En los últimos años, la ciudad de Mérida ha experimentado un crecimiento notable en todos los aspectos: poblacional, económico y territorial. De acuerdo con datos del INEGI, entre 2010 y 2020, la población se incrementó aproximadamente un 24.9%, llegando a los 1,316,088 habitantes (1). Al mismo tiempo, la mancha urbana se ha duplicado, llegando a unas 15,388 hectáreas en 2019, lo que genera grandes desafíos en temas de vivienda, movilidad, servicios y, por supuesto, en los espacios públicos (2).
Si bien este crecimiento puede interpretarse como una señal positiva de desarrollo, también trae consigo una pérdida silenciosa: la vitalidad y la identidad comunitaria que caracterizaban a Mérida. Ese sentido de pertenencia que solía transmitirse en los parques, las plazas tradicionales o incluso en las calles donde convivían vecinos, se disuelve cada vez más. En la búsqueda por crecer y modernizarse, los espacios públicos han quedado apartados, cuando en realidad son piezas clave para mantener la cohesión social y la calidad de vida urbana.
¿Qué entendemos por espacio público?
Antes de profundizar, es necesario entender el concepto de espacio público. En términos sencillos, son todos aquellos lugares accesibles para toda la población, donde se desarrollan interacciones sociales, recreativas, culturales o de movilidad. No se limitan a los parques o plazas; también se incluyen las banquetas, calles, jardines, mercados o cualquier espacio donde la gente pueda reunirse y apropiarse de su entorno. En ellos se construyen vínculos, se fortalece la ciudadanía y se genera una identidad colectiva.
Lo que está pasando con los espacios públicos en Mérida
En Mérida, sin embargo, la experiencia de los espacios públicos se ha visto afectada por múltiples factores, mismos que parten de un crecimiento acelerado y desordenado. La infraestructura deteriorada es uno de los problemas más notorios: bancas rotas, juegos infantiles oxidados, iluminación insuficiente y áreas verdes sin mantenimiento. A esto se suma la desigualdad territorial, pues mientras algunas zonas del municipio cuentan con espacios rehabilitados, en otras zonas (más vulnerables) cuentan con lugares de baja calidad. Esta distribución desigual limita el derecho de la población en acceder a lugares seguros y dignos para convivir y desenvolverse plenamente.
La seguridad es otro factor que ha reducido la apropiación de los espacios. El temor al tráfico vehicular, a los robos o a la violencia limita a que las personas usen libremente las calles y parques, especialmente las mujeres, adultos mayores, niños y personas con discapacidad.
Los efectos no sólo se pueden percibir a nivel colectivo, también se observa en la vida individual. El aislamiento, la apatía y los problemas de salud mental están vinculados a nuestros entornos urbanos poco amigables, donde no se promueve el contacto con la naturaleza ni el encuentro social pleno. Antes, era común ver a los niños inventando juegos en la calle; hoy, el tráfico, la inseguridad y la falta de espacios adecuados los obligan a quedarse en casa, lo que impacta directamente en su desarrollo físico y emocional.

Pero, ¿tan grave es?
Los datos disponibles refuerzan esta preocupación. Según el IMPLAN (2022), Mérida cuenta con 979 espacios públicos en su área urbanizada, de los cuales 839 son considerados efectivos para la vida comunitaria (parques, plazas, áreas verdes). En conjunto, los espacios públicos en Mérida representan 683 hectáreas, apenas el 2.37% del suelo urbano (3). Esto equivale a 6.86 m² de espacio público por habitante, cifra por debajo de las recomendaciones internacionales, que sugieren entre 10 y 15 m² para garantizar calidad de vida a los habitantes. Aunque el municipio ha invertido en la rehabilitación de 38 parques en los últimos años con la inversión del presupuesto participativo (conocido también como Diseña tu ciudad), el déficit sigue siendo evidente.
Una Mérida más viva
Frente a este panorama, es necesario replantear el papel de los espacios públicos en la ciudad. Es fundamental no verlos como “extras” dentro de la planificación urbana, sino como derechos y bienes comunes. Un espacio público bien diseñado, accesible y seguro puede propiciar la cohesión social, fortalecer la identidad colectiva y mejorar inclusive la salud física y mental de la población. Su importancia es tan grande como la de cualquier infraestructura vial o de servicios.
Para potenciar estos espacios, se requieren estrategias concretas. La primera es planificar el crecimiento urbano con visión anticipada, asegurando que cada nuevo desarrollo cuente con áreas de convivencia suficientes y adecuadas, bien distribuidas y accesibles para todas las edades. En segundo lugar, es indispensable involucrar a la comunidad en el diseño y gestión: nadie conoce mejor las necesidades de una colonia que quienes la habitan. La participación ciudadana sí o sí es clave para garantizar que los espacios respondan a los intereses reales y que exista una corresponsabilidad de cuidado e, inclusive, un fortalecimiento de la comunidad.

La seguridad y la movilidad humana deben estar al centro de la estrategia. Diseñar calles que prioricen al peatón y al ciclista, con banquetas amplias, cruces seguros, iluminación adecuada y hasta políticas que garanticen el cumplimiento de estos hallazgos. De igual forma, se necesita un mantenimiento constante que asegure que los parques, calles y banquetas permanezcan en condiciones dignas y atractivas, evitando que caigan en el abandono.
Otro aspecto clave es incorporar criterios de sostenibilidad ambiental (como mayor vegetación, corredores verdes, captación de agua pluvial o pavimentos permeables), no sólo mejora la experiencia de uso, sino que contribuye a mitigar los efectos del calor y el cambio climático en la ciudad.
Mérida se encuentra en un momento decisivo. Su crecimiento puede ser una fortaleza si se acompaña de una visión más humana, inclusiva y sustentable, o puede convertirse en una carga si se continúa desplazando a lo que nos conecta como comunidad.
Fuentes consultadas:
(1) Data México (2024). Mérida: economía, empleo, equidad, calidad de vida, educación, salud y seguridad pública. Secretaría de Economía. https://www.economia.gob.mx/datamexico/es/profile/geo/merida-993101#population-and-housing
(2) Hernández, L. (2021, 15 de julio). Mancha urbana se duplica en Mérida; llega a 15,000 hectáreas. PorEsto. https://www.poresto.com/yucatan/2021/7/15/mancha-urbana-se-duplica-en-merida-llega-15-mil-hectareas.amp.html
(3) Aragón, A., & Can, M. (s. f.). Situación del espacio público: “la pérdida del suelo público”. Ayuntamiento de Mérida. https://decide.merida.gob.mx/uploads/decidim/attachment/file/490/SITUACIÓN_DEL_ESPACIO_PÚBLICO.pdf
¡Visita la edición 77 de MetrópoliMid!


