En la columna anterior, analizamos la desconexión entre la planificación urbana y la movilidad, y propusimos principios sólidos para su reintegración. En esta ocasión, es crucial profundizar en el “cómo”, explorando las dimensiones prácticas, sociales y políticas de ese cambio de paradigma. Partimos (1) para ello del concepto de “materialidad de la desigualdad”, enfocándonos en un elemento clave: la banqueta.
La banqueta es el eslabón que conecta el ideal de las “ciudades cuidadoras” con la realidad cotidiana. Su diseño, a escala micro, es una vitrina que revela si una ciudad es verdaderamente habitable o no.
La geopolítica de la banqueta: la microguerra por el espacio público y el destierro del peatón
Más que una simple infraestructura, la banqueta puede entenderse, desde las ciencias sociales, como un microcosmos de poder y conflicto. Lejos de ser un territorio neutral, es un escenario donde se libra una “guerra silenciosa” por el dominio del espacio público. En esta pugna, el peatón, quien en el papel ocupa la cima en la pirámide de la movilidad, resulta sistemáticamente desplazado, acorralado por una alianza involuntaria entre el interés privado y la infraestructura pública.
La geopolítica de la banqueta se define por la interacción de tres fuerzas principales:
- El Estado (en sus tres niveles) y sus aliados corporativos: este actor instala lo que podríamos llamar “infraestructura necesaria pero mal planificada”: postes de luz, cajas de transformación, semáforos y mobiliario urbano. Si bien son servicios esenciales, su ubicación suele responder a criterios de eficiencia técnica o económica, no peatonal. En el peor de los casos, la banqueta ni siquiera existe. Así, ya sea por obstáculos o por su ausencia, el peatón enfrenta una cadena de movilidad fragmentada.
- El propietario privado: el ciudadano, ya sea para privilegiar su automóvil o marcar territorio, despliega sus propias tácticas de ocupación:
- Rampas domésticas: este acto, que prioriza el acceso del coche a la propiedad privada, secciona literalmente la banqueta, obligando al peatón a bajar y subir, y quebrando la continuidad de la superficie.
- Ocupación “verde” u “ornamental”: la colocación de árboles, grandes macetas o jardineras en medio del recorrido actúa como una barrera física y psicológica. Es una forma de privatizar y “adornar” el espacio público, pero a costa de reducir el espacio de tránsito seguro.
- El peatón (el sujeto sin territorio): en esta ecuación, el peatón es la parte más vulnerable y, paradójicamente, la menos considerada. Su territorio se vuelve residual: el espacio que sobra después de que los demás actores han tomado su parte.
Cabe subrayar aquí la importancia de los pasos peatonales en Yucatán, tradicionalmente uno de los pocos elementos respetados por los conductores. Sin embargo, en los últimos meses somos testigos (2) de cómo se levantan algunos de estos cruces, privilegiando la fluidez vehicular (3) por encima de la seguridad peatonal. De esta manera, la banqueta y los elementos de seguridad para el peatón dejan de ser un derecho y se convierten en un campo de batalla.

El destierro del peatón y la pirámide invertida
El resultado de este conflicto es una inversión total de la pirámide de la movilidad:
- Fragmentación del territorio peatonal: la banqueta deja de ser una red continua y segura, transformándose en un recorrido de obstáculos.
- Inseguridad y exclusión: caminar se vuelve estresante y peligroso. El peatón se ve forzado a bajar al arroyo vehicular, exponiéndose al riesgo de ser atropellado. Esto excluye socialmente a quienes dependen exclusivamente de caminar y consolida la brecha de inequidades en la movilidad urbana.
- El mensaje simbólico: el diseño del espacio envía un mensaje claro: el transporte motorizado y la infraestructura utilitaria tienen prioridad sobre la dignidad y seguridad de las personas.
Conclusión: hacia una diplomacia de la banqueta
La geopolítica de la banqueta evidencia que este conflicto no se resolverá con normativas que no se cumplen, sino con un cambio de paradigma y una voluntad de compromiso con la defensa de la dignidad y seguridad de las personas. Se necesita una “diplomacia urbana” que:
- Reafirme la soberanía peatonal: las aceras deben ser diseñadas y defendidas como espacio exclusivo para el peatón. Cualquier intrusión debe ser la excepción, no la regla, supeditada siempre a un análisis de impacto.
- Fomente la corresponsabilidad: los ciudadanos deben entender que la banqueta es un bien común, no una extensión de su propiedad.
- Exija una planificación integral: el Estado, en sus tres niveles, debe coordinar a todas sus dependencias y aliados corporativos para que la instalación de infraestructura no sacrifique la calidad del espacio peatonal. Por otro lado, a nivel instrumental, proponemos la creación de un Plan de Acción para la Caminabilidad orientado a que las personas caminen parte o la totalidad de su viaje, mejoren la experiencia de caminar en Mérida y su zona metropolitana y se reduzca la dependencia del automóvil.
Recuperar la banqueta es un acto de justicia urbana y un pilar en la construcción de ciudadanía. Al reclamar este espacio para quienes caminan, ejercemos nuestro derecho a una ciudad inclusiva y fortalecemos el tejido social. Invertir en la banqueta es devolverle a la ciudad su escala humana y no se debe de perder de vista que, mientras la banqueta siga siendo un campo de batalla, la ciudad nunca será realmente para las personas, sino que seguirá siendo el síntoma de una sociedad que no ha consolidado su derecho al espacio público.
(1) Para construir estos argumentos nos basamos en los estudios de infraestructura peatonal realizados para los PIMUS de Valladolid (2022), Umán (2023) y Progreso (2024) y para el proyecto en proceso de Entornos Escolares Seguros de Mérida y Zona Metropolitana.
Bibliografía
Capron, Guenola; Monnet, J.; Perez Lopez, R. (coord.) 2022, Banquetas: el Orden Híbrido de las Aceras en la Ciudad de México y su Área Metropolitana, UAM
Dayan Lou, 2025, « Trottoirs ! Une approche économique, historique et flâneuse, Isabelle Baraud-Serfaty », Urbanités, Lu, juin 2025, en ligne.
Monnet J., 2019, « #12 / Marcher en ville : technique, technologie et infrastructure (s)low tech ? », Urbanités, #12 / La ville (s)low tech, octobre 2019, en ligne.
Sydow, Elisabeth y Silva, Paola, 2023, Em busca de uma calçada para caminhar: a privatização dos espaços públicos, Revista Espacios Vol. 43 (07) https://www.revistaespacios.com/a23v44n07/a23v44n07p04.pdf
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