Ciudad Modelo

¿Quién no recuerda algún maravilloso momento entre amigos o familia en un parque o espacio público? En nuestra historia los equipamientos urbanos han tenido un papel fundamental, siendo estos, los espacios que nos dan oportunidad de ejercer nuestro derecho a la ciudad. A su vez, la arquitectura y el urbanismo nos ayudan a que esto se pueda construir de manera intrínseca.

Pero ¿qué es el equipamiento? Daré dos definiciones: la primera, es como lo definen ONU-HÁBITAT y la segunda es de David Harvey, geógrafo inglés que se autodefine como “urbanista rojo”.

ONU-HÁBITAT: Herramienta de cambio social, bien público, espacio de encuentro, mercadeo y tránsito, expresión social, factores físicos, percepción de inseguridad, características de intervención, participación inclusiva de actores.

DAVID HARVEY: Espacio público como bien común, construcción compleja de un espacio público, producción del espacio, gobierno y sociedad, características del bien público.

Entonces, los equipamientos pueden ser de tipo recreación, deporte, salud, asistencia social, educación, cultura, servicios urbanos, administración pública, comunicación, transporte, y abasto; todos ellos públicos. Nuestra ciudad ha tenido un crecimiento acelerado (como nos confirman datos del Programa Municipal de Desarrollo Urbano) entre 1985 y 2015 se autorizaron 7,828 hectáreas destinadas a desarrollos inmobiliarios habitacionales; es decir, en 30 años se ha gestionado el 30% de la actual área urbanizada. Además, en el 2016 se habían identificado 1,509 hectáreas de conjuntos habitacionales irregulares.

Estos desarrollos habitacionales que van surgiendo en las periferias de la ciudad, dejando a un lado ideas y criterios como la sustentabilidad, el embellecimiento del paisaje urbano, la articulación entre lo intraurbano y lo periurbano, los requerimientos mínimos de área verde por habitante, vida colectiva, inclusión social, condiciones básicas de mejor calidad de vida para todos los habitantes, movilidad sustentable, ciudad densa, compacta y mixta; aunado a la gran diferencia del poder adquisitivo entre el norte y el sur de la ciudad; todo lo anterior se manifiesta en desigualdad territorial. En la siguiente imagen se expresa la concentración de equipamiento urbano según PMDUM, notablemente siendo el norte la zona favorecida con esta dotación.

Mérida tiene 1,352 ha de equipamiento urbano; según el INEGI 2010, requerimos 5,402 ha de equipamiento, por lo que existe un déficit de 4,050 ha. Asimismo, para el 2040 necesitaremos 2,788 ha más, según el crecimiento de población estimado para ese año.

Por lo mencionado anteriormente, hay mucho trabajo por hacer para lograr alcanzar que nuestra ciudad logre tener los espacios requeridos para una mejor calidad de vida, si consideramos el hecho de que los espacios colectivos pueden ser instrumentos para una mejor convivencia social. De estar correctamente diseñados, podemos lograr seguridad, vida colectiva, desarrollo social, etc.

Hay muchos retos en el camino hacia el fortalecimiento de los procesos para lograr el funcionamiento óptimo de estos espacios en su relación con el entorno; eso incluye transformarnos en una ciudad o lugar más equitativo y sostenible, lograr la integración social y ejercer nuestro derecho a la ciudad. Para alcanzarlo necesitamos políticas públicas enfocadas a estos temas, trabajo intersectorial; y lo más importante: la participación ciudadana expresando sus necesidades como usuario.

 

 

 

Norka Lugo Acosta

Norka Lugo Acosta

Arquitecta. Docente de la Escuela de Arquitectura en Universidad Modelo

E-mail: norkalugoa@gmail.com

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