Metropolización y producción privada del espacio en Mérida: gobernanza, sostenibilidad y retos del crecimiento urbano 

La Zona Metropolitana de Mérida (ZMM) representa un laboratorio crítico para el urbanismo contemporáneo en México. Su acelerada transición de ciudad intermedia regional a metrópoli insular y fragmentada no responde a dinámicas de industrialización clásica, sino al capital inmobiliario como principal fuerza vectora de la transformación territorial. Bajo la perspectiva de la modernización capitalista y el urbanismo neoliberal (De Mattos, 2006), la estructuración espacial se guía por factores de “segunda naturaleza”: economías de aglomeración, seguridad institucional, percepción de alta calidad de vida y conectividad estratégica, los cuales sobrepasan exponencialmente la dinámica de crecimiento demográfico vegetativo.

Complementariamente, la teoría de la “producción del espacio” (Lefebvre, 1974) permite comprender cómo el suelo rústico y ejidal es absorbido por el circuito secundario de acumulación del capital. En este contexto, el análisis de la periurbanización y el crecimiento metropolitano en México promovido por Adrián Guillermo Aguilar (2002, 2008) resulta fundamental para conceptualizar las transformaciones periféricas de Mérida. Aguilar demuestra que los procesos de expansión metropolitana en el país generan bordes periurbanos difusos donde coexisten usos del suelo altamente heterogéneos, caracterizados por una débil presencia del Estado y una marcada desarticulación entre los servicios urbanos y la infraestructura existente.

Dinámicas de expansión territorial y el fenómeno de la “Zona Diamante”

En el periodo intercensal 2010-2020, el municipio núcleo de Mérida creció a una Tasa de Crecimiento Medio Anual (TCMA) del 1.8%, pasando de 830,732 a 995,129 habitantes. No obstante, la mancha urbana contigua y discontinua ha mostrado una velocidad de expansión sustancialmente mayor, multiplicándose por 3.1 en las últimas tres décadas al pasar de aproximadamente 8,000 hectáreas en 1980 a más de 25,000 hectáreas en los años recientes.

Esta expansión de baja densidad y patrón insular se concentra predominantemente en el corredor periurbano septentrional Mérida-Progreso, denominado estratégicamente “Zona Diamante”. En este eje, la incorporación de suelo ejidal y agrícola se efectúa mediante la proliferación de urbanizaciones cerradas (Gated Communities o Privatopía; McKenzie, 2011), las cuales promueven un modelo de vida insular que segrega el espacio público y privatiza las funciones de gestión y provisión de servicios urbanos.

Análisis funcional y estructura demográfica de la ZMM

La Zona Metropolitana de Mérida abarca formalmente seis municipios interconectados por flujos diarios de conmutación laboral, bienes y servicios, los cuales aglutinan el 56.7% de la población total del estado de Yucatán (1,316,088 habitantes en 2020). La articulación funcional y la especialización económica del territorio se desglosan en la siguiente matriz:

 

Municipio Población 2010 Población 2020 Rol Territorial / Especialización Económica 
Mérida 830,732 995,129 Núcleo central, concentración de servicios avanzados, centros financieros, salud, educación superior y empleo formal.
Kanasín 78,709 141,564 Ciudad dormitorio principal, receptora de vivienda de interés social, proveedora de mano de obra intensiva.
Umán 50,961 69,147 Corredor industrial, nodo logístico de transporte multimodal, manufactura y operaciones agroindustriales.
Progreso 53,958 66,008 Puerto comercial de altura, nodo de logística internacional, enclave de turismo de cruceros y segunda residencia.
Conkal 9,145 16,612 Frontera residencial de ingresos medios-altos y altos, crecimiento intensivo de privatopías periurbanas.
Ucú 3,762 4,124 Reserva estratégica de suelo, proyección de megadesarrollos industriales y habitacionales a largo plazo.

 

Tabla 1: Delimitación, volumen poblacional y especialización funcional de la ZMM. Fuente: Elaboración propia basada en datos de INEGI (2010, 2020) y CONAPO.

 

Ilustración 1 Zona Metropolitana de Mérida. Expansión urbana por períodos 1993-2000. Fuente: Aguilar, Adrian (2025), Metropolización, dinámica inmobiliaria y segregación socio-territorial. El caso Mérida, Yucatán

 

Nos dice Aguilar (2025) que “La esencia de la metropolización es el proceso de desconcentración de la vida urbana hacia las zonas periféricas, y la consiguiente formación de nuevas morfologías socioespaciales”. Esto ayuda a entender las dinámicas de crecimiento y los efectos que pueden traer consigo, como lo son segregación, gobernabilidad y valorización del suelo.

