¿Cómo nos afectó la pandemia?

La educación en Yucatán ha recibido un fuerte impacto en el desarrollo y en la formación de los estudiantes de nivel superior. El cambio de modalidad definitivamente fue un reto muy complejo, pues no estábamos diseñados para realizar educación a distancia. Nuestros estudiantes de nivel superior si están en una condición diferente –no necesariamente por debajo– pero sí diferente a los demás egresados, que llevaron esos mismos planes de estudio en la modalidad presencial. ¿Cuál va a ser el resultado?, no lo sabemos exactamente, pero hay algunas competencias que tendrán que ser reforzadas por las propias instituciones de educación superior y que ocasionarán que estas generaciones tarden un poco más en adaptarse a los espacios laborales.

Como sistema de educación superior, los cambios implementados por la administración actual del Gobierno Estatal, han generado que el sistema se esté reiniciando de nuevo, principalmente con la modificación de algunos puestos en las Secretarías, como la Secretaría de Investigación, Innovación y Educación Superior. Ciertos procesos se reiniciaron o se volvieron complejos de operar durante la pandemia, como el Parque Científico y Tecnológico, que se veía como un gran proyecto de educación superior y que prácticamente se paralizó durante dos o tres años sin que se haya logrado detonar con el verdadero propósito para el cual se planteó.

Por otro lado, ha habido una serie de cambios en la Ley de Educación Federal, que estatalmente nos ha costado, donde no ha habido comunicación transparente o un apoyo fortalecido hacia las instituciones de educación superior, y que nos ponen aún más difícil el reto para dar continuidad a nuestros planes de estudio. Todo esto hace más complejo el sistema de educación superior.

Sin embargo, a pesar de lo difícil que ha sido la pandemia, en Yucatán la educación superior logró mantener cierta estabilidad. Las instituciones públicas de educación superior lograron continuidad en sus matrículas, mientras que las instituciones privadas que tienen una base sólida y una estructura fundamentada en una comunidad, lograron mantenerse estables, a pesar de vivir momentos muy complicados. Otras instituciones más pequeñas que son vistas más como modelo franquiciatario, se vieron en la necesidad de cerrar.

En general, yo diría que la situación de la Educación Superior de Yucatán es todavía estable, pero que de no tomar medidas trascendentes estamos en riesgo de perder la posición que tenemos como polo de educación en el sureste del país –incluyendoTabasco, Chiapas y parte de Veracruz– y que es de gran valor para Yucatán. Si no hacemos cosas muy contundentes, que apoyen, refuercen y fortalezcan la educación superior en el estado, podemos estar poniendo en riesgo esa posición como polo en el sureste.

Pronóstico para la Educación Superior en el 2022. ¿Habrá regreso presencial?

Para el 2022 hay una línea bastante clara de que las propias instituciones de educación superior podrán tomar decisiones respecto de regresar incluso al 100% de la presencialidad. Cada institución irá tomando decisiones en función de su capacidad instalada, espacios e infraestructura. La mayoría estamos con la idea de regresar lo más presencial posible. Creo que se van a retomar muchos espacios, y habrá un gran regreso presencial a las Universidades. Espero hayamos aprendido la lección y que, en caso de regresar a un confinamiento, los primeros espacios que se reabrieran fueran las instituciones de educación superior.

Las Universidades no son un espacio de contagio.

Algo que hemos podido observar con la evidencia recolectada, es que las universidades no son un espacio donde la gente sea propensa a contagiarse. Esto fue una especie de paradigma social que se construyó al no reabrir las escuelas y dejarlas hasta el final de la fila, por detrás de la reactivación de otros sectores. Pero en este último semestre donde empezó a haber presencia, a través de la experiencia real, se pudo comprobar que es todo lo contrario: la universidad está entre los espacios más seguros, pues se cumplen las reglas de protección, hay autocuidado, y se ha invertido en tener medidas específicas que van más allá de la medición de la temperatura. En nuestro caso, invertimos en extractores de aire, medidores de CO2, espacios ventilados, en realización de pruebas en grupos para detectar contagios, detección de posibles asintomáticos, etc. En fin, las universidades son espacios mucho más seguros que otros que sí estaban reactivados a pesar de generar mayor riesgo. Además, estamos hablando de estudiantes que tienen el privilegio de tener educación superior. Imaginen, si la población adulta que tiene la capacidad de tener un grado académico de nivel superior –la élite de la educación en México– no puede cuidarse a sí misma, estamos perdidos.

