El incremento en la penetración de las fuentes renovables de energía en el mercado eléctrico mexicano, específicamente la solar y eólica, ha surgido de la necesidad de apostar por formas limpias y sostenibles para generar potencia eléctrica. Sin embargo, asegurar el éxito de las inversiones que devienen de su implementación depende ampliamente de los incentivos asociados a su producción energética, por lo que es importante proyectar los escenarios de factibilidad económica que establezcan un piso en la recaudación, bajo diferentes condiciones.

En Yucatán, se pueden encontrar tres parques eólicos de gran generación, los cuales se ilustran en la Tabla 1. Cada uno de ellos involucró una inversión superior a los $1,700.00 USD por kW instalado.

Para comprender mejor la estimación de energía eléctrica entregada a la red, es necesario introducir el término de “factor de planta”, el cual aplica para cualquier planta generadora, ya sea convencional o renovable. El factor de planta se refiere a la relación entre la energía real que entrega una planta de potencia eléctrica y la energía que entregaría si funcionara el 100% del tiempo de estudio; este parámetro puede tener valores entre 0 y 1. De esta manera, se puede inferir que una planta hidroeléctrica o nuclear posee factores de planta muy cercanos a la unidad. Este no es el caso de las centrales eoloeléctricas, las cuales, según la Tabla 1, tendrían valores de 0.44, 0.44 y 0.38, para el caso de Dzilam Bravo, Tizimín y Progreso, respectivamente.

Dicho esto, es necesario monetizar la energía entregada a la red, a fin de determinar la rentabilidad de los proyectos de inversión. Cuando las subastas de los proyectos en cuestión fueron realizadas, se tasó el precio por MWh entregado a la red a cierto valor para cada parque, el cual no será publicado en el presente escrito. Sin embargo, el precio por MWh entregado está sujeto a una condicionante sobre el precio marginal local (PML) del punto de interconexión de cada parque. Si el PML es superior al precio acordado, se pagaría el PML; si el PML es menor al precio acordado, este último es el que se hará válido.

El Centro Nacional de Control de la Energía (CENACE) ha hecho pública la base de datos de los PML para todos los nodos del país, desde 2016. Dichos precios tuvieron un incremento anual de aproximadamente $500.00 MXN en promedio en la región peninsular, de 2016 ($1,000.00 MXN/MWh) a 2018 ($2,000.00 MXN/MWh). Si el lector decidiera descargar y organizar dicha base de datos, podrá observar un descenso significativo desde agosto de 2019, el cual está ligado a los precios del gas natural. Esto hace suponer que las condiciones de la subasta energética pudieron prever estas situaciones de riesgo para los proyectos de energía renovable.

Adicionalmente, el esquema de los Certificados de Energía Limpia (CEL) son un apoyo fundamental que abona a la rentabilidad de los mismos proyectos. Cada certificado tiene un valor, hoy en día, de aproximadamente $500.00 MXN y se entrega por cada MWh inyectado a la red. Con esta información, es posible desarrollar un pequeño ejercicio que ilustre las condiciones de factibilidad económica de los parques eólicos mostrados en la Tabla 1.

En el libro Fundamentos de Ingeniería Económica, de Gabriel Baca Urbina, se explica una simplificación muy útil para los proyectos de inversión en general. El autor expresa que con los ingresos se deben pagar gastos de operación y mantenimiento, impuestos, entre otros. De esta manera, podemos realizar una operación aritmética relativamente sencilla para calcular los ingresos anuales de un proyecto eólico. Para este propósito, supongamos que el precio promedio de venta por MWh es de $1,500.00 MXN, los costos de operación y mantenimiento por MW instalado ascienden a $750,000.00 MXN por MW instalado, y los impuestos ejecutados sobre la utilidad son de un 25%. En la Tabla 2 se pueden observar los cálculos del ingreso en un año de operación del parque eólico. La utilidad antes de impuestos (UAI) es la suma aritmética de las ventas anuales más los ingresos por ventas de CEL menos los costos de operación y mantenimiento. La utilidad después de impuestos (UDI) es el resultado de restarle el 25% la UAI.

La Tabla 2 es el resultado de un análisis muy simple, que no considera, por ejemplo, los gastos por arrendamiento de la tierra (que puede ser de aproximadamente el 2% de las ventas anuales), el factor de degradación de los equipos, mantenimientos mayores, ni algunos beneficios fiscales, tales como la depreciación de los equipos, entre otros. Considerando la inversión total de los proyectos eólicos y la tasa de retorno que un inversionista pudiera recibir de los mismos, es posible graficar las anualidades mínimas que cubran las expectativas financieras. Estas anualidades están ilustradas en la Figura 1, considerando un tiempo de vida del proyecto de 30años. Cuando se comparan estos resultados con las UAI expresadas en la Tabla 2, se puede observar que la tasa interna de retorno (TIR) es de aproximadamente el 12%. Cada inversionista decide por sí mismo si esta tasa le conviene o no, y depende de las opciones de inversión que tenga en su cartera.

Existen muchas otras consideraciones que deben ser tomadas en cuenta para una mejor toma de decisiones. Por ejemplo, las estimaciones de entrega de energía a la red obedecen a factores de planta superiores al 40% para dos de las centrales eólicas, lo cual resulta ser muy optimista. En caso de que estas condiciones no se cumplan, ya sea por falsas estimaciones en el recurso eólico, apagones, perturbaciones que vulneren la sincronía con la red, eventos meteorológicos extremos, entre otros, el ingreso anual se vería afectado de manera significativa. Con estas palabras, se puede concluir que las fuentes renovables de energía requieren de mayores inventivos financieros y fiscales, ya que la rentabilidad de los proyectos tiene un balance muy delicado. No cabe duda de que las fuentes renovables traen consigo enormes beneficios ambientales, pero estos deben ir de la mano del crecimiento económico. México no tiene buenas experiencias con los rescates financieros de empresas privadas con proyectos que terminan en la bancarrota.

“Las fuentes renovables traen consigo enormes beneficios ambientales, pero estos deben ir de la mano del crecimiento económico. México no tiene buenas experiencias con los rescates financieros de empresas privadas con proyectos que terminan en la bancarrota”.

 

Mauricio Alberto Escalante Solís

Mauricio Alberto Escalante Solís

Jefe de Laboratorios de Energía de la FIUADY.

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