El cierre temporal de los espacios públicos en el mundo a partir de la llegada del COVID-19 ha significado, no solo un cambio brusco en la rutina de la vida pública de muchos seres humanos, sino que ha venido a revalorizar la oportunidad de salir libremente y sin temor a realizar las actividades más básicas que una persona puede llevar a cabo en estos espacios. El virus, no sólo nos ha hecho extrañar los parques urbanos y áreas recreativas, sino que ha reposicionado en la agenda mundial la importancia de los mismos.

Desde la perspectiva del ciudadano de a pie, el espacio público ha sido siempre importante: para la prevención y cuidado de la salud, la seguridad pública, el contacto con la naturaleza y el mejoramiento de la vida comunitaria, pero también como un factor en el desarrollo de la competitividad de las ciudades y sus habitantes. Ciudades con mejores espacios públicos atraen a personas que ayudan a elevar los indicadores y estándares de vida.

 
 

 

No hay que dejar de mencionar en este sentido, cómo el espacio público cumple una función de democracia pura e igualada. Dentro de los espacios todos somos iguales sin importar la condición social, económica, racial, de género o edad. Menciono esto por qué la crisis sanitaria ha puesto en relevancia este papel fundamental del espacio en la vida pública de los ciudadanos. Cerrados los centros comerciales y otros espacios que pudiesen considerarse privados por segregar a ciertos segmentos de la población, ahora no podrán cumplir la función sustituta que el espacio público gratuito ha tenido desde su concepción como catalizador urbano.

Esto representa una tragedia para los centros comerciales, pero una grandísima oportunidad para que todos en comunidad volteemos nuevamente al espacio público. Nuestra nueva visión no debe de conformarse solo con el reencuentro después del encierro; con el sosiego de poder finalmente salir, respirar, caminar y disfrutar de la naturaleza. Nuestra tarea como ciudadanos debe de empezar por la conciencia y pasar a la acción. La conciencia, espero, nos la hayan reforzado las eternas horas en casa. La acción debe venir de cada uno de nosotros entendiendo una premisa fundamental: nada volverá a ser como antes, porque este virus nos ha enseñado grandes lecciones.

La primera es la carencia e imposibilidad. Pasarán muchos meses para estar totalmente a salvo y eso nos obligará a seguir limitándonos en nuestras intenciones. Lo que antes podíamos hacer libremente, ahora estará limitado por la posibilidad continua de enfermarnos y, en el peor de los casos, de contagiar a alguien que sea población de riesgo afectando nuestra historia de vida y la de nuestros seres queridos. Todos aquí tenemos que ser responsables de cómo y cuándo usamos el espacio público. Nuestras autoridades tendrán que proponernos nuevas reglas y nosotros tendremos que aprender a acatarlas por el bien común.

La segunda lección es la escasez y prevención. Existe una correlación directa entre la falta de espacios públicos en cantidad y calidad, y las muertes causadas por la pandemia. El caso está siendo construido por organizaciones internacionales que miden e intervienen los parques urbanos, pero no hay que ser un científico para entender que personas con poco o nulo acceso a oportunidades de deporte y recreación, son más propensas a desarrollar enfermedades crónicas relacionadas a la obesidad y el sedentarismo. Personas con diabetes, hipertensión y tabaquismo, entre otras enfermedades y hábitos, han sido los más afectados.

 

A esto hay que sumarle la parte de la salud mental. Numerosos estudios en el mundo han probado que los parques urbanos y espacios públicos recreativos son un remanso de paz y salud mental para muchas personas. Vivir cerca de un parque y tener la oportunidad de estar en contacto con la naturaleza, mejora sustancialmente nuestras condiciones humanas y nos hacen personas mucho más balanceadas. La violencia intrafamiliar, el estrés y la ansiedad se han disparado con la pandemia y todos hemos extrañado poder salir para encontrarnos en lo individual con nosotros mismos, cargar pilas y poder con esto relacionarnos mejor con los demás. Será responsabilidad de todos entender y atender esta relación tan importante entre la salud física y mental y el espacio público.

 

La tercera es de aprovechamiento y economía. Millones de seres humanos experimentarán en los próximos meses complicaciones económicas, desempleo y falta de recursos para realizar actividades que antes llenaba sus necesidades sociales, de esparcimiento, cultura, ocio y recreación. Los gimnasios privados, los cines, teatros, centros comerciales e infinidad de establecimientos dejarán de proveer de la manera en que antes lo hacían sus servicios.

Esto será una gran oportunidad y un tremendo reto para el espacio público. Una oportunidad para que finalmente los ayuntamientos y municipalidades puedan encontrar en el espacio público un motor de desarrollo económico para los ciudadanos y las ciudades; esto tiene que ser necesariamente coordinado con el tercer sector y tiene que ser transparente, auditado y con un proceso de continuidad que no se corte con la llegada de nuevas administraciones. Hemos venido hablando de este tema desde hace muchos años, ahora es el momento más indicado.

Los parques urbanos podrán ser los proveedores de todos los servicios antes mencionados, a costos mínimos manejados por volumen, en donde exista una relación funcional entre el ingreso y el egreso, beneficiando realmente al ciudadano. Esta fórmula puede generar cientos de empleos y ser una opción viable para los bolsillos de muchos.

 
 

 

No se puede ver otra cosa que un muy buen futuro para los espacios públicos después de la tremenda sacudida que un ser microscópico nos ha dado a toda la humanidad. Por lo menos si todos somos capaces de recordar en los próximos meses y años por lo que hemos tenido que pasar.

Cuando te toque regresar al parque tienes que entender una cosa importante… siempre estuvo y estará para ti el espacio de encuentro para la vida pública, es responsabilidad tuya y mía cuidarlos, procurarlos y hacerlos crecer. Ahora después de estas lecciones, todos hemos aprendido cuánto los necesitamos y lo importantes que son y han sido en nuestras vidas.

¡Que vivan los parques!

Luis Romahn

Luis Romahn

Presidente y fundador de Parques de México y de la Asociación Nacional de Parques y Recreación México. Miembro del Consejo de la Organización Mundial de Parques Urbanos y representante en América Latina. Miembro del Consejo de Directores de City Parks Alliance en los Estados Unidos y vicepresidente de la Academia Mundial de Parques Urbanos.

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