La movilidad constituye un eje fundamental en la agenda urbana contemporánea, y la descarbonización del transporte se ha convertido en un objetivo prioritario para garantizar la sustentabilidad del desarrollo socioeconómico y el bienestar colectivo. Particularmente en el estado de Yucatán, los conflictos derivados de la movilidad se han agudizado debido a una planeación urbana deficiente: condiciones adversas para peatones y usuarios de medios no motorizados, un sistema de transporte público con rutas ineficientes —concentrado principalmente en la capital—, un crecimiento desmedido del parque vehicular y, como consecuencia, el aumento de la congestión vial, los tiempos de traslado, las emisiones contaminantes y los siniestros de tránsito.
Ante este escenario, entre 2021 y 2023, el Laboratorio Urbano de la Universidad Modelo desarrolló el proyecto de Movilidad Urbana Rural y Electromovilidad en Yucatán, respaldado por el CONAHCYT PRONACES. Como parte de esta iniciativa, se elaboraron tres Planes Integrales de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS) para los municipios de Valladolid, Umán y Progreso. Lo que aquí se presenta se enmarca en esa investigación.
El PIMUS: una herramienta para la transformación urbana
Un PIMUS tiene como objetivo estructurar la movilidad en el territorio y orientar las políticas públicas hacia sistemas de transporte sustentables. En el caso específico de Progreso, este Plan surge como una respuesta estratégica para transitar hacia un modelo inclusivo, bajo en carbono y adaptado a las necesidades de un municipio costero con intensa actividad logística. Además, Progreso enfrenta retos adicionales debido a su proyección de crecimiento económico, impulsado por proyectos estratégicos de alcance estatal y nacional (Figura 1).

Figura 1. Mapa que muestra los proyectos estratégicos descritos en el PMDU del municipio de Progreso, Yuc., donde se muestra la ampliación del puerto de altura, el viaducto elevado para el transporte de carga, el Polo industrial y la extensión del Tren Maya. (Fuente: elaboración propia a partir de los datos del PMDU de Progreso, Yuc., 2024).
El desafío de los datos: cartografía como base para la acción
Durante la elaboración del PIMUS se identificó una alarmante carencia de información georreferenciada en el municipio. Los gobiernos locales carecen de datos esenciales para la gestión territorial, no sólo por limitaciones técnicas, sino también debido a la fragmentación institucional y la escasa comunicación entre dependencias. Ante este vacío, el primer paso fue establecer una línea base confiable que permitiera diagnosticar la situación de la movilidad en Progreso.
La cartografía urbana, elaborada mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG), se convirtió en la columna vertebral del estudio. La recopilación, procesamiento y análisis de datos espaciales permitió actualizar la información territorial y generar herramientas clave para la toma de decisiones. La ventaja de este enfoque radica en su capacidad para integrar múltiples capas temáticas, revelando patrones y relaciones que, de otra forma, permanecerían ocultos. Con técnicas avanzadas, los datos georreferenciados facilitan modelar escenarios futuros, potenciando la resiliencia urbana ante desafíos como el cambio climático y el crecimiento poblacional.

Figura 2. El mapa muestra las condiciones de existencia de banquetas en el municipio de Progreso, Yuc., con un gradiente de calificación de las vialidades que va desde aquellas donde ningún lado tiene banqueta hasta aquellas en las que ambos lados tienen banquetas. (Fuente: elaboración propia a partir de imágenes de Google Street View, 2024).
Metodología y hallazgos: un mapa detallado de la movilidad en Progreso
Para construir el diagnóstico se integraron fuentes oficiales (INEGI, Policía Municipal), encuestas, mediciones in situ y levantamientos de campo. El resultado fue una base de datos geoespacial integrada por capas temáticas que abordan la movilidad desde una perspectiva integral y con enfoque de género, incluyendo:
- Caracterización del entorno urbano: Uso de suelo (tipologías, equipamientos, unidades económicas y núcleos generadores de viajes).
- Infraestructura vial: Estado de la pavimentación, estacionamientos, señalización y banquetas (Figura 2).
- Caminabilidad: Densidad de rutas peatonales y evaluación de la accesibilidad, donde se detectó que la mayoría de las banquetas presentan condiciones inseguras y carecen de elementos de confort.
- Siniestralidad vial: Mapeo de incidentes por tipo, frecuencia y densidad (Figura 3).
- Perfil de movilidad: Encuestas de interceptación que revelaron la predominancia de viajes a pie y en transporte público, así como diferencias en los patrones de desplazamiento por género (Figura 4).

Figura 3. El mapa muestra la distribución espacial de siniestros o accidentes que ocurrieron en el municipio entre 2021 y 2023; se observa claramente que en el centro del municipio se presenta el mayor número de casos. (Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la Policía Municipal de Progreso, 2024).

Figura 4. La gráfica representa el reparto modal de la población entrevistada, destacando que mayormente las personas se desplazan en transporte público (41%), seguido por la movilidad a pie (27%). (Fuente: elaboración propia a partir de la encuesta de interceptación, 2024).
Cartografía como lenguaje de propuestas
Tras el diagnóstico, los mapas no sólo sirvieron para identificar problemas, sino también para comunicar soluciones. Mediante capas de proyectos estratégicos, se plantearon intervenciones tales como corredores peatonales, cruces seguros y mejoras en la infraestructura ciclista, corredores para el transporte de carga y polígonos de entornos escolares seguros. De este modo, la cartografía se consolidó como una herramienta pedagógica para involucrar a actores clave —gobierno, sector privado y sociedad civil— en la construcción de un Progreso más conectado y sostenible.
Conclusión: Hacia una movilidad colectiva y resiliente
Este proyecto refrenda el compromiso del Laboratorio Urbano de la Universidad Modelo con el desarrollo sustentable de la Península de Yucatán. Los PIMUS trascienden su dimensión técnica: son un pacto por un futuro donde la movilidad promueva la equidad, la salud ambiental y una prosperidad compartida. Su éxito dependerá de la articulación entre todos los actores, incluyendo a las comunidades locales, el sector privado y, principalmente, a las autoridades, para convertir a Progreso en un referente de resiliencia urbana.
Agradecemos la valiosa asesoría del Instituto de Geografía de la UNAM para la elaboración de los análisis y productos de representación.


