Infraestructuras de paz y transformación social en América Latina

El concepto de paz positiva fue desarrollado en la década de 1960 por el sociólogo y matemático noruego Johan Galtung, quien es considerado el padre de los estudios contemporáneos sobre temas de paz y conflicto. Galtung también desarrolló el concepto de paz negativa para hacer el contraste entre ambos polos. La paz negativa como ausencia de violencia directa o como recurso o estrategia para no enfrentar los conflictos.

En esta ocasión hablaremos de la paz positiva, que se refiere a la presencia de condiciones que permiten el bienestar, la justicia y la cooperación social. Desde el horizonte ético y político, la paz positiva está relacionada con la creación de infraestructuras de justicia social para la eliminación de la violencia estructural y cualquier forma de injusticia o desigualdad que impida que las personas y las comunidades se desarrollen con dignidad y bienestar.

Implica la presencia activa y duradera de condiciones de justicia social, equidad, bienestar y armonía en las relaciones humanas. Esto quiere decir que no es suficiente con garantizar la paz negativa a través de evitar la guerra o la violencia directa. Es necesario crear infraestructuras para transformar la violencia estructural, como la pobreza, la corrupción y la desigualdad social, a través del desarrollo social ambiental sostenible, respetando los derechos humanos y promoviendo la resolución pacífica de los conflictos.

 

Algunos elementos de la paz positiva son: 

Justicia social: acceso equitativo a recursos, oportunidades y derechos. Garantizar la información y conocimiento de los mecanismos de justicia social para toda la comunidad.

Respeto y tolerancia: reconocimiento de la diversidad cultural, religiosa y política, a través del desarrollo de estrategias sociales y educación en valores. 

Educación para la paz: fomentar el diálogo, la empatía y la cooperación. Obtener herramientas para enfrentar los dilemas y conflictos cotidianos de forma pacífica, transformadora y duradera.

Instituciones justas: gobiernos transparentes, sin corrupción y que promuevan el bienestar común desde un enfoque ético y de cultura de paz.  

Desarrollo sostenible: equilibrio entre progreso económico, justicia social y protección ambiental, que considere las condiciones de vida de toda la comunidad, población habitante y población migrante. 

Relaciones armoniosas: resolución de conflictos mediante el diálogo, la negociación y la mediación. En todos los niveles de relaciones se requiere del conocimiento y la habilidad para transformar los conflictos de diferentes niveles y tipos de una forma armoniosa y con las menores repercusiones negativas o dañinas para las partes involucradas. 

Cabe destacar que previo a Galtung hubo otros teóricos que hicieron referencia a conceptos similares. Destaca, en Latinoamérica, el pedagogo y filósofo brasileño Paulo Freire, reconocido por su obra Pedagogía del oprimido. Aunque nunca usó directamente el término “paz positiva”, su pensamiento está profundamente relacionado con ella, ya que su propuesta educativa busca transformar las estructuras de injusticia que generan violencia y exclusión.

 

 

Como ejemplos de paz positiva destacan, en Latinoamérica:

  • Las comisiones de la verdad y la reconciliación, donde se promueve la restauración emocional, física y comunitaria a través del diálogo y encuentro, el perdón y la justicia social, siempre con un compromiso de verdad y memoria. 
  • Los programas de Educación para la Paz en las escuelas, donde se promueven valores, se aprenden herramientas y se realizan proyectos y programas colaborativos.
  • Programas y proyectos de cooperación vecinal para mejorar la seguridad, el medio ambiente, la convivencia a través del diálogo respetuoso, incluyente y la toma de decisiones y acuerdos, sin requerir de la intervención de instituciones gubernamentales. 
  • Diseño de programas y protocolos de prevención y atención de las violencias, desde un enfoque de responsabilidad social, de cultura de paz y con énfasis en la educación y reeducación tanto en instituciones públicas como sociales y privadas.
  • Campañas de protección del medioambiente, concientización frente al consumo, desperdicio y contaminación. Campañas de fomento de proyectos sustentables y sostenibles, de protección y defensa de los derechos humanos, de valores y justicia social, de prevención de la salud mental y física, de participación ciudadana, entre otros.

A nivel individual, las personas viven desde la paz positiva al practicar el diálogo, la empatía y la promoción del bienestar común. El trabajo comunitario y colaborativo, el apoyo de causas sociales o ambientales que reduzcan las desigualdades o daños a otros, son formas de vivir la paz positiva, así como el uso moderado de los recursos y la promoción de una vida digna, libre y segura. 

 

 

¡Visita la edición 78 de MetrópoliMid! 

 

Marcela Montero Mendoza
Escuela de Humanidades de la Universidad Modelo.

coordinaciongeneral@gamipalc.org