¿Cuestión de ideología o de género?

En Yucatán son las mujeres las que más intentan suicidarse, sin embargo, son los hombres quienes más consuman el acto de terminar con su vida; señala el psiquiatra, Gaspar Baquedano López, académico investigador especialista en la prevención. «Lo lamentable», precisa, es que el tema aún es interpretado como algo «natural» o «cultural» en el Estado, incluso pareciera que no es mal visto. Pues, principalmente en los municipios, los familiares o vecinos del suicida justifican el hecho al señalar que «estaba viejo» o «no tenía trabajo», situaciones que generaría las «razones» para llegar a esa última decisión.

De esa ideología deriva que gran parte de los suicidios se registran al interior de la Entidad. Además de que cuando se suscita un caso en Mérida, en la mayoría de las ocasiones se trata de personas que llegaron a vivir a la capital, provenientes de algún punto de la geografía local.

Baquedano López señala que según datos del INEGI en el norte del país, cuando se está en una situación de decepción amorosa o de enojo, por la cultura, se tiende más a atacar al otro; incluso a atentar contra la vida de quien es considerado el o la causante del mal momento o de la frustración. Mientras que en el sur, en la Península, las reacciones son totalmente a la inversa, pues se opta por terminar con la vida de uno mismo. «El manejo de la ira y la agresión es diferente». Por eso, en un extremo del país son más altos los índices de homicidios, mientras que en este extremo abundan los suicidios.

“Estamos en la tasa de suicidio más alta del país, la tasa nacional de suicidio según datos del INEGI, lo que se traduce en 12 suicidios al mes, por cada suicidio consumado hay 25 intentos. En Yucatán ocurre un suicidio cada tres días», alerta el suicidológo. Afirma que dichos actos van muy ligados al alcohol y al consumo de otras sustancias ilegales, y el método más utilizado es el ahorcamiento.

«El suicidio es mucho más que un tema psiquiátrico, intervienen elementos culturales, médicos, sociales, religiosos; por citar algunos», recalca. Por ello fundó ECO – Escuela de Conciencia, que es un movimiento para la transformación de las personas; para que se conozcan interiormente y comprendan cómo se construye el proceso destructivo cuando se experimentan sentimientos de fracaso y desesperanza.

Por último, considera que el impulso a temas aspiracionales con fines mercadológicos ha derivado en un pensamiento negativo, pues “es más importante tener, que el ser. Cuando tú no tienes, no eres y entonces te cuestionas qué haces en el mundo”.

 

 

 

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