Camino a la escuela: La importancia de la infancia andante

Caminar en nuestras comunidades y ciudades 

Hay una premisa que debería ser fácil de interiorizar: TODOS SOMOS PEATONES. Quienes se bajan de su automóvil al llegar a la oficina, se regresan en transporte público a casa, se trasladan en bicicleta, salen al mercado, llevan a sus hijas e hijos a la escuela, las personas mayores o con alguna discapacidad, e incluso los niños y niñas en sus entornos urbanos; absolutamente todas las personas, en algún momento del día, somos peatones.

Al caminar cumplimos un rol esencial en la movilidad urbana. No sólo contribuimos directamente a mitigar el cambio climático al optar por una forma de desplazamiento más sostenible, sino que también obtenemos beneficios personales y colectivos: mejora nuestra salud, se fortalece la cohesión social y disminuyen los gastos individuales, entre muchas otras ventajas.

Sin embargo, es precisamente cuando asumimos el papel de caminantes, donde más expuestos estamos en el espacio público. Nos encontramos “sin coraza” en entornos diseñados para priorizar la velocidad de vehículos que pesan más de dos toneladas. El uso de estos automotores se impone no sólo sobre las movilidades activas como caminar o andar en bicicleta, sino incluso por encima de las normas básicas de convivencia y protección de la vida.

Leyes, normas y reglas que priorizan al peatón

Esto no lo decimos nosotras, Laura y Noemí, por capricho. Nos respaldan la teoría, la experiencia y los esfuerzos de muchas comunidades emergentes que impulsan acciones reales en favor de la movilidad activa en sus territorios.

Solo hace falta mirar con atención. A nivel mundial, la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el Objetivo 11 sobre Ciudades y Comunidades Sostenibles, nos invita a repensar el diseño urbano para hacerlo más seguro, asequible, accesible y sostenible (1). Se trata de construir un futuro más resiliente, donde la movilidad considere y priorice especialmente a las personas más vulnerables.

A nivel nacional, nuestra Constitución reconoce en su Artículo 11 el libre tránsito como un derecho humano (2). Y más recientemente, la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial Mexicana (3) ha colocado nuevamente al peatón como eje central en la toma de decisiones sobre el diseño vial, reconociéndolo como la base del “triángulo invertido” de la movilidad.

Además, el 5 de marzo del 2021 fue actualizado el Reglamento de la Ley de Tránsito y Vialidad del Estado de Yucatán, también para poner al peatón como prioridad (4). En teoría, nuestras leyes ya protegen y favorecen la movilidad peatonal. El desafío está en que esto ocurra también, de manera sistemática, en la práctica cotidiana en nuestras calles. Sabremos que vamos por buen camino cuando el número de muertes por hechos viales disminuya hasta llegar a cero, y cuando las personas más vulnerables puedan desplazarse de forma libre y segura. Hablamos de niñas, niños, personas con discapacidad y personas mayores, que deberían poder transitar con autonomía y confianza en el espacio público. Cuando nuestras niñas y niños vuelvan a salir a jugar a la calle sin mayor preocupación, habremos logrado algo verdaderamente transformador.

¿Qué ocurrió en Mocochá, Yucatán?

En Mocochá, Yucatán, las niñas y niños salen a jugar al espacio público, caminan a la escuela, y aunque muchos lo hacen acompañados de sus madres, padres o abuelos, otros lo hacen solos. ¿Cómo mantener y proteger esta práctica como un valor comunitario, ante el crecimiento desordenado de localidades vecinas que pueden llegar a estresar a esta comunidad?

Niñas y niños peatones autónomos saliendo de la escuela Boxitos. Creación propia Bicistema Arquitectura y Urbanismo.

Una respuesta ha sido la alianza de voluntades. Bloomberg Philanthropies, el Gobierno Municipal de Mocochá, su ciudadanía y Bicistema Arquitectura y Urbanismo colaboraron para intervenir el espacio público, particularmente las calles, con acciones artísticas y reglamentarias que promueven la movilidad activa. 

