Algunas características pueden transformar la experiencia de quienes utilizan un parque, desde la manera en que se distribuyen los espacios hasta los estímulos que podemos encontrar en ellos. Después de entender qué es un parque neuroinclusivo y por qué su diseño debe ir más allá de la accesibilidad motriz, toca mirar con mayor detalle qué elementos hacen que un espacio sea realmente accesible para las infancias neurodivergentes. Comenzamos por uno de los aspectos fundamentales: la sobrecarga sensorial.
Sobrecarga sensorial: el principio de todo
La sobrecarga sensorial ocurre cuando el cerebro recibe más información de la que puede procesar a través de los sentidos. Ese exceso de estímulos puede generar saturación, incomodidad, estrés o fatiga, sobre todo en entornos con mucho ruido, luces intensas, colores u olores, condiciones que suelen encontrarse frecuentemente en un parque infantil. La sobrecarga sucede entonces, como una respuesta del sistema nervioso ante un ambiente que le exige más de lo que puede filtrar.
- Ruido de juegos y tráfico. El sonido de un área de juegos suele ser la mezcla de múltiples fuentes: gritos, balones rebotando, columpios rechinando, además del ruido de fondo del tráfico cercano. Para algún infante con hipersensibilidad auditiva, esa mezcla se interpreta como una agresión sensorial continua. El problema en su mayoría se debe a la acumulación de varios sonidos que no pueden separarse ni anticiparse.
- Aglomeración y movimiento. Otra fuente de sobrecarga son los lugares con una amplia cantidad de gente, incluso si no hay un ruido excesivo. La presencia de muchos cuerpos en movimiento, el contacto físico inesperado y la imposibilidad de predecir por dónde va a pasar alguien generan una carga cognitiva constante: el cerebro está todo el tiempo monitoreando el entorno en busca de riesgo o de choque. En un parque con poca zonificación, donde todas las edades y todas las actividades comparten el mismo espacio abierto, esa aglomeración es casi inevitable en horas “pico”. Por eso, distribuir las actividades y ofrecer espacios con diferentes niveles de movimiento, también puede contribuir a una experiencia más regulable.
- Colores saturados. El color es una herramienta cuando se trata de orientar: ayuda a distinguir zonas, marcar rutas o señalar el inicio y el final del juego. El problema aparece cuando se usa sin ese criterio, sólo para llamar la atención. Superficies, estructuras y pisos con demasiados colores fuertes compitiendo entre sí generan fatiga visual, sobre todo a las infancias con sensibilidad a estímulos visuales. El color se debe utilizar con una intención clara y consciente, tomando en cuenta el impacto que tiene en su entorno.
- Iluminación y sombra. La iluminación artificial también forma parte de la experiencia sensorial de un parque. Las luminarias son necesarias para la seguridad y orientación dentro de un espacio, pero al manejar una luz demasiado intensa, pueden generar estímulos adicionales para algunas personas con sensibilidad visual. La forma en que se colocan y distribuyen las luminarias importa: una iluminación pensada para iluminar todo por igual no necesariamente genera la misma experiencia que una que considera las diferentes actividades y zonas del parque. Pero la luz no proviene únicamente de las luminarias. La exposición directa al sol y el deslumbramiento producido por ciertas superficies pueden aumentar la incomodidad, especialmente cuando se permanece durante mucho tiempo en el espacio. Esto es relevante sobre todo aquí, en Yucatán, donde el sol y las altas temperaturas forman parte de nuestras condiciones cotidianas. Por eso, las áreas de sombra no deben entenderse únicamente como una cuestión de confort térmico. El disponer de árboles, cubiertas naturales y vegetación también sirve como herramienta para reducir la intensidad de la luz y poder ofrecer espacios con una experiencia sensorial más amigable.
- Zonas de escape. Al contar con un espacio que concentra muchos estímulos, encontramos la necesidad de disponer de lugares de escape, donde se pueda tomar distancia o tener una pausa para los sentidos. El diseño urbano orientado al espectro autista recomienda crear espacios de escape: áreas delimitadas, al aire libre, rodeadas de vegetación y que ofrezcan un respiro frente a zonas con esta cantidad de estímulos. La ausencia de estos espacios puede hacer que, ante una sobrecarga, la única alternativa sea salir por completo del parque.
Parques neuroinclusivos: integrando la diversidad
Ruido, aglomeración, colores saturados, iluminación y falta de zonas de escape pueden parecer problemas independientes entre sí, pero tienen algo en común: un parque diseñado como un espacio homogéneo ofrece pocas posibilidades para la regular la experiencia. Es por eso por lo que la neuroinclusión busca organizar y ofrecer alternativas: espacios donde un niño pueda decidir dónde jugar, dónde descansar o cuándo alejarse de una zona de mayor intensidad. Es justamente ahí donde aparecen las zonas de calma, tema que exploraremos en la siguiente edición.
Desde ORTMED y MetrópoliMid, buscamos aportar a esta conversación desde el diseño y la observación del espacio público, explorando cómo los parques pueden responder a una mayor diversidad de formas de percibir, jugar y habitar.
Fuentes consultadas:
- Ortfield, S. (s.f) Perceptual and Cognitive Disability Research. https://autism.org/design-with-autism-in-mind/
- Gattupalli, A. (2025, abril 09) Arquitectura para la neurodiversidad: diseñando para el control, la elección y los sentidos. ArchDaily. www.archdaily.com/es/1028756/arquitectura-para-la-neurodiversidad-disenando-para-el-control-la-eleccion-y-los-sentidos
- Nair et al (2022, noviembre) A case study on the effect of light and colors in the built environment on autistic children’s behavior. Frontiers. https://www.frontiersin.org/journals/psychiatry/articles/10.3389/fpsyt.2022.1042641/full
- Gaines, K., Bourne, A., Pearson, M., & Wang, H. (2025, diciembre, 06) A Sensory Approach to Design: Inclusive Principles. SpringerNatureLink. https://link.springer.com/article/10.1007/s10803-025-07156-5
Por Equipo ORTMED y Equipo MetrópoliMid.
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