De vivienda a activo: la expansión de Airbnb en Mérida

En la entrega anterior de Economía de la ciudad planteamos que, más allá de la gentrificación y la turistificación, la vivienda en Mérida comienza a incorporarse a una lógica distinta: la de los activos financieros. La pregunta ahora es qué tan visible es ese nuevo mercado en nuestra ciudad. Los mapas que acompañan este artículo ofrecen una primera respuesta.

Cada punto representa un alojamiento ofrecido mediante Airbnb. Vistos individualmente pueden parecer casos aislados; observados en conjunto revelan algo diferente: un mercado que se extiende por buena parte de la ciudad. El mapa de calor permite observar además dónde alcanza mayor intensidad. La concentración es particularmente elevada en el centro de Mérida y se prolonga hacia distintas zonas del norte, aunque también aparecen núcleos en otras partes de la zona metropolitana.

¿Por qué importa esto? Porque Airbnb no solamente incorpora turistas a la ciudad; incorpora viviendas a un mercado diferente. Una casa que podía destinarse a residencia permanente puede convertirse ahora en un activo capaz de producir ingresos por noche. Las plataformas digitales hicieron posible conectar una vivienda ubicada en Mérida con una demanda que ya no es solamente local, sino nacional e internacional.

 

 

Aquí aparece una transformación económica fundamental. En el mercado residencial tradicional, la demanda de vivienda estaba vinculada principalmente a quienes necesitaban vivir en la ciudad y, por tanto, con sus empleos e ingresos. En el nuevo mercado, una vivienda también puede ser demandada por su rentabilidad como activo. Su valor comienza entonces a relacionarse con cuánto puede producir y con lo que están dispuestos a pagar inversionistas y visitantes cuyos ingresos no necesariamente se generan en Mérida.

Esto no significa que cada Airbnb retire automáticamente una vivienda del mercado residencial ni que podamos atribuirle por sí sola a la plataforma el aumento de los precios. Sin embargo, la magnitud y distribución que muestran los mapas justifican una pregunta que Mérida debe comenzar a responder: ¿hasta qué punto este nuevo mercado está modificando el mercado de vivienda de la ciudad?

La respuesta importa especialmente por sus efectos distributivos. Si los precios de la vivienda crecen cada vez más desconectados de los salarios locales, quienes viven y trabajan en Mérida —particularmente los jóvenes que intentan formar un hogar— enfrentan mayores dificultades para acceder a ella.

Los mapas muestran dónde está ocurriendo la transformación. El siguiente paso será medir cuánto está cambiando la ciudad.

 

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Felipe Alonzo Solís
Doctor en Economía, Profesor en la UADY e investigador en desarrollo territorial y políticas públicas. Presidente del Colegio de Maestros en Administración y Políticas Públicas del Sureste.