Movilidad en la ciudad de Mérida

Para empezar, definimos la movilidad como la problemática social y técnica que se da cuando una persona se desplaza de un lugar a otro, es decir los trayectos que la gente hace para acudir al trabajo, a la escuela, para ir de compras o de paseo, así como los de regreso a su vivienda. Es una problemática que abarca aspectos como las condiciones que los individuos tienen para moverse, ya sea en transporte privado o en transporte público, o bien, como camina a lugares cercanos a su vivienda. La movilidad abarca a todos los individuos: las personas con carriolas, los niños, las mujeres y los hombres, los adultos jóvenes y los de la tercera edad. Hay diferentes tipos de movilidad en las ciudades del mundo, y cada una tiene sus particularidades que las hacen únicas; algunas cuentan con trenes para el transporte intraurbano, otras están formadas por zonas cercanas a sus viviendas y todo se hace caminando. 

La ciudad de Mérida ha tenido un crecimiento muy acelerado en los últimos años registrando una expansión física y demográfica. Al igual que otras ciudades, la nuestra se expandió sobre pequeños asentamientos hasta formar la zona metropolitana. Actualmente abarca localidades como Caucel y Temozón, o cabeceras municipales como Umán, Kanasín y Conkal. Se han construido infinidad de fraccionamientos en todo el perímetro de la ciudad. En tan sólo 16 años, duplicó su tamaño (de 18,920 que tenía en 2002, llegó a 42,410 hectáreas en 2018). El crecimiento de Mérida, de manera horizontal, es básicamente de vivienda, las cuales tienen infraestructuras para vehículos motorizados y para peatones, es decir vivienda con calles vehiculares y banquetas. La gente que vive en las zonas de actual crecimiento, y las que residen en zonas que crecieron hace más de dos décadas, tienen que dirigirse a donde se encuentran los comercios y servicios. De esta manera la mayor parte de la gente tiene que recorrer varios kilómetros para llegar a donde va a trabajar, a estudiar o a recrearse. 

 

 

Además, Mérida es una ciudad segregada. Los tipos de fraccionamientos se dividen por el nivel socioeconómico al que se dirigen. Aquellos destinados a gente con mayores recursos económicos se ubican en el costado norte, los de nivel medio en el oriente y poniente y los de menores recursos, en el sur. Esto hace que haya diferentes tipos de movilidad: unos se mueven en auto privado, generalmente los del norte de la ciudad, y los del sur toman el autobús, se trasladan en moto, en bicicleta o caminando. 

Es necesario dejar en claro que la movilidad ha alcanzado tal relevancia en la actualidad que ha sido incorporada a la Constitución Mexicana, de manera que es un derecho constitucional. Por otro lado, en 2020 se elaboró el Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS) de Mérida y en 2022 se publicó la Ley Movilidad y Seguridad Vial del Estado de Yucatán. Son las leyes que rigen la movilidad en Mérida.

Se distinguen cinco elementos que una ciudad debe cumplir para que la movilidad se haga de la mejor manera. El primero es la proximidad, que es elemental para que la gente se pueda trasladar de un lado a otro de manera fácil y rápida. Por la forma en la que ha crecido nuestra ciudad, es imposible encontrar comercios y servicios cerca de la vivienda. Casi toda la gente, para acudir al trabajo, al lugar donde estudia o donde convive con amigos, tiene que utilizar un medio de transporte. 

 

 

Otro elemento es el diseño inclusivo, es decir que los habitantes de toda la ciudad, hombres, mujeres y grupos vulnerables sean tratados equitativamente. Con la profunda segregación que hay en Mérida, las necesidades de las personas son completamente diferentes entre una zona y otra. 

El tercer elemento es la integración sistémica, que todos los destinos se encuentren sistemáticamente articulados y conectados eficientemente. En la ciudad tenemos una centralidad donde se encuentran las fuentes de trabajo, comercio y actividades lúdicas, el Centro Histórico de Mérida, el resto de establecimientos se encuentran en las calles y vías principales de la ciudad y para acceder a ellos se requiere un transporte motorizado. 

El cuarto elemento es digitalización y datos, es decir que los traslados de la gente estén conectados a Internet. Tenemos el transporte público digitalizado, lo cual es positivo para los usuarios. Sin embargo, como se traslada la gente de un lugar a otro, carece de digitalización. El último elemento es la descarbonización, que bajen los niveles de gases de efecto invernadero. Es tal la cantidad de vehículos motorizados, que difícilmente pueden bajar y más bien, están subiendo. 

En la ciudad hay problemas de movilidad que son urgentes atender. En primer lugar, están los accidentes de tránsito (INEGI muestran que en 2018 registró 3,752). En segundo lugar, está el tiempo que una persona tarda en llegar al lugar de destino (el Gobierno de México dice que el promedio de traslado fue de 30.4 minutos y que el 8.38% tarda más de una hora en llegar a su trabajo). Por último, vemos la gran cantidad de autos que tiene la Zona Metropolitana de Mérida, que en 2023 registró un total de 838,726 (que incluye autos y motos), es decir que son 66.8 por cada 100 habitantes. 

En el próximo artículo, revisaremos los automóviles y el transporte público.

 

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Susana Pérez Medina
Doctora en Urbanismo por la Universidad Nacional Autónoma de México. Trabaja en el Departamento de Ecología Humana de Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Unidad Mérida.