolio Osés

Jorge Bolio Osés

Sociólogo por la UNAM y Maestro en Arquitectura por la UADY. Fue Director del Instituto Nacional de Antropología e Historia de Yucatán y Director Académico del CICY.

E-mail: bolicho@hotmail.com

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