Introducción

La planeación urbana es una actividad que definitivamente no es sólo de carácter estético. Existe vasta evidencia acumulada de estudios que muestran el efecto del diseño de paisajes urbanos en el bienestar y el comportamiento de usuarios y habitantes de ciudades y regiones (Matsuoka & Kaplan, 2008). Paralelamente hay una necesidad inminente en el contexto global, con retos de crecimiento poblacional, cambio climático y escasez de recursos naturales, de planificar de forma eficiente y sustentable el crecimiento de nuestras ciudades.

Los Países Bajos son reconocidos mundialmente por la forma en la que han construido sus espacios urbanos. Históricamente, este país ha demostrado la importancia de la planeación urbana en la construcción de sistemas de canales en sus ciudades capitales que se remonta al siglo XVII (History of the canals in Holland, 2012). Estos canales fueron diseñados para conectar diferentes partes de las ciudades, administrar el agua e inclusive como un sistema de defensa. Otra interesante característica de Holanda es su afinidad cultural por el uso de las bicicletas. Después de la segunda guerra mundial, mientras la mayor parte de los países occidentales crearon infraestructura para automóviles, los Países Bajos mantuvieron su preferencia por el uso de bicicletas y expandieron su infraestructura. Existen muchos aspectos de la planeación urbana de Holanda que valen la pena destacar.

Sin embargo, para comprender mejor el modelo de urbanidad de los Países Bajos nos apoyaremos del estudio de Kennedy, Miller, Shalaby, Maclean y Coleman (2005). En esta investigación, se describen cuatro pillares centrales para lograr una planeación urbana sustentable: gobernanza, finanzas, infraestructura y vecindarios.

1. Gobernanza

Este pilar describe mecanismos institucionales que promueven el uso integral y eficiente de la tierra y de la planeación urbana, así como del transporte. Concretamente son aquellas restricciones e incentivos que el gobierno instituye en sus normas y legislación para promover la coordinación entre el sector público y privado, ciudadanos y usuarios, en función de un crecimiento urbano sustentable. El modelo de los Países Bajos es reconocido mundialmente y se caracteriza por una gobernanza altamente regulada, con una estructura jerárquica y centralizada en sus servicios de transporte urbano (OECD, 2002). Asimismo, las instituciones de transporte urbano de los Países Bajos se caracterizan por sus políticas de planeación eficiente y flexible, y por ser capaces de activar mecanismos de coordinación (precio, autoridad y cooperación) entre los agentes sociales en el momento adecuado (Halleux, Marcinczak & van der Krabben, 2012).

Un ejemplo de la gobernanza de los Países Bajos es su agenda de urbanidad nacional: Agenda Stad, que comenzó en el año 2015 (Nabielek, Hamers & Evers, 2016). Esta política reconoce el rol central de las ciudades en el desarrollo futuro del país. Un primer eje de la política registra la necesidad de vincular la planeación urbana con el desarrollo económico, por ejemplo, con la generación de empleos y el crecimiento económico a través de la innovación; la implementación de una economía circular y el intercambio de conocimiento. El segundo eje, presta atención a la mejora continua de la habitabilidad de sus espacios urbanos: por ejemplo, en la promoción de espacios verdes y seguros y la facilitación de acceso a viviendas para todos los sectores de la población. Finalmente, un tercer rubro se centra en la implementación de nuevas tecnologías para lograr movilidad y ecosistemas sustentables que atiendan al cambio climático.

 

2. Finanzas

La inversión en planeación urbana demuestra la convicción del gobierno de los Países Bajos para promover espacios viales sustentables. En el 2010, se invirtieron dos billones de Euros en carreteras, 2 billones de Euros en transporte público y más de un millón de Euros en la conservación de los espacios verdes; en total, la inversión en el desarrollo de espacios urbanos constituye un 11 por ciento del producto interno bruto de este país (Alpkokin, Kuriyama & Hayashi, 2004). Cabe destacar que 80% de este gasto es efectuado por el sector privado, lo que demuestra el compromiso de las empresas y del gobierno para promover el desarrollo
urbano.

 

3. Infraestructura

 

El sistema de transporte Urbano NS Groep N.V. opera a lo largo y ancho de este país de Europa Occidental. El sistema de trenes no solamente es eficiente, sino que conecta las grandes urbes con localidades y poblados. Adicionalmente a su amplia cobertura, existen numerosos incentivos económicos que promueven su uso. Hay descuentos para personas de la tercera edad, estudiantes, así como paquetes promocionales para viajar fines de semana, descuentos grupales y paquetes que promueven el turismo. Quizá uno de los paquetes más populares es el de Keukenhof, conocido como: El Jardín de Europa, que conecta cualquier punto del país con el parque; incluyendo la cuota de entrada por todo un día.

