El flujo de vehículos se hace cada día más lento en las principales avenidas y calles de Mérida. El tránsito se encuentra “a vuelta de rueda” como se dice coloquialmente, una situación que ya es constante y más bien permanente en la ciudad. Esta condición no representaría un problema o incomodidad para los ciudadanos al volante, si no fuese porque están acostumbrados a transitar libremente por las calles. Libres a exceso de velocidad, libres sin tener a tantos otros automóviles adelante de ellos, libres de salir 10 minutos antes de su casa para llegar a tiempo a la hora de entrada a su trabajo, libres de manejar a la ofensiva.

“Mérida ya no es como antes”, repiten una y otra vez sus habitantes más longevos. Están en lo cierto, pero desafortunadamente son los conductores de automóviles los que menos lo han asimilado. Y junto a ellos, los choferes de transporte de carga, combis o taxi colectivo, de camión o automóviles de servicio de transporte vía plataformas digitales, quienes siguen sintiéndose como una élite, como los más experimentados por portar una licencia de mayor costo y que merecen el respeto de los otros automovilistas, de los ciclistas, de los motociclistas y de los peatones.

Lo anterior es evidente cuando circulamos por alguna vialidad a «hora pico», aunque realmente durante todo el día hasta poco antes de las 8 de la noche ya puede considerarse que estamos en esa «hora pico» en muchas arterias de la ciudad. Los claxonazos, mentadas y la desesperación de los guiadores se conjuga con el calor, los rayos solares y otras preocupaciones que la mayoría lleva consigo al manejar. El estrés sube a niveles que podrían compararse a situaciones de urgencia, de extrema complicación de vida o muerte.

Y es aquí donde el cambio de cultura vial es imperante, pues mientras no aprendamos a manejar a la defensiva o con precaución, nuestra adaptación al nuevo ritmo de la metrópoli será perjudicial para nosotros mismos. Continuaremos arriesgándonos a sufrir o provocar accidentes. Tendremos que acoplarnos a ese tráfico de «a vuelta de rueda», a programar nuestras salidas, a ceder el paso cuando sea necesario, a respetar señalamientos y pasos peatonales. Automovilistas, choferes de transporte público, ubers, motociclistas, ciclistas y peatones tienen que armonizarse a la nueva realidad en las calles de Mérida en lo que se trabajan o se abren nuevas calles o avenidas.

 

 

 

 

Jorge David Guzmán Moguel

Jorge David Guzmán Moguel

Licenciado en Periodismo, especialista en temas de divulgación y comunicación organizacional.

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