Un nuevo contexto

Los cambios suscitados a partir de los avances de la tecnología en lo que a comunicación y relaciones sociales se refiere, han provocado estudios e investigaciones que permitan entender las consecuencias y cómo se transporta la vida a través de la interactividad en pantallas. En la vida cotidiana, cualquier individuo se ha enfrentado a riesgos, situaciones emocionales, conflictos, relaciones y conexiones; ahora, ante la presencia de plataformas y herramientas digitales, se ha creado otro nuevo contexto conectado, lo que ha cuestionado los comportamientos, interacciones y decisiones de los individuos ante un contexto tan cambiante y renovado constantemente.

En la actualidad existe una brecha generacional que divide a padres de hijos. Los primeros tuvieron que adaptarse a las nuevas tecnologías, incorporarlas a su vida y trabajo, los segundos son adolescentes o niños que nacieron en una época completamente digital. Ambos grupos presentan comportamientos, hábitos y maneras distintas de afrontar la realidad. La adolescencia es una etapa en la que los individuos se encuentran en búsqueda de su identidad, en el que asumen nuevas responsabilidades, se genera independencia, presentan cambios físicos y emocionales(1).

Durante este periodo, los jóvenes están en construcción de su personalidad, definiendo sus gustos, intereses, viven una dualidad de comportamientos infantiles y adultos, son personas que están en proceso de formar un pensamiento mucho más abstracto, son incapaces de asumir las consecuencias y están aprendiendo a que son ellos los únicos quienes pueden tomar decisiones; esta autonomía era desconocida en la niñez, por lo que significa libertad, pero también una responsabilidad.

El nuevo mundo de las redes sociales

Hoy en día, es a edades más tempranas que los niños entran en contacto con el internet. Los niños dejaron de jugar en los patios para jugar en las tablets o celulares; incluso la pandemia COVID-19 ha propiciado que esto ocurra de manera exponencial, los niños reciben tareas por WhatsApp, aprenden contenido por Youtube, o se envían tareas por distintas plataformas. En el blog de Didé (2018) indican que la edad media en la que los niños empiezan a usar el internet es a los 7 años, y son los adolescentes quienes abren sus redes sociales “con la finalidad de chatear/enviar mensajes a sus compañeros, amigos o seguidores, y visualizar fotografías y videos para curiosear o entretenerse.”

La preocupación radica en que los jóvenes están en una etapa vulnerable, donde pueden ser manipulados, influenciados o persuadidos para tomar decisiones que no se basan en los valores inculcados en casa o, por otro lado, no son capaces de visualizar las consecuencias de cada una de sus decisiones. Entonces, ¿será que estos adolescentes entre 10 y 19 años, tienen la madurez para asumir los riesgos a los que se exponen en una red social?

“El uso de internet y redes sociales incrementó 18% la depresión y 15% los trastornos de ansiedad en tan sólo 10 años a nivel mundial” (Forbes, 2019). Una de las consecuencias atribuidas al comportamiento de dichos espacios es el daño en el autoestima y autoaceptación de los usuarios. Esto surge a partir de los famosos me gusta, pues en ellos identificaron una especie de valoración por parte de sus seguidores o amigos y, cuando los usuarios no reciben la cantidad esperada, se cuestionan las razones por las que esto ocurre, muchas veces provocando autocríticas sobre su contenido, físico o personalidad. Esto genera una necesidad de cambiar el tipo de contenido para lograr mayores visualizaciones, mostrando una realidad que no les pertenece, o está alejada de quiénes son.

 

 

Los riesgos en línea

Crear una cuenta en una red social solo requiere tener un correo electrónico, fecha de nacimiento y seleccionar un nombre de usuario, por lo que nada asegura que la persona detrás de la pantalla sea quien dice ser. Esto ha dado paso a establecer relaciones desde el anonimato, a platicar, escuchar, seguir, likear a personas con las que no se ha tenido ninguna clase de acercamiento físico. “Internet y las redes sociales pueden estimular fácilmente conductas inadecuadas debido a la existencia de anonimato y falseamiento de identidad, como exhibicionismo, agresividad, engaño, entre otros” (Arab, E y Díaz, A., 2015).

