Entrevista con Leti Torres
Todo lo que inicia tiene que terminar y en esta edición concluimos la serie de entrevistas a mi querida amiga María José Roche Cano, relativas a la importancia del color y los efectos que estos tienen en nosotros. En esta última ocasión, abordaremos el color violeta.
El violeta, el color del constante movimiento
El violeta, también denominado morado, se compone de dos colores primarios: el rojo y el azul. En el ámbito de lo energético, se relaciona con el sentido de cambiar, con la naturaleza del constante movimiento. Este color ayuda a la transmutación, al hecho de que, con las acciones adecuadas, generemos un mejor futuro. Transmutar se refiere a mudar, a convertir algo en otra cosa.
Todo en la vida es un juego, la parte lúdica del ser humano es muy importante para avanzar y trascender. Quien no comprende la dinámica del juego vital tiende a estancarse y a dificultar los cambios con la fuerza que llegan.
Las dinámicas de cambio dependen de las necesidades, que pueden ser bien o mal entendidas. Cambiar es, en muchos casos, sinónimo de florecer, y hacerlo en beneficio del grupo humano nos sitúa como parte de un “nosotros” y no como individuos aislados. Los cambios sociales nos transforman, aun cuando no podemos captar la intensidad de los beneficios obtenidos.

Pasarla mal, pasarlas moradas
El Diccionario de la Lengua Española nos dice que “pasarlas moradas” es sinónimo de pasarla mal, estar en alguna dificultad. Pero con el violeta podremos ver más positivamente. Si cometemos errores, serán más dinámicos los cambios y podremos ser más comprensivos con ellos si está presente la energía violeta.
Uniendo confianza (azul) y emociones bien conducidas (rojo), saldremos de las situaciones de angustia que nos producen pesar. Tendremos menos apegos si la combinación de nuestra confianza y emotividad está completa.
Aligerar los cambios necesarios
El violeta ayuda a aligerar los caminos, especialmente de los cambios necesarios. Superar las dificultades que trae el cambio más intrincado con emotividad sana y orden; perdonar errores de otros seres y establecer un nuevo orden, esa es la combinación de rojo y azul. Cuando sabemos soltar con claridad no sólo nos beneficia a nosotros mismos, sino a toda la humanidad. Nunca debemos de tener miedo a lo que ya caducó. Es importante saber salir de lo que ya no funciona con toda su potencialidad, y saber que el futuro es promisorio si la inteligencia emotiva está sana.
Somos como las olas del mar… vamos y regresamos para vivir más plenamente.

