La transición energética limpia, inclusiva, asequible y sostenible, que es indispensable desplegar para poder tener la certeza de un futuro viable para la humanidad, es una tarea excepcional que es imposible que sea lograda por un solo país, una sola compañía, o un solo sector de la sociedad.

Tanto el sector privado, los socios y colaboradores de las empresas, los proveedores de la industria energética, los clientes, los gobiernos de todo nivel, las comunidades, las instituciones académicas y de investigación superior, el sector financiero, absolutamente todos, tenemos un papel que es necesario desempeñar.

Nos encontramos en un punto de inflexión fundamental. El Covid-19 ha demostrado que es posible un cambio conductual global y masivo, que ha sido doloroso y estresante, pero nos ha dejado la lección de que alrededor de un objetivo común que a todos importa, tenemos la capacidad de organizarnos en la implementación de acciones concretas que nos permiten vencer cualquier desafío. Colectivamente, experimentamos la urgencia de recuperarnos tanto emocional, como económica y profesionalmente dejando atrás esta pandemia, y de construir una versión mas fortalecida y resiliente de nosotros mismos.

Y eso solo podremos lograrlo mediante una gran alianza, una coalición gigantesca de buenas voluntades, con el convencimiento de que la reducción de emisiones contaminantes y detener o revertir la emergencia climática, es un propósito compartido que tiene que movernos a la acción colectiva, en la que la energía limpia y renovable se constituye en un factor esencial y estratégico.



Pero alcanzar un luminoso futuro energético y un planeta sostenible mediante una coalición de este tamaño, precisa iniciar sembrando la semilla de un elemento que es insustituible en la ecuación: la confianza. Y ésta se construye mediante tres palancas fundamentales: Tener un propósito, implementar acciones, y actuar con transparencia.

El propósito parece estar claro y reconocible por todos, sin embargo también es necesario establecerlo de manera explícita, los líderes tienen que mostrarlo con claridad, además de revelar un auténtico compromiso y congruencia con él. No podemos apartarnos del camino que nos conduce a proveer energía limpia, renovable, inclusiva, confiable y asequible para todos.

Las acciones pueden incluir la operación de edificios de oficinas y de manufactura, con un 100% de energía renovable, adquirir insumos y servicios de proveedores comprometidos con una baja huella de carbono, destinar masivamente inversiones hacia electricidad renovable, explorar las oportunidades que brindan los biocombustibles, desplegar proyectos de almacenamiento de energía, producción de biogás, o de hidrógeno, establecer precios para el carbono e incluirlos en las evaluaciones económicas de los proyectos, y muchas otras.

Por último, debe continuamente medirse el progreso de esta transición, y comunicar claramente los resultados a todos los involucrados, la rendición de cuentas tendría que ser una práctica estricta y cotidiana, pero además con una constante evaluación y en su caso corrección de las acciones.

Es el momento de unir la emoción y el talento de las empresas, sociedad y gobierno, para sembrar la semilla de un luminoso futuro energético para todos.

Raúl Asís Monforte González

Raúl Asís Monforte González

Ingeniero Civil y Maestro en Arquitectura de Paisaje. Presidente del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Energía Renovable y Medio Ambiente A.C.

Email: raul@mienergiamx.com

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