Contrario a lo que ocurre en la capital de Yucatán, en el Puerto de Progreso se ofrece como atractivo turístico esta modalidad de transporte. Tras diversos casos documentados en redes sociales, medios de comunicación tradicionales y digitales, de caballos caleseros lesionados o que terminaron tirados en las calles de la capital de Yucatán; el puerto de Progreso pone el dedo sobre la llaga al presentar su primera calesa eléctrica.

En Mérida, de acuerdo a la Unión de Carruajes y Pequeños Propietarios de Yucatán, unas 75 familias se verían afectadas si se les obliga a dejar los caballos, para pasar a los vehículos impulsados por electricidad. Señalan que sería insostenible para ellos pagar por esa transición tecnológica, pues indican que el costo de ese tipo de calesas es superior a los 200 mil pesos y a eso habría que sumarle el precio por su mantenimiento.

No obstante, junto con el estreno de la calesa eléctrica en Progreso se habla ya de una iniciativa que sería presentada en el Congreso del Estado por el diputado del Partido Verde Ecologista, Harry Rodríguez Botello Fierro, para regular los torneos de lazo y el uso de carruajes sin caballos. De acuerdo con esta propuesta se establecería un esquema para hacer el cambio no sólo en Mérida, sino también en Motul e Izamal, donde también circulan estos vehículos.

Se trataría de un programa similar al que se desarrolló en Guadalajara, Jalisco para la transición, y donde las calesas eléctricas son usadas por el turismo. Se ha abordado también la idea, en anteriores ocasiones, de que funcionen a manera de comodato con la participación de empresas privadas.

Mientras esto sucede y se reaviva el debate entre caleseros y animalistas; en el puerto de Progreso, el citado vehículo estará a prueba por dos meses. Sus recorridos serán a lo largo del malecón internacional y algunos otros puntos de la localidad. Por el paseo se deberán pagar 300 pesos o 30 dólares, la capacidad de la calesa eléctrica es para 5 personas; además se presume ecológica al no emitir gases contaminantes y se mueve a una velocidad de 30 km/h.

Comparando características, Einar Medina Borges, Secretario General de la Unión de Carruajes, ha señalado a diversos medios que sin los caballos perderían su característica tradicional, se trata también de un transporte ecológico y forman parte de la movilidad en la metrópoli. “Hemos sido parte de la movilidad de Mérida desde siempre, antes de los automóviles, antes de los tranvías ya existían las calesas”, afirma.

 

*Nota de Jorge Guzmán Moguel

 

 

 

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