Otros datos para analizar la experiencia peatonal en México

Cada 17 de agosto en Europa e Iberoamérica conmemoramos el Día Mundial del Peatón, una fecha para recordar a la primera persona que murió tras ser atropellada por un vehículo motorizado. Tal vez por ello, en México nos hemos acostumbrado a pensar en las personas peatonas sólo como víctimas de siniestros de tránsito. Si bien la violencia vial es una crisis innegable, reducir la condición peatonal a la posibilidad de convertirse en “víctima de tráfico” limita profundamente nuestra visión sobre lo que significa habitar y recorrer la ciudad a pie.

Históricamente, caminar por la ciudad ha sido una actividad fundamental para su funcionamiento. Aporta una amplia gama de beneficios, tanto para la salud de las personas como para la prosperidad de los lugares por donde transitan. Por ende, considerar una ciudad caminable como aquella donde hay menos atropellamientos es una premisa reduccionista que, con el tiempo, nos puede desviar del objetivo de crear calles donde caminar sea un acto deseable. 

Desde la Liga Peatonal, aprovechamos esta edición de MetrópoliMid para ir un paso más allá del lamento y proponer una revisión del estado de la movilidad peatonal en nuestro país.

 

Una radiografía nacional de la caminabilidad

¿Cómo Andamos? Es una iniciativa que busca crear un panorama de la caminabilidad en las 32 entidades del país. Queremos entender las fortalezas y debilidades de cada zona, por esta razón construimos una batería de 16 indicadores a escala estatal, con base en datos oficiales, organizados en cuatro ejes temáticos:

Ilustración 1. Categorías de ¿Cómo andamos?. Fuente: Elaborado por Liga Peatonal

 

Con estos indicadores, no buscamos señalar culpables, sino ofrecer a las autoridades, medios y sociedad civil una visión más amplia que nos permita analizar, comparar y, sobre todo, priorizar. Queremos compartirles algunos hallazgos preliminares.

 

Caminar por necesidad, no por deseo

Al cruzar el porcentaje de estudiantes que se trasladan a pie a la escuela con los indicadores de infraestructura, encontramos una correlación negativa: entre más banquetas, rampas y alumbrado público tiene un estado, menor es la proporción de estudiantes que caminan a la escuela. Chiapas, Oaxaca y Guerrero (las entidades con más estudiantes caminando a clases) están también entre las peor evaluadas en cobertura de banquetas y alumbrado. La interpretación es que ahí se camina por falta de alternativa (sin transporte escolar, sin auto, sin transporte público suficiente) y no porque el entorno construido lo fomente.

 

Ilustración 2. Caminar por obligación. Fuente: Elaborado por Liga Peatonal con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) Censo de Población y Vivienda 2020.

El patrón se invierte cuando se observa, de forma más amplia, el tiempo promedio semanal que la población camina. Ahí sí aparece una asociación positiva, aunque moderada, con mayor densidad urbana. Son, en el fondo, dos fenómenos distintos que conviene no confundir: uno es el caminar obligado por la carencia, y otro es el caminar habilitado por un buen diseño urbano. 

 

Ilustración 3. A mayor densidad mayor caminata. Fuente: Elaborado por Liga Peatonal con base en datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023 y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) Censo de Población y Vivienda. Tabulados interactivos, Densidad de población por entidad federativa.

 

Más allá del piso mínimo

En el imaginario de muchas autoridades, “infraestructura peatonal” es sinónimo de banqueta, como si una franja de 1 metro de concreto junto al arroyo vehicular lo resolviera todo. Pero crear calles que inviten a caminar requiere mucho más que el piso mínimo —incluso la Norma Oficial Mexicana ya establece como mínimo 2.5 metros—, se necesita accesibilidad real para personas con discapacidad o movilidad reducida (con rampas, guías podotáctiles y cruces a nivel); y requiere mobiliario urbano (sombra, bancas, iluminación, botes de basura) que haga del trayecto algo agradable.

Los números lo dejan ver con claridad: mientras 51.9% de las calles del país cuentan con banqueta, sólo 13.5% tienen pasos peatonales señalizados y únicamente 11.8% tienen rampas para silla de ruedas. La brecha no se cierra donde uno esperaría: en Nuevo León, uno de los estados con mayor cobertura de banquetas del país (78.2%), apenas 20.8% de las calles tienen rampas —una diferencia de 57 puntos porcentuales—. Patrones similares se repiten en Coahuila y en el Estado de México. Tener banquetas de 1 metro no es suficiente para que las personas elijan realizar sus trayectos a pie.

 

Ilustración 4. La banqueta por sí sola no garantiza accesibilidad. Fuente: Elaborado por Liga Peatonal con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) Censo de Población y Vivienda 2020.

 

Yucatán: entre la seguridad y el crecimiento disperso

La falta de seguridad ciudadana representa una de las principales limitantes para la movilidad activa en México, afectando especialmente a mujeres y niños. No obstante, Yucatán presenta uno de los mejores resultados entre las 32 entidades federativas. Sólo 24.6% de las mujeres declararon haber dejado de caminar de noche por temor a la delincuencia (frente a 44.5% nacional) y apenas 19.8% de los hogares restringen la salida de menores a la calle por la misma razón (frente a 42.4% nacional).

Sin embargo, el indicador de ineficiencia en el uso del suelo que mide qué tanto crecen las ciudades hacia fuera en vez de aprovechar su superficie ya urbanizada, es más de seis veces el promedio nacional (3.1 frente a 0.5). Este es un dato que pone cifras a algo que se discute desde hace años en Mérida: el crecimiento disperso y horizontal de la mancha urbana, que alarga las distancias cotidianas y convierte al automóvil en necesidad antes que en opción.

 

Ilustración 5. ¿Cómo Andamos Yucatán?. Fuente: Elaborado por Liga Peatonal.

 

El contexto de Yucatán muestra con claridad la necesidad de este análisis multidimensional sobre el caminar. Con el crecimiento disperso que han venido mostrando en los últimos años, ¿por cuánto tiempo podrán mantener los buenos resultados en materia de seguridad?

Los datos estatales que aquí compartimos son apenas un primer vistazo hacia la diversidad de contextos territoriales, pero es a escala local donde se pueden transformar estas realidades. Por eso extendemos una invitación a los gobiernos estatales y municipales: a tomar ¿Cómo Andamos? como punto de partida y profundizar el análisis en su propio territorio, con sus propias calles, colonias y comunidades. Cuenten con el apoyo de Liga Peatonal para identificar los retos y potencialidades específicas, que les permitan caminar hacia ciudades más justas, sostenibles y prósperas. 

 

 

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Aldo González Barrera
Egresado de Arquitectura por el Tecnológico de Monterrey y del máster en Desarrollo Urbano y Territorial por la Universidad Politécnica de Cataluña. Cuenta con más de 10 años de experiencia como consultor en planeación urbana y movilidad activa. Es cofundador y Secretario General de Liga Peatonal
aldo.gonzalez@ligapeatonal.org