Más vialidades no siempre significan menos tráfico
En un video reciente que publicamos, surgieron muchos argumentos a favor y en contra de las propuestas del Segundo Anillo Vial que se han planteado para Mérida. No queremos simplificar demasiado algo que es complejo, pero hay algunos conceptos que vale la pena mencionar.
Entonces, ¿por qué un segundo periférico no necesariamente resolvería los problemas de movilidad de Mérida?
El problema de la fragmentación urbana
En el caso de nuestra ciudad, hay un concepto clave para entenderla: la fragmentación urbana. Las ciudades funcionan mejor cuando crecen de manera continua y ordenada, cuando su expansión responde gradualmente a las necesidades reales de su población. Pero en Mérida no ocurrió así. Si observamos el crecimiento urbano de las últimas décadas, vemos una ciudad que se expandió de manera dispersa: desarrollos aislados, desconectados y cada vez más lejanos entre sí, especialmente hacia el norte del municipio. ¿El resultado?, una dependencia casi absoluta del automóvil.
Dicha dependencia genera más tráfico, más distancias por recorrer, más puntos de conflicto vial y mayores necesidades de traslado. Por eso, un segundo periférico no necesariamente resolvería el problema e incluso podría agravarlo porque repetiría la misma lógica: más expansión, más fragmentación y más dependencia del automóvil.
Sin embargo, esto no significa que la infraestructura vial no sea necesaria, sino que sus efectos urbanos dependen de cómo y dónde se implemente. Aquí aparece otro concepto importante: la densidad.
Los altos costos de una baja densidad urbana
La densidad urbana es la cantidad de personas que viven en un mismo espacio urbano. Y, aunque a veces se percibe negativamente, una ciudad con densidades equilibradas suele funcionar mucho mejor. Cuando una ciudad es demasiado dispersa, su densidad baja y todo se vuelve más costoso. Sistemas como el metro, el tranvía o el BRT se vuelven mucho más difíciles y costosos de implementar. El transporte público deja de ser eficiente. Los camiones recorren grandes distancias con pocas personas. ¿Les suena familiar?
También aumentan los costos de mantenimiento: más calles, más tuberías y en genera más infraestructura extendida en enormes distancias para atender a menos población. Y entonces aparecen los baches, las fugas de agua y los problemas de servicios urbanos. ¿Suena conocido?
Mérida tiene hoy una densidad relativamente baja precisamente porque ha crecido demasiado hacia afuera. Durante muchos años, el periférico actual funcionó, en cierta medida, como una barrera física que contenía esa expansión. Pero esa barrera terminó por romperse y la ciudad comenzó a dispersarse aún más.
¿Qué pasaría con un segundo periférico para Mérida?
Entonces la pregunta es inevitable: ¿qué pasaría si construimos un segundo anillo periférico todavía más lejano?, ¿la ciudad seguiría expandiéndose?, ¿perderíamos todavía más densidad?
Muy probablemente sí, aunque existen mecanismos para evitarlo. Por ejemplo, cinturones de contención urbana o regulaciones estrictas sobre el uso del suelo alrededor de estas vialidades. Pero aquí aparece otro problema: nuestra experiencia histórica.
El periférico actual pudo funcionar como una especie de cinturón de contención urbana y áreas verdes alrededor de la ciudad. Sin embargo, la expansión urbana terminó rebasando esa visión. Y aunque nuestros planes urbanos podrían regular qué se puede construir alrededor de un nuevo anillo, la realidad es que históricamente hemos tenido enormes dificultades para contener la expansión urbana.
Entonces vale la pena cuestionarse si existiría un beneficio real para la mayoría de la población con la construcción del segundo periférico, o si por el contrario terminaría agravando los problemas de la ciudad, incentivando la expansión agresiva, la especulación y la dependencia al automóvil.
Como dijimos al inicio, no queremos simplificar demasiado y en pocos párrafos no se puede abarcar todo. La movilidad urbana es un fenómeno complejo y existen muchos factores interconectados que vale la pena analizar. Pero por todo lo anterior, creemos que esta discusión es necesaria ante la posible construcción de un segundo periférico.






