Las ciudades inteligentes, o Smart Cities, no se refieren exclusivamente a componentes de tecnología o automatización. Ser una Smart City implica el desarrollo eficiente de elementos urbanos y de gobernanza de las ciudades, en aspectos tan amplios como la planeación y el desarrollo urbano, la generación y uso de energías limpias, el manejo de los residuos sólidos y líquidos, la movilidad urbana, el espacio público, el cuidado y manejo del agua, el medio ambiente, la educación, la salud, la seguridad, la economía, y un largo etcétera.

¿Qué hace que una ciudad sea una Smart City?

Considero tres aspectos fundamentales:
1). Colocar en el centro del desarrollo de la ciudad a las personas y su calidad de vida,

2). Lograr la eficiencia en la gestión urbana, y

3). Alcanzar la gobernanza en la planeación y toma de decisiones.

Parece algo simplista, pero es todo lo contrario. Los tres aspectos me gusta considerarlos como el ¿qué?, el ¿cómo?, y el ¿quién?, al momento de hacer ciudad.

El primer punto –el qué– se refiere a la concepción y desarrollo de ciudades para la gente. Esto debe implicar la visión de ciudad y el diseñar todo el entramado urbano físico y virtual con miras a mejorar la calidad de vida de las personas: la vocación y estructura urbana, los espacios públicos, las normas, los planes, los programas, las políticas públicas. Desde aquí, la situación ya la tenemos muy compleja. Como cita el ingeniero Raúl Monforte en su artículo de esta edición, “estimamos que el 65% de las autoridades locales no saben cómo y porqué su ciudad está creciendo, en qué dirección, y qué está detrás de dicho crecimiento”.

El segundo punto –el ¿cómo?– implica todas las herramientas de la administración de la ciudad. Aquí es donde se hace muy evidente el uso de nuevas tecnologías, sistemas automatizados, procesamiento de datos e información, etc. Aquí es donde se mide la eficiencia del aparato burocrático, el éxito de las políticas públicas, la capacidad de innovación de los actores urbanos y de la propia ciudad. Existen diversas metodologías a nivel mundial para medir el grado de “inteligencia” de una ciudad, e incluso una específica para América Latina, diseñada por Deloitte para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como nos explica el doctor Edgardo Bolio en su artículo de esta edición. Este es un estudio que se está aplicando actualmente en Mérida, y en donde pronto conoceremos los resultados.

Finalmente, el tercer punto –el ¿quién?–, implica lograr la participación real y efectiva de la sociedad civil organizada en la toma de decisiones de la ciudad. Gobernanza urbana, no sólo en la planeación, sino también en la ejecución, evaluación y seguimiento de los aspectos más relevantes de la ciudad.

 

 
 

 

¿Por qué aspirar a ser una Smart City?

Poner en el centro de la vida de una ciudad a las personas, implicará de manera natural buscar el mejoramiento de su calidad de vida y su desarrollo integral. Por ello, como menciona el doctor Bolio, es que “los promotores de este enfoque señalan que las Ciudades Inteligentes se vuelven más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando así la vida de sus habitantes”. Más aún, la maestra Leticia Torres nos explica cómo una Smart City “aprovecha el potencial de la innovación para resolver los retos de vivir en la urbe, trayendo beneficios a la vida diaria de los ciudadanos”.

El mundo es –y cada día lo será más–, urbano. Más de un tercio de la población vive en megalópolis. Tan sólo en Yucatán, casi la mitad de la población del estado habita en la zona metropolitana de Mérida. Esto revela la importancia fundamental que tienen las ciudades a nivel global, y la urgencia por impulsar una Mérida como ciudad inteligente, que sepa gestionar mejor su territorio para no crecer de manera desordenada, que sepa articular la movilidad para trasladarnos de un lado a otro, que sepa administrar eficientemente sus recursos naturales y que, especialmente, lo haga todo de la mano de la sociedad, con verdadera gobernanza.

¿Consideras que Mérida está en camino a ser una ciudad inteligente?

 

Es urgente impulsar una Mérida como ciudad inteligente, que sepa gestionar mejor su territorio para no crecer de manera desordenada, que sepa articular la movilidad para trasladarnos de un lado a otro, que sepa administrar eficientemente sus recursos naturales y que, especialmente, lo haga todo de la mano de la sociedad, con verdadera gobernanza.

David Montañez Rufino

David Montañez Rufino

Fundador y Director General de la plataforma urbana M50: organización ciudadana dedicada a promover una ciudad pensada, diseñada y construida mediante gobernanza; con espacios públicos de calidad, sistema de movilidad integral y desarrollo urbano sostenible.

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