Otra característica del sistema de transporte es la capacidad para vincular trenes, trolebuses y transportes colectivos en un solo sistema. Los usuarios pueden registrar una identificación que sirve como un monedero electrónico, la cual brinda acceso a todos los servicios. Así, un viajero regular de Maastricht a Ámsterdam, tiene acceso a un eficiente sistema de estacionamiento para bicicletas; y al llegar a Ámsterdam puede adquirir una bicicleta para usar durante el día y hacer uso de todos los transportes colectivos del sistema.

El ciclista y el peatón son prioridad. Los Países Bajos se distinguen por el alto número bicicletas per cápita, y esto no es casualidad. La planeación urbana en este país se centra en construir y mantener espacios privilegiados para el peatón y sobre todo para el ciclista. Si bien el uso de la bicicleta en Los Países Bajos es una institución que se ha construido y reforzado en la historia del país, el gobierno juega un papel crucial. En ciudades como Ámsterdam, Rotterdam y Maastricht existen claras restricciones vehiculares en el centro histórico de la ciudad, de tal forma que hay más espacios para estacionar bicicletas que para automóviles. Asimismo, las altas tarifas por uso de estacionamientos y los espacios reducidos para el tráfico vehicular en el centro de la ciudad, son un incentivo para los ciudadanos y turistas para subirse a la bicicleta.

4. Vecindarios

 

Este pilar se refiere concretamente a cómo los actores que trabajan en la planeación urbana administran el uso de la tierra. Los Países Bajos respetan la funcionalidad y la estética en su planeación urbana, que se ven reflejadas en la homogeneidad de sus vecindarios. Por ejemplo, la política del Bestemmingsplan o Plan Maestro, es un producto de carácter jurídico, el cual compromete a las ciudades, municipios y provincias a trabajar de forma conjunta por medio de la estandarización y el intercambio de planes urbanos detallados (Inzage bestemmingsplan, 2019). Concretamente, este plan influye en los paisajes urbanos debido a que marca de forma explícita zonas residenciales, de comercio e industria. Asimismo, regula los precios por el uso de la tierra tomando en cuenta las necesidades y el ingreso de los vecindarios. Ésta es una clara diferencia con el diseño de las ciudades latinoamericanas, en donde es habitual la presencia de diversos usos de tierra en un mismo vecindario. De tal manera que pequeños talleres o tiendas minoristas se mezclan con espacios residenciales.

De forma paralela al Plan Maestro; Policy for Big Cities, o política para las grandes ciudades, comenzó a principios de los años 90, y tiene como objetivo combatir la segregación social y la formación de favelas, vecindarios peligrosos o guetos (Musterd & Ostendorf, 2008). La política regula el mercado residencial para evitar la formación de clústeres de viviendas de bajo precio; buscando que los vecindarios tengan una mezcla de domicilios de costos altos, bajos y medianos. Éste es un ejemplo de la homogeneidad y horizontalidad de la sociedad en Holanda que se manifiesta en su política urbana. En este rubro particularmente, la sociedad de los Países Bajos tiene mucho que aportar a nuestras sociedades y capitales latinoamericanos, en donde es común encontrar grandes contrastes en la distribución del ingreso y de la urbanidad de nuestros vecindarios.

Oportunidades

 

Definitivamente el modelo de planeación urbana de los Países Bajos tiene mucho que aportar al mundo, sin embargo, también existen áreas de oportunidad. De acuerdo con la OECD (2010) se debe prestar atención a la simplificación de tarifas por el uso de carreteras a lo largo del país. Asimismo, existen retos urbanos en la zona de Randstad, North Brabantand Arnhem/Nijmegen; donde se han reportado altos niveles de congestión en vehicular. Finalmente, se necesita trabajar de forma continua en la integración de la gobernanza nacional entre las regiones y las ciudades para mejorar la coordinación y la planeación urbana efectiva.

 

 

 

 

Mario H. González Sauri

Mario H. González Sauri

Candidato a Doctor en Economía por la Universidad de las Naciones Unidas, UNU-MERIT.

E-mail: gonzalez@merit.unu.edu

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