Dicen que las guerras del futuro se van a librar por el agua. Ninguna persona en su sano juicio puede negar su importancia para el individuo, ni su relevancia como recurso estratégico para las ciudades. Y, sin embargo, algo sucede que no dejamos de contaminarla y desperdiciarla.

El 22 de marzo se celebra el “Día mundial del agua”. Es un reconocimiento impulsado por las Naciones Unidas desde el año 1993, con el que se busca promover la importancia del “oro líquido” y generar conciencia sobre las más de dos mil doscientas millones de personas que no tienen acceso a este recurso tan indispensable y que muchos de los demás damos por sentado.

Es en este contexto que para la novena edición de la revista MetrópoliMid decidimos acercarnos a especialistas del agua en Yucatán para conocer cuál es la situación de este importante recurso en nuestro estado.

Mérida es una ciudad privilegiada en materia de agua. Nuestra zona metropolitana forma parte de la región sureste de México que tiene –como podrá leerse en los artículos de esta revista– siete veces más agua per cápita que el resto de las regiones del país. Sin embargo, esta situación afortunada revela otra un tanto alarmante: Yucatán no tiene un problema de cantidad, pero sí uno muy grave en su calidad del agua.

Expandida tanto a nivel urbano como rural, la contaminación de nuestro manto freático deriva en un detrimento directo en la salud de los habitantes. Como señala uno de los colaboradores de esta edición: en el medio rural de Yucatán se ha detectado la presencia de agroquímicos en el agua subterránea en concentraciones 800 veces mayores a los límites establecidos, lo que puede llegar a enfermedades cancerígenas que atacan el sistema nervioso central.

También en zonas urbanas consolidadas la contaminación del manto freático es alta, debido a factores como las actividades humanas, industriales, las granjas porcícolas y avícolas, las aguas domésticas, las provenientes del lavado, el fecalismo al aire libre y el mal estado en el que se encuentran las fosas sépticas (lo cual se agrava al no contar con sistemas de tratamiento de aguas residuales adecuados y suficientes).

La situación se vuelve aún más preocupante al considerar el tipo de suelo que tenemos en la península, que es de tipo kárstico, es decir, se trata de una roca gigante donde el acuífero es vulnerable a la contaminación pues cualquier tipo de líquido o substancia se filtra con facilidad. Es un sistema frágil susceptible de ser afectado tanto por el ser humano como por otros factores naturales.

 

“Mérida es una ciudad privilegiada en materia de agua… sin embargo, esta situación afortunada revela otra un tanto alarmante: Yucatán no tiene un problema de cantidad, pero sí uno muy grave en su calidad del agua”.

¿Qué podemos hacer entonces para mitigar este fenómeno? Existen esfuerzos importantes, tanto desde el sector gubernamental como el realizado por numerosas organizaciones ciudadanas, que trabajan todos los días para contrarrestar la contaminación del agua en Yucatán y el cuidado de nuestras reservas hidrológicas más importantes.

Hay que mencionar, por ejemplo, el proyecto piloto impulsado por instituciones como la UNAM, el CICY, la UADY, la Universidad Marista, el COTASMEY y el Innovaforce, cuyo objetivo es el monitoreo y evaluación de la calidad del agua del acuífero de Yucatán, como se explica más adelante en esta revista.

También existen organizaciones no gubernamentales, como BACAB A.C., y gubernamentales, como las autoridades de la Reserva Cuxtal, que todos los días luchan por proteger estas importantes fuentes de recarga.

Y es que la península de Yucatán tiene una de las reservas hidrológicas más importantes a nivel mundial y una de las regiones con mayor recarga hídrica de todo México a través de dos reservas de gran importancia. La primera es la zona ecológica de conservación Reserva Cuxtal, que abastece de agua potable a toda la zona metropolitana. La otra, es la Reserva Estatal Geohidrológica del Anillo de Cenotes, que es la principal zona de recarga de agua y abastece a más del 70% del estado.

El reto, sin embargo, implica la participación y el esfuerzo de todos. Tanto en lo individual, con el cuidado diario que hagamos del agua, su uso eficiente y responsable; como en lo social, a través de actores públicos y privados… debemos sumarnos para cambiar el paradigma del agua en Yucatán.

¡Que el Día mundial del agua nos sirva de excusa!

“Tanto en lo individual, con el cuidado diario que hagamos del agua, su uso eficiente y responsable; como en lo social, a través de actores públicos y privados… debemos sumarnos para cambiar el paradigma del agua en Yucatán”.

 

 

David Montañez Rufino

David Montañez Rufino

Fundador y Director General de la plataforma urbana M50: organización ciudadana dedicada a promover una ciudad pensada, diseñada y construida mediante gobernanza; con espacios públicos de calidad, sistema de movilidad integral y desarrollo urbano sostenible.

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