Algunos aspectos positivos que nos dejó la pandemia.

En primer lugar, la pandemia nos obligó a hacer cosas diferentes y a acelerar procesos que las instituciones de educación superior teníamos pendientes. Por ejemplo, hoy en día nuestros profesores están mucho más capacitados para el manejo de la tecnología y para comunicarse con los estudiantes. Se tuvo que hacer un esfuerzo increíble en el replanteamiento de las asignaturas y del discurso. Este esfuerzo hay que reconocérselo a los profesores, que encontraron maneras creativas de innovar y reinventarse.

Esto abre también la posibilidad de que los planes de estudios diseñados para ser presenciales, tengan esos espacios de excepción en donde podamos incluir profesores de otros países que puedan ser accesibles a distancia. Este tipo de oportunidad agrega mucho valor, con personajes que quizá puedan ser inspiracionales para los estudiantes.

Un tercer aspecto positivo que nos dejó la pandemia fue la revaloración de la presencialidad. Hemos redescubierto la trascendencia de que hay cosas que hay que hacer en persona. Hay ciertas competencias y características de una formación integral que sólo se logran si se generan espacios presenciales. Después de año y medio de no venir, el volver a un laboratorio, el volver a una clase con debates, el regresar a un taller, el agarrar la soldadora, el entrar en contacto con la cerámica, la tela, los materiales, hace que comprendamos realmente la importancia de la presencialidad.

El reto del contexto nacional

A nivel nacional tenemos condiciones que no estaban en el mapa, con situaciones difíciles de gestionar, a veces que nos generan incertidumbre, a veces nos obstaculizan ciertos procesos. Este es un gran reto: caminar con un gobierno federal que maneja las cosas de una forma muy distinta a como se ha hecho en los últimos 20 años, que son de los que yo puedo hablar.

Mucho de los grandes movimientos revolucionarios tienen que ver con una gran fortaleza de la educación superior. Yo espero que la educación superior siga siendo ese escenario de pensamiento crítico y no sólo un trámite para los estudiantes.

A nivel local, un gran reto es poder hacer un trabajo alineado entre la educación superior y los planes de desarrollo del estado. Que de verdad las instituciones puedan generar a las personas que se necesitan, con las características que se requieren, para lograr lo que el estado demanda en todos los rubros.

Replantearnos el rol de la Educación Superior: el gran reto de los siguientes años.

Estas generaciones necesitan una educación mucho más basada en el ser que en el saber. Durante muchos años la educación estuvo centrada en el saber, en tener mayor información. Hoy me parece que tenemos sobredosis de información y que lo que necesitamos es una formación más orientada al ser, a tener claro el para qué. A través de ese propósito de dar valor a la sociedad, entonces otorgar las herramientas para discernir cuál es la información que se necesita.

Hay que replantearse el rol de la educación en general, pero especialmente de la educación superior, en el sentido de ser más un espacio inspiracional, que solamente un espacio de transmisión de información. Convertirse en un laboratorio de la vida para el estudiante, donde puedan aprovechar todos los espacios y áreas, como las actividades deportivas, culturales, de emprendimiento, las prácticas y servicios. Es importante tener un buen rendimiento académico, para la educación debe de ser un tema mucho más integral. Ese es un gran reto para las universidades, el cómo valorar todas estas áreas de la formación, haciendo que los profesores vayan más allá de sus asignaturas.

Capacitar vs. Educar

Creo que se puede capacitar a distancia, pero no se puede educar a distancia. La educación superior tiene que ser un espacio para tener mejores personas que, en consecuencia, puedan ofrecer un servicio profesional mucho mejor en su área. A diferencia de un proceso de capacitación donde tú te haces mejor en un área específica de conocimiento para generar un intercambio profesional.

Las universidades no son un espacio para maquilar personas que van a salir a ganar dinero, nuestra misión debe de ser generar mejores personas. Hay que educar a los estudiantes para ser mejores personas, más preparadas, con mayor pensamiento crítico, con más capacidades, más información, mejor convivencia, con capacidad de ser inclusivos y trabajar en equipo. Entonces, como consecuencia y a través de tu formación profesional, podrás agregar valor a la sociedad y tener una mejor condición de vida.

 

Ing. Carlos Sauri Quintal

Ing. Carlos Sauri Quintal

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