No todas las infancias se viven igual

Parques infantiles: infraestructura para el desarrollo

En los parques suelen surgir muchos de los recuerdos que tenemos de la infancia. En ellos se crean amistades, se aprenden reglas de convivencia, se esquivan obstáculos al correr y se inventan infinidad de juegos. Justo en estos primeros años de vida definimos gran parte de nuestra personalidad y forma de pensar, pues es cuando adquirimos competencias para desarrollar las habilidades y nociones lógico-operativas que después nos permitirán asumir un rol activo dentro de la sociedad. Por esta razón, los parques destinados para las niñeces aparecen como un escenario ideal de aprendizaje y descubrimiento. 

Bajo esta premisa, la relación de las niñeces con el acceso y disfrute del espacio público no radica únicamente en la cantidad de parques disponibles; más bien, reside en la necesidad de contar con espacios diseñados desde una visión de ciudad que entienda que no todas las infancias se viven igual. Pensar que basta simplemente con tener un módulo de juegos infantiles dentro de un parque de barrio es invisibilizar las verdaderas necesidades de la infancia. 

 

No todas las infancias se viven igual

Diseñar para la niñez es asegurar espacios de socialización, autonomía, creación e imaginación, que fomenten su desarrollo físico y emocional (1). Sin embargo, para lograr este objetivo, es importante reconocer que no todos y todas experimentan de la misma manera el entorno. Existen muchos niños y niñas que presentan alguna neurodivergencia y para quienes la experiencia tradicional en el parque infantil puede resultar abrumadora o, incluso, inaccesible. 

Las infancias con neurodivergencias no son una realidad aislada. Se estima que entre un 15% y un 20% de la población global nace con alguna neurodivergencia (2); estas abarcan una variedad de diferencias neurológicas, incluyendo el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la dislexia, la dispraxia y más. Las neurodiversidades no deben ser vistas como déficits o enfermedades; más bien, deben integrarse desde la perspectiva de la igualdad e inclusión, reconociendo las diferencias en las formas de pensar, aprender y comportarse.

Existen ejemplos en el mundo de espacios públicos que han logrado entender esta realidad, generando condiciones adecuadas para que niños y niñas con neurodivergencias puedan interactuar de manera inclusiva y formar parte de la comunidad.

 

Caso de éxito: Elmina Central Park, en Malasia 

 

 

El parque inclusivo en la ciudad de Elmina, Shah Alam, Malasia, es el primero en su tipo en dicha ciudad. Forma parte del Elmina Central Park y fue impulsado en el año 2022 por UNICEF y diseñado con la participación de niños con y sin discapacidad, así como sus familias, cuidadores y profesionales de la salud. Se creó como un espacio que reconoce los diferentes tipos de infancias y las diferentes formas de jugar. En este espacio, la diversidad de capacidades y neurodiversidades es tomada realmente en cuenta.

Muchos de los infantes con neurodivergencias tienen dificultades en el procesamiento sensorial —pueden ser demasiado sensibles o poco sensibles a la entrada de estímulos—; por ello, el parque inclusivo en Elmina Central Park fue diseñado tomando en cuenta estas necesidades. Además de los equipamientos tradicionales, como tobogán, balancín y rueda giratoria, este parque contempla espacios destinados a la estimulación sensorial, como un área musical donde los niños pueden tocar el xilófono, un arroyo seco con guijarros y rocas que presentan diferentes texturas, patrones y colores, convirtiéndose en un sendero que los niños pueden explorar, así como espacios naturales. 

En este espacio público se utilizan superficies de amortiguamiento para infantes que necesitan mayor protección, al igual que pavimentos con texturas y colores contrastantes para aquellos que requieren de estimulación sensorial adicional. 

Bajo esta misma línea, todas las plantas y árboles dentro y alrededor del área de juegos fueron seleccionados específicamente para proporcionar estimulación sensorial adicional. Se eligieron árboles y arbustos locales con diferentes texturas, colores y fragancias para decorar y mejorar el espacio. Esto proporcionó a las niñas y niños elementos de interés para observar, con los que jugar y de los que aprender (3). 

 

Mérida también puede ser inclusiva con la niñez y la neurodivergencia

El ejemplo del parque inclusivo en Malasia es una muestra de que se pueden imaginar y diseñar espacios públicos fuera de lo tradicional. El parque inclusivo no se diseñó únicamente para adaptarse a las necesidades de infancias con y sin neurodivergencias; también se pensó para invitarles a descubrir, jugar y aprender juntos, en comunidad. En Mérida, ¿no deberíamos de tener también parques pensados para la neurodivergencia?

 

(1)  Cabanellas & Eslava, citado en Brito, 2023, p. 30

(2)  Neurodivergentes & Co., s.f.

(3)  UNICEF Malaysia, 2021

 

Referencias:

Población mundial de personas neurodivergentes – Neurodivergentes & Co

Dspace de la Universidad del Azuay: Condiciones del espacio público para barrios neurodiversos enfocado en la población infantil autista.

¿Cómo imaginas un parque inclusivo para niños con discapacidades?

Best Business Practice: Inclusive Playground Toolkit (FULL).pdf  

Parques infantiles para niños neurodivergentes | TAC

 

 

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