 

Renta del suelo, progresión operativa e impacto socioambiental

La producción del espacio periurbano está intrínsecamente ligada a las teorías de captura de plusvalía y renta del suelo urbano (Jaramillo, 2009). En la estructura operativa de desarrollos privados emblemáticos del corredor norte, como el Residencial Provincia, la valorización del suelo ha registrado incrementos superiores al 400% en un quinquenio, elevando su valor comercial de $1,700 a $5,500 por metro cuadrado. Este fenómeno descansa en una inversión privada sustancial en obras de urbanización interna y de cabecera ($593.9/m² de costo promedio directo), sustituyendo la inacción o incapacidad financiera de los gobiernos locales en la dotación de infraestructura básica.

Sin embargo, tal como advierten Aguilar (2008) y los estudios hídricos regionales, la periurbanización incontrolada sobre la losa kárstica altamente permeable de la península genera severas externalidades socioambientales:

  • Vulnerabilidad del acuífero kárstico: La falta de sistemas centralizados de drenaje sanitario y la proliferación de sistemas individuales inadecuados amenazan la principal reserva hídrica subterránea de la región.
  • Fragmentación del ecosistema: La deforestación de la selva baja caducifolia para lotificaciones especulativas compromete la biodiversidad local y altera las islas de calor urbanas.
  • Segregación y desigualdad espacial: Se acentúa la polarización entre el norte sobre-equipado y las periferias desprovistas de transporte público eficiente y servicios básicos de calidad.

Desde la perspectiva de la alta dirección operativa (COO), es imperativo adoptar marcos rigurosos de gestión de proyectos (PMI/PMBOK) combinados con estándares ESG (Ambiental, Social y Gobernanza). Esta integración permite garantizar la rentabilidad financiera del capital privado mientras se internalizan y mitigan las externalidades ambientales mediante plantas de tratamiento avanzadas, movilidad sostenible e integración comunitaria.

Conclusiones y hojas de ruta para una gobernanza metropolitana eficiente

La sostenibilidad futura de la Zona Metropolitana de Mérida exige trascender la visión municipalista fragmentada mediante una hoja de ruta estratégica estructurada en los siguientes pilares de gobernanza:

  1. Institucionalización del IMPLAN metropolitano: Creación de un organismo técnico supramunicipal con personalidad jurídica, patrimonio propio y facultades vinculantes para la planeación del ordenamiento territorial en los seis municipios.
  2. Instrumentos de captación de plusvalías y contención: Implementación de cargas urbanísticas directas a desarrolladores y desincentivos fiscales para frenar la especulación de “lotes de inversión” sin urbanizar en áreas de preservación.
  3. Infraestructura hidrológica obligatoria y drenaje sanitario: Requisito normativo de sistemas cerrados de tratamiento de agua potable y residual para cualquier proyecto superior a una hectárea.
  4. Fondo metropolitano de redistribución fiscal: Mecanismo de compensación financiera donde los municipios con mayor captación predial aporten a un fondo destinado a equipamiento básico en zonas periurbanas de vulnerabilidad social como Kanasín y Umán.

Referencias bibliográficas

  • Aguilar, A. G. (2002). Las grandes aglomeraciones y su periferia regional: Experiencias en Latinoamérica y México. EURE (Santiago), 28(85), 5-21.
  • Aguilar, A. G. (2008). Procesos metropolitano y periurbanización: Crecimiento desigual en la periferia de la Ciudad de México. EURE (Santiago), 34(103), 29-50.
  • Aguilar, Adrian (2025), Metropolización, dinámica inmobiliaria y segregación socio-territorial. El caso Mérida, Yucatán EURE, I-27
  • Ayuntamiento de Mérida. (2017). Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Mérida. Instituto Municipal de Planeación de Mérida (IMPLAN).
  • CONAPO. (2018). Delimitación de las Zonas Metropolitanas de México 2015. SEDATU, CONAPO, INEGI.
  • De Mattos, C. A. (2006). Modernización capitalista y transformación metropolitana en América Latina: cinco tendencias constitutivas. En América Latina: cidade, campo e turismo (pp. 41-73). CLACSO.
  • Diez Pinto, E., Riffo Pérez, L., Williner, A., Sandoval, C., & Délano, M. P. (2025). Panorama del desarrollo territorial de América Latina y el Caribe, 2024: Nuevas capacidades para la transformación territorial. CEPAL.
  • Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2020). Censo de Población y Vivienda 2020. INEGI.
  • Jaramillo, S. (2009). Hacia una teoría de la renta del suelo urbano (2a ed.). Universidad de los Andes.
  • Lefebvre, H. (1974). La production de l’espace. Éditions Anthropos.
  • McKenzie, E. (2011). Beyond Privatopia: Rethinking Residential Private Government. Urban Institute Press.
  • Pérez Corona, J. (2025). Urbanización y desarrollo municipal en la región sureste de México. Revista de Estudios Urbanos y Territoriales, 15(1), 81-96.
  • SEDATU. (2021). Estrategia Nacional de Ordenamiento Territorial 2020-2040. Gobierno de México.
  • Tabakman, D. (2019). El arte de hacer negocios inmobiliarios. Bienes Raíces Ediciones.

 

 

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Jonathan Gutiérrez y Guerrero
Presidente de la Asociación Mexicana de Urbanistas (AMU), Representación Yucatán