Las ciudades inteligentes parecen lejanas, pero en realidad tenemos muchos de los elementos que las conforman. Estas llamadas “Smart City” cuentan con internet de alta velocidad para permitir la interconexión de dispositivos y sensores para la medición y procesamiento instantáneo de datos. Esta información puede ayudar a disminuir significativamente el tráfico vehicular y optimizar los servicios de energía eléctrica, consumo de agua o el manejo de residuos, entre otros. Estas metrópolis conectan a sus ciudadanos, empresas y gobiernos en un ciclo virtuoso que promueve la planificación y desarrollo colaborativos. En estas ciudades se procura incluir energías renovables como fuentes generadoras de electricidad que permitan una mejor calidad del aire al no generar GEI. También incluyen sistemas semi-autónomos de transporte utilizando inteligencia artificial, así como vehículos con motores eléctricos.

 

En nuestro caso, como entidad Maya-Yucateca, todo debe girar en torno a usar de forma sabia los recursos propios de la región. Para conocer más sobre ¿quién es Yucatán?, ¿qué es Yucatán? te invito a leer mi artículo.

Conectar al internet los sistemas de monitoreo adecuados que nos permitan regular y optimizar el consumo de electricidad y agua nos permitirá detectar oportunidades de mejora en nuestros hábitos de consumo y también fomentar las construcciones eficientes e inteligentes, o la incorporación de estas dos últimas características a espacios ya existentes, donde se promueva la participación ciudadana y se integre la naturaleza.

La Organización Mundial de la Salud recomienda 9 m2 de área verde por habitante y en la ciudad de Mérida se reconoció en 2017, mediante el Plan Municipal de Desarrollo Urbano “PMDU(1)”, que disponemos solamente de 6 m2 por persona. Esto debe ser un incentivo para mejorar nuestros estándares. Las autoridades y todos los participantes hicieron un gran trabajo en actualizar el PMDU con visión al año 2040.

Las ciudades inteligentes no deben verse como un futuro distante, ellas ya están aquí. En México existen metrópolis consideradas ciudades inteligentes o encaminadas hacia esta categoría. La ciudad de Chihuahua, Chihuahua es enlistada en una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como ciudad inteligente por dar servicio gratuito de conexión a internet en decenas de lugares públicos a través del programa “Chihuahua Ciudad Digital”; también “Ciudad Creativa Digital”, proyecto que se desarrolla en 43 hectáreas del centro histórico de Guadalajara. Otro ejemplo es “Tequila Pueblo Mágico” en Jalisco y por último “Barrios Smart” en Puebla. Un proyecto en proceso de permisos y construcción es Smart Forest City Cancún cuya planeación es un desarrollo de 557 hectáreas para 130 mil habitantes, con 362 hectáreas de área plantada(2).

La población de “Tequila Inteligente”, el mágico pueblo, se describe como una ciudad conectada, innovadora, comunicada, accesible, incluyente, sostenible, generadora de comunidad, trazabilidad, alianzas, gobernanza, generadora de derrama económica y de inteligencia tecnológica y no tecnológica, la cual genera información para bienes públicos y privados. Considero que tenemos la posibilidad de tener estos mismos atributos.

Las ciudades inteligentes pueden ofrecer grandes oportunidades para los cambios que estamos viviendo en el clima, en la demografía y en los comportamientos, como el generado por la COVID-19 y sus variantes.

Otras necesidades que se vislumbran son el desarrollo de software y/o hardware regional para el control de la iluminación que permita tomar datos de la hora del día, la disponibilidad de la iluminación natural y la ocupación del espacio para manejar datos en tiempo real, facilitando la toma de decisiones en el consumo eléctrico, así como en la producción de electricidad en las empresas generadoras.

También es necesaria la medición y monitoreo en tiempo real del consumo de agua, considerando que tiramos una gran cantidad de agua a través de fugas silenciosas y no visibles a primera vista, en todo el municipio.

Hoy, contamos en Yucatán con empresas privadas que cuentan con granjas generadoras de electricidad provenientes de energía renovable. La ciudad de Mérida cuenta con espacios públicos que ofrecen el servicio de internet Wi-Fi gratuito. También tenemos un gobierno que ha puesto múltiples servicios y trámites electrónicos, así como webs para sus secretarías y para el turismo, que ha abierto redes sociales que lo acercan a la comunidad; en Mérida se tiene una aplicación municipal que valdría la pena actualizar y mejorar; contamos con una comunidad científica y tecnológica nutrida con diferentes centros de investigación, tenemos un enorme fomento al emprendimiento, así como empresas importantes y dedicadas a desarrollar software, factor indispensable en el desarrollo de una ciudad inteligente.

 

Sin importar la situación, en cada crisis de la historia humana, nos hemos levantado, hemos cambiado la perspectiva y nos hemos permitido innovar para resolver los problemas y necesidades.

Imagina a Mérida, a Valladolid, a Tizimín, a Kanasín, a Conkal, a Espita, a Peto y, a cada uno de los 106 municipios de Yucatán, generando un trabajo integral en vista a convertirse en comunidades y ciudades inteligentes, entrelazando a los ciudadanos y ciudadanas, a emprendedores y emprendedoras, a empresas públicas y privadas, a municipios y Gobierno, para que todas las partes que formamos Yucatán la conformemos con inteligencia tecnológica.

Imagina hacer posible la conectividad a internet en todo el estado, que permita colocar a las personas mayas, a los yucatecos y a los integrantes de origen nacional o internacional que han decidido mudarse a estas tierras, en el centro del desarrollo, incorporando tecnologías de la información y comunicación a la gestión urbana y rural. Imagina estimular la formación de un gobierno eficiente, que incluya procesos de planificación colaborativa y participación ciudadana, al promover un desarrollo sostenible, innovador y resiliente ante los grandes cambios que el cambio climático, la sobrepoblación y la pandemia que enfrentamos hoy. Yo puedo imaginarlo y creo que hay muchos como yo que creemos en que este cambio ya empezó.

Al leer este artículo, puedes sentir que se mencionan demasiados elementos, y sí lo son, porque no podemos ignorarlos para la construcción de la ciudad, siempre ha sido complejo, pero tenemos que usar la tecnología para manejar todos los datos y conseguir un mejor resultado como comunidad. Por nuestros hijos, por nuestras tierras y mares, por los animales y todos los seres vivos que nos acompañan en este mundo, hagamos aún más inteligente a nuestro Yucatán.

“Las ciudades inteligentes pueden ofrecer grandes oportunidades para los cambios que estamos viviendo en el clima, en la demografía y en los comportamientos, como el generado por la COVID-19 y sus variantes”.

 

Referencias:

(1) Para leer del PMDU https://bit.ly/3f5Opgj.

(2) Stefano Boeri https://bit.ly/377Uc0i.

 

 
Ing. Karla González Villanueva

Ing. Karla González Villanueva

Asociación Mexicana de Energía Renovable y Medio Ambiente A.C.

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