· Ciberbullying

El empleo de los medios digitales para acosar, molestar, atacar a una persona o individuos se le denomina acoso virtual o ciberbullying, siempre y cuando se dé entre iguales. El acoso al ser transportado a las nuevas plataformas, agrava el impacto que reciben los jóvenes en su aceptación, autoestima y percepción de sí mismos, al ser expuestos ante un público más grande. Este se puede presentar de distintas maneras: subir fotografías, videos, compartir información privada, hacer circular rumores, enviar mensajes ofensivos o cualquier acción que propicie una agresión o difamación hacia una persona.

· Grooming

El abuso sexual infantil se da cuando un menor se ve agredido por una persona que es significativamente mayor que él, con intensión de ser estimulado sexualmente, ejerciendo un control sobre la víctima. De este tipo de abuso se desprende el grooming que, debido a las posibilidades de las nuevas tecnologías, emplean dichos canales para “la explotación sexual (comercial), solicitudes sexuales online y exposición a contenido sexual de distintas maneras” (Montiel, Carbonell, Salom).

Es preocupante cómo los adolescentes pueden estar expuestos a tales situaciones, debido a que se ha normalizado el tener amigos en todo el mundo, seguir gente desconocida, aceptar a personas con las que compartiste un solo momento, sin pensar si estas comparten los mismos valores o las intenciones por las que realizan su acercamiento.

Inteligencia emocional

Las emociones son el punto de partida del comportamiento y desenvolvimiento del ser. Cómo te sientes determina cómo eres, te comportas y afrontas la vida. La inteligencia emocional tiene como tarea prioritaria comprender los procesos emocionales que determinan las conductas, para generar habilidades que permitan adaptarse al entorno, obteniendo un bienestar psicológico y de crecimiento personal.

En la adolescencia es importante asegurarse que los jóvenes cuentan con las herramientas que les permitan entender y regular dichas emociones, para evitar ser afectados de manera psicológica. Cuando un chico está expuesto a comentarios ofensivos o difamaciones de su persona, debe tener la habilidad de expresarse y controlar el enojo o tristeza que pudieran hacerse presentes, para tomar mejores decisiones. Lo mismo sucede con la euforia, que surge al platicar con una nueva persona, que le ilusiona y genera sensaciones de éxtasis. Algunos estudios demuestran que cuando un adolescente cuenta con inteligencia emocional, presentan menores afecciones de ansiedad, pensamiento suicida, estrés social, entre otras.

Pensamiento Crítico

Una sociedad no puede desarrollarse de manera adecuada si quienes la conforman no son capaces de tener un buen juicio en la toma de decisiones. La familia es clave para el desarrollo, se debe propiciar que los niños tomen sus decisiones y asuman sus responsabilidades para encaminarlos a la autonomía. Generar un pensamiento crítico les brindará capacidades para resolver problemas y fomentar un pensamiento independiente.

Conclusiones

El futuro de los adolescentes depende del desarrollo de los niños en la actualidad, no se puede esperar que los jóvenes puedan desenvolverse de manera objetiva y segura en una época donde los riesgos están presentes en cualquier momento. A los adultos les toca la tarea de preparar emocional y cognitivamente a sus niños, para los retos del futuro. Se necesita entender el comportamiento y alcance que tienen las plataformas que usan los adolescentes, no se puede regular el uso de algo desconocido, no se debe dejar sin supervisión a los menores en la red, asumiendo que sólo están en juego o haciendo su tarea. Es de prioridad que, como padres, analicen los riesgos de cada una de las actividades de los hijos y determinen si éstos están preparados para enfrentar tantas situaciones; se debe pensar que quizá el día de mañana no sean capaces de confesar lo que están viviendo, se sabe que un niño puede ocultar una verdad durante mucho tiempo, por temor, miedo, vergüenza, entonces, ¿ese adolescente será capaz de enfrentar sus problemas solo?

La inteligencia emocional tiene como tarea prioritaria comprender los procesos emocionales que determinan las conductas, para generar habilidades que permitan adaptarse al entorno“.

Referencias:

(1) La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años.

 

LDG. Paullette Pineda Alcocer

LDG. Paullette Pineda Alcocer

Licenciada en Diseño Gráfico con Maestría en Mercadotecnia y Dirección Comercial, actualmente Coordinadora de las licenciaturas en Diseño Interactivo y Comunicación de la Universidad Modelo Valladolid.

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