Alternativas para solucionar el caos vial en la ciudad

Cada vez que un cruce se vuelve conflictivo para el tránsito vehicular, la primera solución para las autoridades en la materia es la semaforización, algunas veces valoran la instalación de topes y hasta hace unos años también consideraban las glorietas como remedio a los nudos en intersecciones de avenidas. No obstante, los semáforos se están volviendo interminables en la metrópoli. En Mérida cada año son más las avenidas que se inundan con estos aparatos, y las que antes eran vialidades de rápido paso, hoy son las más lentas alternativas para trasladarse de un punto a otro.

Sin duda, son los estragos del crecimiento de la capital de Yucatán, no sólo de su expansión poblacional y urbana, sino del aumento sin control del parque vehicular. Anteriormente ya se había apuntado que en la actualidad hay dos personas por cada auto en la ciudad. Esto ha generado que las llamadas “horas pico” sean casi todo el día, todos los días, en vialidades como el Circuito Colonias, Prolongación Montejo, Cámara de Comercio, García Lavin, Itzaés, Canek y desde luego, en el centro de Mérida.

Pero más allá de la calle 65 que se ha vuelto un calvario para los conductores, llena de camiones y camionetas de las rutas de transporte del oriente y foráneas, esta situación está alcanzando a vialidades que antes eran consideradas secundarias. Calles principales de fraccionamientos también son hoy cuellos de botella, tal es el caso de la avenida de entrada a Francisco de Montejo, o calle 51, que atraviesa la zona de Xcumpich, vía que paulatinamente se ha llenado de semáforos.

Recientemente se instalaron dos juegos más de estas luces en igual número de cruceros de la avenida, el más identificable el ubicado en el Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán (CICY). De acuerdo con datos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), en dicha avenida circulan a diario 49 mil 165 vehículos, y contrario a los que pudiera pensarse, la estrategia vial con semáforos haría más fluido el tránsito.

Lo cierto es que la saturación de automotores parece estar asfixiando a Mérida y sus vialidades de dos carriles. La costumbre de andar a la ofensiva, provoca el rechazo a medidas que harán más lento el transitar en carro por las calles. Será tiempo de revalorar alternativas rechazadas años atrás, tales como los pasos a desnivel dentro de la ciudad, sean hacia arriba como el que se encuentra frente a la Gran Plaza, o hacia abajo como el de la Glorieta de la Paz. No parece algo fuera de lugar, cuando se autorizó para no alterar el tránsito vehicular en la salida de Mérida a Progreso a excavar un túnel de acceso al centro comercial y a la zona residencial cercana, además de otras tantas modificaciones que se hicieron a entradas y salidas de esa parte del periférico.

 

 

 

 

Jorge David Guzmán Moguel

Jorge David Guzmán Moguel

Licenciado en Periodismo, especialista en temas de divulgación y comunicación organizacional.

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