Entrevista a Rogelio Jiménez Pons, Director general de FONATUR.

 

¿El Tren Maya entrará a la ciudad de Mérida?

Tenemos que buscar la fórmula para que turismo y pasajeros puedan llegar a zonas centrales. Queremos que llegue al centro de Mérida un tren moderno, que vaya a 160 km por hora, con todas las comodidades, con amplios espacios para turistas y pasajeros, que brinde importantes flujos a toda esta región, tanto de Cancún hacia Mérida como de Mérida hacia otros destinos.

Actualmente llegan a Chichén alrededor de 4 millones de turistas, calculamos que, con un medio como el Tren Maya, en menos de 10 años van a llegar a Mérida entre 6 y 8 millones de turistas. Esto tiene un gran potencial de desarrollo económico y, con un proyecto bello con espacios públicos, edificios de distintos usos y centros urbanos importantes, la ciudad gana mucho. La estación en Mérida va a generar una simbiosis muy interesante y al Tren Maya le servirá mucho llegar al centro de la ciudad. Va a ser un elemento vitalizador de toda esta zona.

Mérida está creciendo mucho hacia el norte, y el proyecto del Tren Maya ayudará a revitalizar también el centro, atrayendo inversiones, oferta inmobiliaria interesante, nuevos trabajos de tejido urbano y espacios públicos de calidad.

 

¿Dónde estará la estación del tren en Mérida?

Existe en Mérida un terreno de 30 hectáreas: La Plancha. Se busca que esta ubicación sea generadora de actividades, se trata de un gran centro distribuidor. No será la estación clásica donde anteriormente bajaba la carga, ahora el tren va a dejar muchos turistas a tres cuadras y media de Paseo de Montejo y generará inversiones importantes de la forma menos traumática posible, es decir, sin que estorbe.

Si hablamos de la estación en sí, una parte será subterránea. En Europa hay muchos ejemplos de éstos, como la estación subterránea de Berlín, por mencionar alguno. Así, un 70-80% de la superficie de arriba sería un jardín y un 20-30% serían edificaciones, como un centro urbano e instalaciones para la estación.

 

 

¿Será subterráneo?

Hemos analizado conjuntamente con los tres niveles de gobierno para lograr que la inversión que se haga a través del tren revitalice el centro de la ciudad. Se busca que el tren entre sin perturbar la ciudad, no entrar por la superficie.

Se analizó la posibilidad de que fuera por arriba, pero hay evidencias –como en NY– donde hacer pasos superiores del tren bajó el valor de la tierra, mientras que donde se hicieron pasos por debajo de la calle, los valores subieron. Lo que queremos es no perturbar a la ciudad, al contrario, subir el valor y transformar la vía actual en un andador o un paseo para ciclistas o corredores. Se trata de dejar el espacio público mejor de lo que está ahora con un corredor que rehabilite la imagen y la plusvalía urbana.

 

 

En el caso de Mérida se accederá por el oriente de manera subterránea, sin afectar la superficie, para cuidar que el tren esté confinado sin poner en riesgo a la gente. No es un túnel, sería una zanja tapada y arriba de esa tapa se harían espacios públicos, ciclovías, etc. Los que estén arriba no estarán perturbados por la presencia del tren, ni siquiera van a sentir la vibración porque va estar todo subterráneo.

A pesar de tener el manto freático tan cerca, se puede hacer un sistema de túneles con capacidad de evacuar agua sin mayor problema. Evidentemente implica cárcamos, pero es tecnología disponible. Por otro lado, el suelo kárstico es un suelo relativamente blando, que puede atacarse con medios mecánicos, no es granito. Una de las ventajas de este tipo de suelo es que se pueden hacer cortes verticales que duren hasta 10 años, esa estabilidad es una virtud que da una solución relativamente barata.

 

¿Cómo se financia el proyecto?

