La llegada de vecinos de otros estados de México y de personas del extranjero, trae consigo elementos que se adaptan y  que son adoptados por las costumbres yucatecas. El sincretismo dio paso a lo que hoy es Yucatán en cuanto a costumbres, tradiciones y creencias; es el proceso que redefinió la identidad de una tierra; de una región en la que el mestizaje todavía despierta cierto rencor entre quienes se dicen defensores de lo puramente maya.

Más allá del añejo y latente debate entre la colonización y lo prehispánico, la realidad es que lo que actualmente llamamos yucateco es resultado de esa conjunción que se dio en el pasado; con fines de conquista y de evangelización, pero que generó una nueva identidad. Misma que a diferencia de otras partes del mundo, lo original o netamente local no sucumbió ante la ideología de afuera; por el contrario, reclamó su lugar y forzó a este amalgamamiento entre lo español y lo maya.

De ahí, que diversos especialistas señalan en celebraciones como el Janal (Hanal) Pixán o Día de Muertos, que la cultura de la región es el reflejo de ese sincretismo cultural que inició hace más de 500 años. Por ejemplo, Carlos Evia Cervantes, Maestro en Antropología, enfatiza que la tradición no es estática. La tradición por el contrario, es dinámica y al paso de los años evoluciona; se transforma de acuerdo a la mecánica social de cada localidad.

Mérida no es ajena a este fenómeno, además, es el punto geográfico en el que puede apreciarse de forma más marcada la continua mezcla de culturas, de actos tradicionales que se convierten en uno sólo. Reflejo de ello son los Días de Muertos en Mérida y sus municipios conurbados, porque con la llegada de vecinos de diversas partes de la República Mexicana, e incluso de otras partes del mundo, la comida para las ánimas ha variado notablemente. Elementos propios del centro del país como las catrinas, las llamadas ánimas, flores diversas, las calaveritas y otras figuras de azúcar, entre otros, se han entremezclado con el Hanal Pixán. Lo mismo ocurre con las calabazas, los fantasmas, los disfraces y el truco o trato, componentes que dan forma al Halloween estadounidense, y que hoy también se ha colado en los hogares, las colonias, fraccionamientos y municipios de Yucatán.

A diferencia de temores culturales de antaño en los que se aseguraba que las costumbres extranjeras acabarían con la tradición yucateca, ahora todas coexisten, se celebran y disfrutan entre la segunda quincena de octubre y las dos primeras semanas de noviembre. Hasta en las escuelas se dividen los días para que los alumnos tengan su Halloween, su Hanal Pixán y su Día de Muertos con Paseo de las Ánimas incluido. A su vez, en Mérida el sincretismo cultural es continuo, la tradición es dinámica y las costumbres se acoplan; igualmente las comunidades vecinales y autoridades municipales fomentan esta mezcla de tradición.

 

 

 

 

Jorge David Guzmán Moguel

Jorge David Guzmán Moguel

Licenciado en Periodismo, especialista en temas de divulgación y comunicación organizacional.

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