Islas de calor urbanas: el reto térmico de nuestras ciudades

Entrevista con Leti Torres
a Publia Margarita Ángeles González

 

Las Islas de Calor Urbanas (ICU) en las ciudades

De manera muy sencilla, las Islas de Calor Urbanas (ICU) son un fenómeno en donde la temperatura de un área urbana es más alta que la de sus alrededores, atribuyéndose principalmente a los materiales de construcción de la misma ciudad, como lo son el concreto y el asfalto, la escasa o nula vegetación en la zona, así como a la actividad humana que genera y consume energía de manera constante. Los contrastes de las ICU se ven reflejados no sólo entre las zonas rurales y urbanas, que son las más comentadas, sino que también pueden variar entre barrios dentro de una misma ciudad.

 

Factores en las ciudades que generan ICU

Estudios del CICY y la Facultad de Geografía de la UNAM coinciden en haber detectado un crecimiento de islas de calor en la zona centro y en las nuevas unidades habitacionales de la periferia de la ciudad. Esto probablemente debido al poco espacio que tienen los nuevos lotes habitacionales para jardines propios, a la disminución de áreas verdes comunes y a la rápida transformación de la cobertura del suelo urbano por materiales impermeables, como el asfalto y el concreto que, además, por su masa térmica, absorben la radiación del sol y acumulan calor que liberan lentamente por la noche.

Las ICU también se intensifican por la forma en que vivimos, trabajamos y nos desplazamos en las ciudades de manera no sustentable. Entre más personas somos, más requerimos automóviles, se forma mayor tráfico y aumenta el uso de aires acondicionados y otras máquinas cuyos motores y gasto de energía contribuyen a este aumento térmico.

 

Las cinco acciones en el espacio público para disminuir las temperaturas

  1. Respetar las áreas de donación requeridas para espacios públicos, tanto en los asentamientos consolidados como en los que están por construirse. La adquisición de suelo intraurbano para la preservación ecológica es básica para contrarrestar los efectos ambientales del rápido crecimiento de la ciudad.
  2. Priorizar las dimensiones de las banquetas y pasos peatonales por sobre los carriles vehiculares, considerando la movilidad de personas con y sin discapacidad, así como espacios para jardineras y vegetación endémica que extraiga el calor del aire circundante y del suelo.
  3. Comenzar a fomentar jardines de lluvia y pavimentos permeables en lugar de asfalto para pisos en espacios públicos y calles.
  4. Avanzar hacia la movilidad sostenible, con carriles exclusivos para transporte público y proyectos ciclo-incluyentes para bicicletas.
  5. Reconocer nuestro derecho a la ciudad e involucremos como comunidad en la defensa y mejora de nuestros espacios públicos.

 

 

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Publia Margarita Ángeles González
Maestra en Arquitectura por la UADY, especializada en Estudios Urbanos y Regionales, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Participó como afiliada profesional, sección Latinoamérica, en el Laboratorio Urbano de Estudios de Territorio y Pobreza Urbana del MIT. Actualmente profesora en la ENES UNAM y en la Universidad Marista.