La Universidad Modelo tiene clara su misión, la cual se encuentra dividida en 2 vertientes; la primera es la parte científica, que consiste en formar buenos seres humanos a través de competencias profesionales, siempre sustentada en el pensamiento crítico y la ética. Y la segunda parte es una misión más humanística, basada en crear una comunidad cultural a través de una propuesta laica, plural y democrática. Así lo declara el Director General de la Universidad Modelo Mérida, Carlos Elisio Sauri Quintal.

Ahora bien, si se pensaran en 5 propósitos para el próximo año, “uno de ellos sería lograr que la academia pueda contribuir a la formación de mejores ciudadanos y no sólo de buenos profesionistas o empresarios. Eso lo haríamos quizá retomando algunos de los espacios cívicos e incluso los símbolos patrios y aquellos elementos que nos vinculen con la identidad del país, y por supuesto, también con el medio ambiente. Me parece que hoy en día ser buen ciudadano tiene que ver con cuidar la casa donde vivimos”, afirma Sauri Quintal.

Otro propósito relevante es que la academia pueda incidir de una manera activa en el logro de los ODS (objetivos de desarrollo sostenible) de la Agenda 2030. El Director General de la Universidad Modelo Mérida cree que se debe integrar la visión de este plan de acción en las asignaturas de sus programas de estudio y dentro de la academia, en general.

Un objetivo o propósito más sería que la educación se utilice para establecer espacios seguros que permitan una convivencia armónica entre las personas, tratando de disminuir la polarización social que vivimos actualmente en México, en muchos países de Latinoamérica; y porque no decirlo, en todo el mundo. “Creo que un argumento para mantener un espacio presencial en la academia es permitir estos espacios seguros de convivencia que hagan sensible a la gente para llegar a acuerdos, para conciliar y no polarizar. Opino que esa es una función que debe ser aprovechada por la tecnología para generar información y distribuirla, pero, sin perder estos espacios de convivencia armónica”, señala el académico.

El cuarto propósito es que la academia logre tener un mejor vínculo con otros sectores como es el sector productivo, empresarial, gobierno y organizaciones de la sociedad civil; pues con ellos se podrían “realizar proyectos que de ver- dad agreguen valor”. Y más allá de que esta vinculación tenga que ser de recursos económicos, Sauri Quintal considera “que ésta se debe dar por medio del recurso humano (o de las personas) a través de la unión de talentos. Y si estos proyectos generan valor social y utilitario, muy probablemente vayan a tener recursos económicos que los soporten”.

El último objetivo deseado es que la academia pueda “hacer equipo” mediante la instauración de un organismo que les permita a todos los centros de investigación y de estudio replantearse el modelo de educación para las nuevas generaciones; “donde la velocidad es diferente, donde la brecha generacional es diferente, donde la parte intercultural ha cambiado; donde empiezan a ser mucho más transparentes una serie de manifestaciones en los cha- vos, que deben hacer que nos podamos poner de acuerdo en ciertos puntos y protocolos que permitan una mejor comunicación generacional. Autenticando una serie de condiciones que aseguren que se pueda dar el proceso de vinculación entre los estudiantes y las universidades”, enfatiza el académico.

Este propósito consiste en proteger la integridad de los estudiantes, de los profesores y de las instituciones; por supuesto respetando la universalidad, la inclusión y los derechos de los seres humanos, “pero teniendo claro que hoy se dan muchos hechos que no ocurrían antes y que las instituciones no saben como afrontarlos; y que si nos ponemos de acuerdo más allá de la posible competencia que pueda haber en el tema educativo (de que todos queremos tener mejores matrículas), hay cosas irreductibles en las que tenemos que hacer equipo para abordarlas a través de un gremio y de este modo poder proteger también a la academia”, asegura el Director General de la Universidad Modelo. Por lo tanto, la academia debería abordar temas y puntos de interés de una manera correcta, es decir, englobando los problemas actuales que tiene la juventud y los futuros profesionistas en estos tiempos, y dialogar creando consenso, pero, sobre todo, que se trate de entender el punto de vista de los estudiantes o de lograr una verdadera inclusión.

Así, “la academia tendría que estar aportando de manera mucho más activa al cuidado del medio ambiente. Asimismo, habría que forjar un mejor escenario social, mucho más cordial, mucho más armónico, que a su vez pueda generar más seguridad y tranquilidad en la sociedad”, afirma Sauri Quintal. Por ello, la Universidad Modelo está tratando de fomentar el diálogo desde su trinchera, sin embargo, lo ideal sería que cada día sean más los que conciban no solamente cumplir con un protocolo educacional que al final otorgue un título, sino que la academia se convierta en un espacio para “generar mejores ambientes y mejores personas que contribuyan a tener mejores sociedades”.