La entrevista con Leticia Torres Mesías a María José Roche Cano
Estamos cerca de llegar al final de la serie del color, y en esta ocasión platicamos con María José Roche Cano sobre la importancia del color naranja.
Tener emociones, pero emociones sabias
El naranja es un color secundario formado y forjado por el amarillo (sabiduría) y el rojo (amor, emoción). Por eso el camino del ser humano es de un amor sabio. Ese mismo actuar con la fuerza de ambos es el conducto hacia la paz. Quien no se forma en saber y en emocionalidad inteligente, no avanza. Se trata de tener emociones, pero que sean sabias.
Las emociones llegan, a veces, sin preguntar; y es importante saber que eso ocurre en cada ser humano para ser capaces de tener objetividad. La emoción desmedida nunca es la respuesta. Los momentos emotivos nos hablan de que estamos vivos, y con el color naranja se propicia la provisión de todo. Es un color que está asociado a la proveeduría de la vida, el que nos dice: mi mundo lo contiene todo y yo he de trabajar para merecerlo.

El equilibrio de tomar lo que nos corresponde
Ahí afuera está todo, y el naranja nos ayuda a obtener lo que nos corresponde. Si tomamos de más, distorsionamos, y si tomamos de menos habrá desequilibrio. Somos merecedores de lo que nos dará vida plena y eso se trabaja con pensar, sentir y actuar desde la paz. Si estamos en paz, es seguro que propiciemos felicidad y así mismo no sentiremos que nos falta nada.
Cuando se siente la necesidad de algo, eso que nos suministra se hace presente con fluidez. En la Biblia se dice: “pide y se te dará”. Más sólo se da cuando hay la armonía necesaria de esos valores de suministro con la paz. El bloqueo mental proviene de un desbalance entre mente sabia y emoción contenida.
La fuerza de la paz activa
El naranja es la fuerza de la paz activa y la provisión, es decir, es actuar con convencimiento.
Podremos desarrollar el amor a lo que nos rodea y hacer de los entornos algo mucho mejor si estas emociones van de la mano de la paz activa. En el universo está todo, si queremos una buena provisión, habremos de propiciarla, bien llevada y apoyada en el color naranja.
El naranja tiene una fuerza que disipa dudas, nos ayuda a hacer los actos cotidianos con fuerza de convencimiento y voluntad de lograr. Para el equilibrio real es necesario practicar la generosidad, quien da lo que es necesario, así mismo, recibirá.
Adelanto a nuestros lectores que, en la próxima edición, concluiremos esta interesante serie con el color violeta.
¡Hasta la próxima!

