Cada 17 de agosto se conmemora el Día Internacional del Peatón, instaurado por la Organización Mundial de la Salud para recordar el primer incidente vial documentado entre un auto y un peatón, pero, sobre todo, para hacernos conscientes de que caminar es un derecho, no un privilegio. En las ciudades contemporáneas, garantizar la seguridad, accesibilidad y confort de quienes caminan es esencial para construir espacios urbanos más justos, sostenibles e inclusivos.
¿Por qué caminar?
Caminar es mucho más que una forma de moverse: es una práctica con beneficios para las personas, el entorno urbano y el planeta. Destacan la mejora de la salud física y mental, la reducción de emisiones contaminantes, el fortalecimiento del tejido social y la dinamización de economías locales, especialmente donde el comercio de proximidad es vital.
Desde la perspectiva urbana, fomentar la caminabilidad reduce la congestión vial, recupera el espacio público y mejora la habitabilidad. También crea entornos más activos, seguros y diversos, lo que impacta positivamente en la calidad de vida. No obstante, los desafíos persisten. En muchas ciudades, incluyendo Mérida, el entorno urbano presenta barreras estructurales que dificultan o desalientan la caminata, afectando especialmente a quienes más necesitan entornos accesibles y reproduciendo desigualdades territoriales y sociales.

Realidades urbanas y reparto modal
A nivel global, cada vez más ciudades adoptan modelos de desarrollo que priorizan a las personas sobre los automóviles. Las tendencias apuntan hacia urbes compactas, accesibles y caminables, con redistribución más equitativa del espacio público y transición hacia modos de transporte sustentables. Sin embargo, en muchas ciudades mexicanas persiste la desigualdad en la dotación y calidad de la infraestructura para distintos modos de movilidad. Quienes caminan enfrentan barreras físicas, inseguridad vial y baja calidad del entorno urbano.
En Mérida y su zona metropolitana, aproximadamente el 10% de los viajes diarios se realizan caminando (PIMUS, 2024). Además, la mayoría de los trayectos incluyen tramos a pie o requieren accesibilidad peatonal al inicio y al final. Esto posiciona a la caminata y la accesibilidad como una necesidad prioritaria y no como un complemento, especialmente para los grupos con mayores niveles de vulnerabilidad.
Una visión estratégica: el PIMUS Mérida 2040
Para enfrentar los retos de movilidad en el municipio, Mérida cuenta con el Plan Integral de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS), elaborado en 2019 y actualizado en 2024 mediante un proceso que destacó por su amplia participación ciudadana. Con visión al año 2040, este plan establece un modelo de ciudad centrado en las personas y aborda todos los modos de transporte desde una perspectiva integral y sustentable.
El PIMUS reconoce que caminar no es sólo una forma de desplazarse, sino de habitar y apropiarse del espacio público. Por ello, conceptos como accesibilidad, inclusión, proximidad y seguridad guían sus estrategias para hacer de Mérida una ciudad más caminable y equitativa.
Durante su actualización, el plan se evaluó con criterios clave como eficiencia y accesibilidad, especialmente en lo que respecta a los modos no motorizados. Como resultado se consolidó una cartera de proyectos urbanos estratégicos, entre los cuales destaca el Programa de Mejoramiento de Infraestructura Peatonal. Este programa no se limita a intervenir banquetas, sino que busca crear condiciones urbanas que inviten a caminar: entornos seguros, continuos, accesibles, confortables y activos.
Proyectos para una ciudad más caminable

Diversas iniciativas recientes reflejan el interés por una ciudad más accesible, resiliente y con mayor calidad del espacio público. En 2022 se implementó ANDA Mérida, una intervención de urbanismo táctico cofinanciada por la GIZ y realizada en colaboración con el colectivo Tomate. El proyecto intervino los barrios de San Sebastián y La Ermita, integrando arte público, apropiación vecinal del espacio, caminabilidad y seguridad vial.
También, el Corredor Turístico Gastronómico Calle 47 ha representado una apuesta por la reactivación económica y social del centro histórico, a través de un proceso de gestión del espacio público con participación ciudadana, que incluye la mejora del itinerario peatonal, su infraestructura y condiciones de accesibilidad.

Por otro lado, el proyecto Corredores Verdes, recientemente anunciado, propone conectar áreas verdes y urbanas para fortalecer la infraestructura verde, mitigar los efectos del cambio climático y promover una red ecológica urbana.
Actualmente el IMPLAN, en colaboración con la GIZ, impulsa una nueva iniciativa que integra la movilidad peatonal con soluciones basadas en la naturaleza, mediante estrategias orientadas a la conectividad, la accesibilidad y la movilidad activa, así como a la biodiversidad, el espacio público y la gestión del agua.
Normas, políticas y cooperación
El impulso a la caminabilidad no puede desvincularse del marco legal. Mérida ha comenzado a armonizar sus instrumentos de planeación con la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (2021), la Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Estado de Yucatán (2023), la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial (2022), la Ley de Movilidad y Seguridad Vial del Estado de Yucatán (2023), así como con diversas normas técnicas federales relativas al diseño de calles y sus componentes.
Estas acciones reflejan una alineación cada vez más clara entre lo técnico, lo normativo y lo político en favor de una movilidad más humana. Para que estas transformaciones se materialicen, es clave contar con una gobernanza sólida, coordinación interinstitucional y una visión compartida con los distintos niveles de gobierno, sociedad civil, academia y espacios de cooperación internacional.
Hacia una ciudad que camina
Mérida avanza hacia un futuro más caminable. A través de programas, planes estratégicos y proyectos actualizados, se busca que caminar sea una actividad cotidiana, segura y confortable para todas las personas. Pero aún queda camino por recorrer. Lograr una ciudad que camina requiere mantener el compromiso, invertir en infraestructura de calidad, y, sobre todo, seguir poniendo a las personas en el centro de la planificación urbana.
En esta ruta, Mérida elabora su nuevo Programa Municipal de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, con visión hacia 2050, que busca consolidar una ciudad ordenada, funcional y justa. En movilidad urbana, este instrumento integrará políticas, estrategias y criterios para la conectividad, integración estratégica, cobertura territorial, sostenibilidad ambiental y eficiencia, alineando el modelo de ciudad con el marco normativo vigente. Con ello se busca garantizar una movilidad más equitativa y activa, que favorezca también la caminabilidad y el acceso universal al espacio urbano, reconociendo la movilidad como eje estructurante del territorio y garantizando el derecho a la ciudad desde una perspectiva inclusiva y de largo plazo.
Porque caminar no es sólo moverse,
es habitar, descubrir, convivir.
Es vivir la ciudad en cada paso.







