Nos preguntamos si ha habido gentrificación en la zona del Centro Histórico de Mérida, es decir, si hay ese proceso en el cual entes patrimoniales se apropian de zonas con valor e invierten en ellas, con lo cual suben los precios del suelo de la zona, de tal manera que expulsan a los residentes originales, y atraen a nuevos inquilinos con mayor poder económico. Es una pregunta un tanto difícil porque el Centro Histórico de Mérida es bastante grande. Es el segundo en tamaño después del de la Ciudad de México. Abarca una extensión de 3.88 kilómetros cuadrados, formado por 659 manzanas. Además, tiene edificios coloniales, franceses, neomayas y eclécticos; también cuenta con infinidad de servicios que van desde catedrales, templos, teatros, galerías, hoteles, oficinas de gobiernos federales y municipales, hasta vivienda. Por tanto, para hablar de gentrificación lo tendríamos que hacer por zonas, calles y lugares, y cada una de estas tiene características particulares.
En cada una de las zonas y calles del Centro Histórico participan diferentes entes patrimoniales en la gentrificación
Hay algunas zonas donde el que ha participado y planeado en quedarse con la plusvalía de los edificios ha sido el sector público. Hay también otras zonas que han quedado atractivas sin la intervención del sector público, solamente con los mismos residentes, principalmente extranjeros. Por último, hay otras zonas del Centro en las que no ha habido gentrificación y las personas permanecen en las casas que han vivido, de generación en generación.
En el primer cuadro de la ciudad, donde se encuentran los mercados, la catedral, el palacio de gobierno y municipal y una gran cantidad de edificios de gran valor patrimonial, es una zona que ha sido objeto de profundas intervenciones por parte del sector público, situación que provocó el proceso de gentrificación. En 2002 se realizó el segundo mercado San Benito. En el año 2003 se restauró el Palacio de Correos, los Portales de Granos, los Portales de la Pescadería y el parque Eulogio Rosado. En 2011 el Gobierno del Estado, trabajó con recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tomando el proyecto del Patronato del Centro Histórico, para restaurar calles, hacer el cableado subterráneo, y recuperar fachadas del centro histórico y los antiguos barrios. Recientemente, en 2020 se inauguró el Paseo Gastronómico, que consistió en la rehabilitación de fachadas, banquetas, calles y cableado. Éste abarcó la calle 60 que parte del primer cuadro y se prolonga hacia el norte y luego en Santa Ana dobla hasta alcanzar la calle 48, que colinda con La Plancha. Todas estas acciones han propiciado que personas con más poder económico se apropien de inmuebles, haciendo infinidad de negocios.
Hay otras zonas del Centro Histórico que han sido gentrificadas por agentes privados (con el apoyo de funcionarios públicos), por ejemplo, tenemos las calles 55, 53, 51 y 49 que van de la 60 y se prolongan hasta la calle 70. Estas calles, que poco a poco fueron adquiridas por extranjeros y algunos mexicanos, fueron arregladas, desde la fachada hasta el interior de la casa, dejando las calles más bonitas. Estos mismos extranjeros han expulsado a los residentes originales de las viviendas y elevado los precios de los inmuebles.

Hay otras calles que no han sufrido gentrificación. Estas son adquiridas por empresas locales, empresas que se combinan con predios en los que residen los dueños que siempre han tenido. Entre estas tenemos la calle 66 entre 65 y 69, la calle 71 entre 58 y 64 y la calle 46 entre 69 y 65. Son calles que tienen viviendas vacías u ocupadas, deterioradas o arregladas. Estos lugares son zonas donde pasa infinidad de tráfico, las banquetas están rotas o bien son discontinuas y los cables que hay en la calle se están cayendo.
¿Quiénes están detrás de la gentrificación y qué acciones pueden tomarse contra ella?
Para intervenir en la gentrificación es necesario saber quiénes están detrás y quieren quedarse con la riqueza que se genera en el centro. Si está en manos del sector público, es importante poner en práctica políticas públicas integrales (control de rentas, vivienda social, zonificación inclusiva), asimismo, es importante insistir en la participación comunitaria, así como en el empleo a la economía local. Sólo de esta manera va a reducir la gentrificación, los predios (que se encuentran entre los edificios públicos) no van a ser objeto de un alza tan brutal.
Si son extranjeros los que se han apoderado de la zona, que adquieren los inmuebles ya sea para vivir o como hoteles y otros negocios, la gentrificación podría reducirse si hay mayor control de rentas de los usos del suelo, es decir limitar el alza de los predios. Asimismo, se recomienda la planeación participativa, es decir involucrar a los residentes, quienes han estado allí toda la vida, en la toma de decisiones. Y, por último, es necesario un programa de protección del patrimonio, programas que promuevan la conservación cultural del patrimonio histórico. Para las calles que carecen de gentrificación es necesario intervenirlas. Por ejemplo, enterrar el cableado que hay o restaurar las banquetas y hacerlas más anchas y en el mismo nivel, que son dos elementos indispensables para poder caminar por ellas.
Estas son solamente algunas ideas para aminorar la gentrificación, pero es preciso saber en manos de quién están los recursos, como se ha formado y la manera en que expulsa a las personas que viven en dichas zonas. Solamente así se podrán poner las medidas para frenar la gentrificación. De esta manera podrían vivir y trabajar las personas que siempre han residido en el centro.
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