“Viviendas: abandonadas, rentadas, distantes”, como cada número, me corresponde poner el tema en contexto.

Desde la edición de 1970, el Diccionario de la Real Academia Española tiene la siguiente definición: la palabra vivienda viene del latín vivienda, cuya raíz es la palabra vivêre y que quiere decir vivir. Al mismo tiempo define la vivienda como una morada o habitación, como género de vida o modo de vivir.

Otra definición de vivienda nos la comparte el arquitecto mexicano Senosian (1998),“La casa, por su parte es la barrera protectora entre el hombre y el peligro: es el espacio mágico donde el temor se deja afuera de la guarida. La casa debe ser nuestra segunda piel, el refugio acogedor que nos acoja día tras día”.

Esa necesidad de tener una morada, de tener un lugar donde resguardarnos es el motivo por el que siempre haya existido la vivienda, pasando evidentemente por procesos de evolución a lo largo de la historia, tanto a nivel espacial como constructivo. Esta evolución, a juicio de los estudiosos del tema, se dio por tres razones principalmente: por la aparición de nuevas actividades, por cambios en el modo como se relacionan los miembros de la familia y, por supuesto, por los avances tecnológicos.



 

Existen también otras razones que influyeron y continúan influyendo en esta evolución constante de la vivienda y que contribuyen a determinar la forma, el tamaño, el uso de ciertos materiales y el color de las viviendas: el clima, los diferentes estilos de vida, los valores sociales y religiosos.

La primera fase fue indiscutiblemente la necesidad de protegerse de las agresiones del medio ambiente, los animales o de otros humanos; imaginemos las características de esta primera época: dinosaurios, mamuts, cuevas, nómadas. En esta primera fase hubo siempre un equilibrio con su medio e integración con su contexto.

De ahí pasamos a una segunda fase, donde comienzan a desarrollarse ideas para construir las viviendas como las conocemos ahora, ya no estamos hablando de refugios en cuevas pues el hombre comienza a ser sedentario. En esta segunda etapa, las edificaciones y formas de acondicionamiento aún mantenían el equilibrio con el medio, ya que se utilizaban formas pasivas y técnicas no agresivas con el medio natural sin utilizar elementos prefabricados.

En una tercera etapa, con el desarrollo de la técnica y con los avances industriales, la forma de diseñar y la forma de construir viviendas y edificaciones cambió radicalmente. A principios del siglo XX en algunos países comenzó la construcción masiva, la vivienda en serie. Esta etapa trajo una serie de problemas medioambientales que seguimos, y seguiremos padeciendo mientras no modifiquemos nuestros procesos.

La vivienda es una necesidad, es un derecho y, sin embargo, en nuestro país fue hasta los años 50’s del siglo pasado cuando aparecen las primeras acciones del Estado mexicano en materia de vivienda, con programas de arrendamiento, con los primeros créditos hipotecarios y la creación de los primeros fraccionamientos populares. Esto es, con la construcción de vivienda en serie, lo que evidentemente significaba dotarles de infraestructura y servicios. Muestra de las primeras viviendas en serie construidas en nuestra Ciudad de Mérida es la colonia Alemán, misma que contó con un sistema de drenaje sanitario como característica única a la época.

En nuestro país, desde esos años 50’s, han existido instituciones públicas responsables de la acción en la vivienda tales como la Secretaría del Bienestar, (antes SEDESOL), el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), el Fondo de Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (FOVISSSTE), el Fideicomiso Fondo Nacional de Habitaciones Populares (FONHAPO) entre otros.

También, contamos con un marco jurídico que da sustento a la política gubernamental en materia de vivienda, desde la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos hasta Leyes Federales relativas a vivienda como son La ley Federal de Vivienda, La Ley general de Desarrollo social, La ley General de Ordenamiento territorial, Asentamientos Humanos y Desarrollo urbano entre otras.

Vemos que la problemática de la vivienda no es tema de ausencia de instituciones, no es tema de falta de normatividad. Entonces, ¿qué es? Te invito a reflexionar.

 

 

Leticia Torres Mesías Estrada

Leticia Torres Mesías Estrada

Arquitecta por la Universidad Autónoma de Yucatán. Maestra en Administración Pública por la Universidad del Valle de México.

Es especialista en Planeación Estratégica Urbana y en Ciudades Seguras por el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano de Barcelona (CIDEU). Docente en la escuela de Arquitectura de la Universidad Modelo y Productora del programa del podcast de radio «Habitar y +».

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