Perspectiva de Género y Cultura: Adele Urbán Flores, directora del Palacio de la Música

Tener la oportunidad de dirigir una institución gubernamental implica asumir una responsabilidad que trasciende lo administrativo. Significa trabajar con la convicción de que cada decisión, cada programa y cada proyecto impactarán directamente en la vida de cientos de personas. El compromiso con el servicio público, con la sociedad en general y, en mi caso, con la comunidad artística musical, se convierte en la guía primordial para trabajar con firmeza, con pasión y al cien por ciento para enfrentar desafíos e impulsar oportunidades que nutran, no sólo el quehacer institucional, sino que también permitan una apertura de manera natural para quienes dedican su vida a la música.

Desde su inauguración en junio del 2018, tengo el gusto de formar parte del equipo de trabajo del Centro Nacional de la Música Mexicana – Palacio de la Música, una institución creada para dar a conocer y preservar la música popular y tradicional mexicana. A partir del 1 de octubre del 2024, gracias a la confianza del Gobernador de Yucatán, me honra ser la directora general y me corresponde consolidar la institución, nutrir el quehacer artístico musical y trabajar acorde al Plan Estatal de Desarrollo, que enmarca el Renacimiento Maya y que reconoce como uno de los pilares fundamentales a la cultura.

Para mí, es muy claro que una institución enfocada a la cultura es un territorio estratégico para afianzar una sociedad participativa y viva, favorecer la cohesión social, construir identidad, articular emociones colectivas, estimular el pensamiento crítico y la sensibilidad e impactar en la creatividad y en el bienestar emocional en la población de todas las edades. Y ni qué decir de la música, que, además de abarcar todo lo anterior, es una presencia diaria en la vida de las personas que, a través de sus diversos géneros, estilos y ritmos, crea pertenencia, acompaña rituales, fiestas, movilizaciones y beneficia las rutinas cotidianas.

La música es importante en la sociedad porque cumple funciones que van mucho más allá del entretenimiento. Y con esa seriedad y dignificación, desde mi labor, he confirmado que la apropiación cultural de los espacios es una herramienta poderosa para el crecimiento artístico y para el fortalecimiento de la comunidad. Sin embargo, no se trata únicamente de abrir puertas, sino de generar condiciones propias para que el recinto que está a mi cargo sea una verdadera plataforma de visibilidad, profesionalización y vinculación del artista, de su obra y de quienes les escuchan y asisten a sus presentaciones, porque las ciudades también se construyen desde los escenarios.

 

 

He creado e impulsado diversos programas que permiten que la música en vivo realmente sea un derecho accesible tanto para su presentación como para su escucha. Los Conciertos Didácticos todos los sábados a las 12 horas en el Museo Interactivo logran que la música se viva de manera cercana y participativa. Se rompe la cuarta pared para generar un diálogo directo entre las y los artistas y el público, contextualizando cada pieza musical y cada instrumento, revelando el proceso creativo detrás de cada composición. Quienes están en el escenario se muestran directos y humanos y, quienes les ven y escuchan, se involucran de manera más natural. Con ello se favorece la formación de públicos críticos e inclusivos.

Con Charlas en el Palacio, disponible en YouTube y como podcast en Spotify, hemos generado un espacio de diálogo en el que quienes han consolidado su carrera alrededor o en la música comparten sus inicios, sus procesos, sus retos, sus propuestas, sus proyectos y su trayectoria. A través de Clips en el Palacio de la Música, brindamos a artistas y bandas emergentes un producto final de calidad, al producir para ellos una live session de una de sus piezas originales, la cual grabamos en la Sala de Conciertos. Este proyecto no sólo fortalece trayectorias individuales y colectivas, también democratiza herramientas que benefician el crecimiento profesional de las y los creadores del Estado, lo cual incide directamente en la competitividad y permanencia de quienes luchan por abrirse caminos serios y consolidados en el ámbito musical.

Cada concierto, cada charla y cada grabación se convierte en una intervención urbana que fortalece el sentido de pertenencia. Cuando una o un artista, emergente o consolidado, encuentra en la institución que dirijo el impulso necesario para presentar y profesionalizar su trabajo, me enorgullece pensar que estoy contribuyendo a la economía creativa, al dinamismo metropolitano y, principalmente, al Renacimiento Maya.

Además, como mujer en una posición de liderazgo cultural, tengo la responsabilidad de fortalecer equidades y favorecer políticas internas que permitan la igualdad de género, acciones a las que se suman cada año actividades que fomento en torno al 8 de marzo y al 25 de noviembre. 

Idealizo un Palacio de la Música que suene todo el tiempo. Esto se va logrando gracias al apoyo del Gobierno del Estado y de la Secretaría de la Cultura y las Artes que encabeza Patricia Martín, del Consejo Consultivo que encabeza Roberto Abraham, de las redes de colaboración con la sociedad y con la comunidad artística local y nacional, y gracias al apoyo de quienes confían en esa visión. Esa perspectiva guía mi trabajo cotidiano. Muchas gracias a mi equipo y a quienes se suman para contribuir al fortalecimiento del Centro Nacional de la Música Mexicana.

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Adele Urbán Flores
Directora del Palacio de la Música