Jornada de trabajo en campo con habitantes de la comunidad de Toó. Creación propia Bicistema Arquitectura y Urbanismo.

El proyecto Camino a la Escuela, Asphalt Art Mocochá busca generar espacios más cómodos, seguros y bellos para las niñas y los niños en su trayecto a la escuela. Esta intervención no es un esfuerzo aislado. Desde 2022, la policía municipal de Mocochá ha trabajado en un programa de educación vial en las escuelas, promoviendo la prevención y el cuidado. Así, cuando llegó el momento de definir acciones prioritarias, no hubo duda en apostar por intervenir los accesos escolares.

Porque “aunque sólo sea pintura”, el trazo en el asfalto puede tener un gran impacto. Regula el uso del espacio público, da herramientas a la autoridad para hacer cumplir las normas y, sobre todo, convoca a la comunidad a comprometerse con una movilidad más segura y humana, recordando que lo que se hace para las infancias resuena en todas las personas.

Jornada de trabajo en campo con habitantes de la comunidad de Mocochá. Creación propia Bicistema Arquitectura y Urbanismo.

Lecciones aprendidas

No hay comunidades pequeñas o grandes cuando se trata de seguridad vial y protección a quienes caminan. De hecho, las comunidades con menos población suelen ser las más resilientes. Sólo necesitan apoyo para mantener y fortalecer sus prácticas positivas.

Una niña o niño que camina o va en bicicleta a la escuela, que conoce las normas de convivencia vial y tiene un entorno seguro, se convierte en agente de cambio. Habla del tema con sus padres, abuelos, amigos y vecinos. Ese diálogo genera conciencia y hábitos que transforman a la comunidad.

Esto favorece la creación de políticas públicas y reglamentos enfocados en el cuidado y disfrute de los espacios comunes. Dicho sea de paso, esto es algo que ya ocurrió en Mocochá, al aprobar ante su H. Cabildo, las señaléticas en piso de “ZONA ESCOLAR” y “Máx. 10 km/h”, dejando un precedente de compromiso comunitario hacia la vida. 

Arte y señalética implementada en el punto de intervención Jardín Aquiles Serdán y Guillermo Prieto, Mococchá. Creación propia Bicistema Arquitectura y Urbanismo.

Las leyes, normas y reglamentos cambian y se adaptan en función de lo que ocurre en la vida real, no sólo en el papel. Por eso, transformar nuestras ciudades y comunidades requiere tanto de políticas públicas como del compromiso cotidiano de quienes las habitan. En este caso, se genera un ciclo virtuoso que impulsa la movilidad activa.

Las acciones antes mencionadas se realizaron en tres comunidades: Mocochá, Toó y Tekat, interviniendo seis puntos específicos, cubriendo las diez escuelas del Municipio y favoreciendo principalmente a más de 500 niñas y niños, teniendo un impacto secundario en toda la comunidad de 3,071 habitantes.

Desfile de la Revolución Mexicana, Mocochá. Creación propia Bicistema Arquitectura y Urbanismo.

Agradecemos a toda la comunidad de Mocochá y a cada uno de los involucrados en el proyecto por su decisión, compromiso y acción hacia el cuidado, así como su valoración y respeto de las infancias en el espacio público. Que su entusiasmo en acción siga vivo siempre. 

Fuentes consultadas:

(1) Objetivos de Desarrollo Sostenible, revisado el 25 de julio de 2025 en la https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/cities/

(2) Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, revisada el 25 de julio de 2025, desde la https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/CPEUM.pdf

(3) Ley General de Movilidad y Seguridad Vial Mexicana, revisada el 25 de julio de 2025, desde la https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGMSV.pdf

(4) Diario Oficial, revisado el 25 de julio de 2025 desde la https://www.yucatan.gob.mx/gobierno/diario_oficial.php?f=2021-3-5