Hay dos grandes vertientes de inversión. Lo que es directamente el tren y sus vías, se trata de una inversión 100% pública. Lo que sí es inversión privada, y que da pie a fibras, son los desarrollos inmobiliarios que se generen, por ejemplo, la inversión para que existan parques en La Plancha. Con una APP (Asociación Pública Privada), donde no hay forma de recuperar las inversiones, es muy complicado. Nosotros buscamos garantizar que el terreno genere un desarrollo económico que nos permita mantener la infraestructura y el espacio público. Todas las estaciones del Tren Maya son generadores de valor. Al llevar a una masa crítica de gente, se generan condiciones de mercado y eso permite pagar instalaciones e infraestructura.

Tenemos que pensar con mucha responsabilidad social y ambiental, generar un desarrollo con equilibrio en todas las estaciones del Tren Maya y que signifique un ingreso para que las cosas se puedan mantener a largo plazo. Hay muchos casos de parques o estructuras culturales que no tienen una planeación financiera con un mantenimiento asociado a una rentabilidad, nosotros, en cambio, buscamos proteger todas las inversiones asociadas a las estaciones del Tren Maya bajo esta visión de conjunto.

 

¿Cómo será el desarrollo en torno a las estaciones?

Tenemos destinos, como en Palenque, de mil hectáreas para desarrollar. Muchos lugares tienen el potencial de generar grandes áreas de ordenamiento territorial con principios universales de conservación. Todos tendrán una proporción del 70% de área verde y sólo un 30% de área urbanizable. Se busca generar desarrollo, pero con planeación y no simplemente con crecimiento inercial. Estamos tratando de controlar la tierra a través de fideicomisos que garanticen un control más eficiente y asociándolos con los dueños originales de la tierra, para no desplazar a nadie y que los grupos originarios, los indígenas, sean los que mantengan la mayor parte de la propiedad.

Todos los ordenamientos nuevos que el tren va a provocar, estas comunidades sustentables, buscan las mejores prácticas de planeación con un respeto fundamental al medio ambiente.

FONATUR está haciendo este proyecto precisamente por su experiencia con proyectos integrales, por eso tenemos especialistas de todas las disciplinas, pues es fundamental cuidar los aspectos ambiental y social. No se trata sólo del diseño de la infraestructura, lo que verdaderamente está detrás del Tren Maya es el impacto en el ordenamiento territorial.

 

 

¿Cómo afecta el tren al medio ambiente y la economía?

El tren es un sistema más seguro, mucho más económico. El tren va a sustituir a muchos camiones de carga que actualmente contaminan. Una vía de tren contamina 100 veces menos y es casi un 30% más económico transportar carga por tren que por carretera. Tampoco atropella animales en la selva, pues tiene sistemas de advertencia para proteger la fauna.

El tren va a ir por los derechos de vía existentes y no va a depredar la selva. El tramo Mérida-Cancún, por ejemplo, es través de la carretera actual.

En lo económico, en los próximos años se van a generar arriba de 250 mil empleos sólo en construcción de infraestructura y vías. Adicional estarían los desarrollos inmobiliarios. Se busca que el proyecto sea aprovechado primero por los locales y los nacionales como inversionistas.

 

¿Se detienen los trabajos por la contingencia COVID-19?

Desde luego estamos siendo afectados por una realidad que impacta no sólo a México sino a todo el planeta, pero lo peor que podríamos hacer ahora en planeación es parar el Tren Maya, porque tiene un gran potencial de generación de empleo. Son inversiones muy fuertes acompañadas de muchos impactos positivos. Ahora, por ejemplo, la Riviera Maya está abandonada, y el Tren Maya va a coadyuvar mucho en la recuperación de la zona al invertir en empleo real a largo plazo. Al contrario, es momento de meter el acelerador. El tren no se para y debe de entrar en operaciones a mediados del 2023.

 

 

 

 

 

Rogelio Jiménez Pons

Rogelio Jiménez Pons

Director general de FONATUR.

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