Han pasado 18 años desde que un grupo de vecinos inició la construcción de lo que hoy es conocido como el Megaparque o Paseo de Henequenes; aquello que fue un primer movimiento de reforestación, se convirtió en un enorme espacio recreativo. Así, desde la concepción y creación de la primera reserva ecológica vecinal en Francisco de Montejo, “El charquito”, tuvieron que pasar varios años antes de que algún servidor público se interesara o sumara al proyecto. No obstante, los vecinos que más tarde se organizaron como la asociación civil Amigos del Megaparque, no dejaron de trabajar y mucho menos se esperanzaron con el posible apoyo que el sector gubernamental pudiese darles.

Fue así como “El Charquito” se convirtió en el primer referente de la unión por el medio ambiente, en ejemplo para muchos otros colonos de Mérida que fueron replicando estas acciones en sus comunidades. Este estanque artificial fue la motivación y el origen de lo que ahora es un parque ecológico de más de cuatro kilómetros de extensión. Iluminado por las noches y hasta con un sitio exclusivo para personas con discapacidad; el cual está equipado con juegos adaptados para personas en silla de ruedas.

Pero, previo a todas esas instalaciones, el también esfuerzo vecinal dio paso a otras áreas verdes que florecieron tras organizarse, responsabilizarse y procurar que sus plantas sembradas crecieran. De tal manera que la franja limítrofe que marca el final del fraccionamiento ha visto pasar muchas horas de trabajo, de ayuda y cooperación entre sus colonos, quienes no tenían otro interés más que el de reforestar, así como prevenir y contar con espacios adecuados para su convivencia.

A tan sólo unas esquinas de “El Charquito”, impulsado por César Ramírez Ortega y Rita Mazariegos, se encuentra otro jardín comunitario iniciado y procurado por Josefina Domínguez Carrillo; ambos son protagonistas de historias que inspiran a respetar los espacios públicos. De esta manera es como el terreno casi desértico reverdeció, y hoy cuenta con senderos para caminar entre los árboles frutales y vegetación ornamental. Asimismo, la fauna encontró un nuevo lugar para reproducirse y, de acuerdo a datos de la asociación civil, este 2019 se han identificado unas 100 especies de pájaros que sobrevuelan y han hecho sus nidos en el Megaparque «Paseo de Henequenes».

Sin embargo, aún hay personas que no terminan de comprender la importancia de no tirar basura y de cuidar lo que sus vecinos han logrado. Lamentablemente, todavía hay quienes llevan a tirar bolsas de basura a las áreas verdes reforestadas.

Desafortunadamente las cuestiones políticas siguen teniendo más peso que el bienestar de los ciudadanos, pues la lucha de los colonos no termina y deben insistir una y otra vez para que el Gobierno del Estado los apoye con el mantenimiento de los más de cuatro kilómetros de parque. Como por ejemplo, para apoyarlos en el retiro de la maleza.

Aún así, a casi 20 años, la biodiversidad es un atractivo de una zona que antes lucía seca. Fueron más de 60 metros de manguera, horas bajo el sol, recolecta de basura y cientos de plantas sembradas, las que lograron lo hoy es un parque con sello y firma vecinal.

 

 

Jorge David Guzmán Moguel

Jorge David Guzmán Moguel

Licenciado en Periodismo, especialista en temas de divulgación y comunicación organizacional.

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