Agrupados con el objetivo de protegerse y ser partícipes en acciones para garantizar la seguridad de su comunidad, habitantes de colonias, fraccionamientos y comisarías de Mérida han retomado la organización de Comités Vecinales. Y no, no se trata de aquellas estructuras que se conformaban con fines políticos; esas en las que las líderesas o los líderes estaban atentos a la credencialización electoral de sus vecinos. En las que los jefes o jefas de manzana se hacían más presentes cuando se acercaban los tiempos de campaña.

Estas nuevas agrupaciones muestran una preocupación por el día a día; muchas de ellas, además de la seguridad aportan ayuda con la movilidad, vida cultural, los espacios públicos y a la armonía en la dinámica vecinal de los desarrollos habitacionales en los que viven. A estos Comités, en gran medida les han funcionado como herramienta para mantener la cohesión: las redes sociales, en especial WhatsApp y Facebook; medios por los que se comunican al momento entre ellos y posteriormente dan a conocer las labores que llevarán al cabo.

Este fenómeno retomó su fuerza en aquellos fraccionamientos que se encuentran a las afueras del periférico de Mérida, como una reacción a los robos constantes, y en general, debido al clima de inseguridad que los amenazó e incluso en algunos casos todavía los amenaza. La dinámica de vida de dichos conjuntos habitacionales, en los que por las mañanas la mayor parte de sus vecinos salen a trabajar y sus casas se quedan solitarias por más de 8 o 10 horas, fue aprovechada por ladrones. A falta de vigilancia oficial se llevaron un gran botín, por eso los colonos se agruparon y formaron sus Comités, como respuesta ante ese desamparo de la autoridad. Para apoyarse, cuidarse entre ellos y mantenerse atentos de sus calles. Villas del Oriente en Kanasín, Ciudad Caucel, Las Américas, Los Héroes, son ejemplo de estos primeros Comités.

Estas agrupaciones son una muestra de cómo la falta de planeación en la expansión de la mancha urbana, trae consigo problemas en el acceso a servicios básicos y a las propias garantías de seguridad. La situación se dificulta aún más, cuando se trata de desarrollos de vivienda que se edifican en los límites municipales, tal es el caso de Dzoyolá, Villas del Oriente y San Camilo, por mencionar algunos. Si bien es aplaudible, deseable y de reconocerse la organización vecinal, esto no debe ser motivo para un relajamiento de las autoridades competentes. Por el contrario, se debe priorizar la colaboración y hacer mancuerna para una mejor calidad de vida en la zona metropolitana.

 

 

 

Jorge David Guzmán Moguel

Jorge David Guzmán Moguel

Licenciado en Periodismo, especialista en temas de divulgación y comunicación organizacional.

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