Por Silvana Forti
Laboratorio Urbano de la Universidad Modelo 

 

Como mencionamos en el artículo anterior, necesitamos un nuevo enfoque para reducir el peligro vial y lograr calles seguras. El cambio en el énfasis de abordar las tendencias históricas de víctimas, a un enfoque proactivo de focalización en el peligro de la calle, presenta una oportunidad para establecer la reducción del peligro de la calle dentro de un contexto más amplio.

Abordar el peligro y riesgos para el peatón y ciclistas en las calles del Municipio de Mérida ayudará a crear calles más acogedoras que se sientan más seguras, haciendo que caminar y andar en bicicleta sea una opción más atractiva. La hipótesis en la que se sustenta nuestra propuesta sostiene que, la reducción de víctimas seguirá a medida que se reduzca el riesgo, y los lugares donde ha habido pocas víctimas, pero donde las personas se sienten inseguras, funcionarán mejor a través del monitoreo de los indicadores de calles saludables(1).

Así, el Plan de Seguridad Vial con enfoque de Visión Cero que elaboró el Laboratorio Urbano de la Universidad Modelo con la colaboración de la Comisión de Tránsito y Seguridad Pública del Cabildo de Mérida(2) incluye objetivos para impulsar la acción y establecer la trayectoria necesaria hacia la ambición de cero muertes y cero lesiones graves por colisiones viales, en un proceso de avance progresivo. Está claro también que, para lograr los objetivos de Visión Cero, el Municipio de Mérida necesita una fuerte coordinación y colaboración en las acciones con el gobierno estatal, pues hay zonas en la ciudad que están bajo el control de esa jurisdicción. Es importante asumir que la seguridad vial es una responsabilidad compartida y, por lo tanto, exige de la coordinación y colaboración, no sólo de diferentes sectores e instituciones, sino también, de los diferentes niveles jurisdiccionales.

 

Los Componentes del Plan Municipal de Seguridad Vial con Visión Cero

La perspectiva de Visión Cero se concretiza en el modelo de Sistema Seguro, que marca un cambio de la atención exclusiva a la reducción de siniestros viales, a centrarse en la eliminación de las muertes y lesiones graves. En este sentido, el Sistema Seguro se orienta a desarrollar un sistema de transporte que sea capaz de ofrecer un entorno operativo seguro, donde el error humano no implique la muerte o heridas graves, y la asistencia post siniestro sea eficaz. Para esto propone adoptar una estrategia de actuación que abarque todas las fases de un siniestro vial y todos los elementos del Sistema Seguro, para alcanzar la seguridad de todos los usuarios de las calles.

Así mismo, se necesitan estrategias legislativas y de intervención policial que logren un cumplimiento generalizado de las leyes y las normas de tráfico, así como estrategias que controlen la entrada y salida de usuarios y vehículos en la red viaria.

El Plan se configura por 5 componentes del Sistema Seguro, y cada uno de ellos comprende 10 líneas de acciones, con su correspondiente conjunto de actividades.

 

 

Velocidades Seguras: La velocidad a la que las personas conducen un transporte motorizado es el determinante más importante, tanto de la probabilidad de que se produzca una colisión, como de la gravedad del resultado. Cuanto más rápido una persona está conduciendo, menos tiempo tendrá para reaccionar y evitar una colisión y más graves serán las lesiones resultantes. La gestión de la velocidad es crucial para desarrollar un sistema vial seguro. Una buena opción cuando la seguridad de la infraestructura no pueda mejorarse en un futuro cercano y la carretera presente un alto riesgo, es la de revisar los límites de velocidad y, a la par, aumentar la presencia policial para fortalecer su cumplimiento. También se debería considerar actuar sobre la infraestructura, para lograr velocidades más bajas.

El Reglamento de la Ley de Vialidad y Tránsito del Estado de Yucatán, en su artículo 236, perteneciente al Capítulo III, presenta los límites de velocidad que son inadecuados para zonas con densidad poblacional. Por ejemplo, aún cumpliendo el Reglamento, en la calle de Circuito Colonias que tiene asignada una velocidad de 60 km, si cruza un peatón y lo atropella un automóvil las probabilidades de sobrevivir son mínimas. Así pues, se necesita una acción legislativa para que el Reglamento tenga velocidades adecuadas. De igual manera, se requiere mejorar la fiscalización, pues hay suficiente evidencia de que la reducción drástica de la siniestralidad –el salto cualitativo por el que un país baja de 100 fallecidos por millón de habitantes– tiene lugar cuando un elemento comienza a funcionar de modo eficiente: la fiscalización vial(3).

Infraestructura Segura: Una clave para que las personas se sientan seguras en nuestras calles es reducir el peligro en lugares donde la probabilidad de lesiones es mayor que en otros lugares. La acción se centrará en mejorar los cruces e intersecciones, que son los lugares más peligrosos y donde el peatón, ciclistas y motociclistas, son particularmente vulnerables. El 65% de los incidentes viales se dan en intersecciones y cruces en Mérida, de ahí que se requiere focalizar las intersecciones de riesgo e intervenir en su diseño para mejorarlas y disminuir los riesgos de conflictos(4).

Vehículos Seguros: El gráfico siguiente muestra que los autos y motos son vehículos involucrados en colisiones que resultaron en caso de muerte o lesiones graves para personas que caminan, andan en bicicleta y montan motocicletas. Los vehículos más grandes, como los vehículos pesados y los autobuses, presentan el mayor riesgo. Otros vehículos conducidos por conductores profesionales, como vehículos ligeros, taxis y vehículos de alquiler privados, así como motocicletas, también representan un riesgo para las personas que caminan y andan en bicicleta que es desproporcionado en relación con su presencia en el espacio público. El enfoque de Sistema Seguro también considera la reducción del dominio de los vehículos motorizados en nuestras calles, de ahí la importancia de propuestas urbanísticas que impliquen menor desplazamiento para acceder a bienes y servicios.

 

Comportamientos Seguros: Sea la toma de riesgos consciente o inconsciente, todas las personas tienen el potencial de crear un peligro que puede conducir a una colisión y hacer que las calles de Mérida sean inseguras para aquellos que desean caminar, andar en bicicleta o usar el transporte público.

Si bien no contamos con datos desagregados y sistematizados de las conductas que ponen en riesgo la seguridad de las personas en las calles de Mérida, con base a lo que se encuentra en la revisión de la literatura y a los datos fragmentados que tenemos de la Secretaria de Seguridad Pública, podemos decir que el mayor porcentaje de factores que conducen al riesgo se encuentran en un limitado número de comportamientos: velocidades excesivas, distracción, ingerir bebidas alchólicas y/o conducir con drogas e inclumplimiento vehicular y del conductor (seguro, uso de cinturón de seguridad, luces en bicicleta, etc.).

 

“Los límites de velocidad son inadecuados para zonas con densidad poblacional. Por ejemplo, aún cumpliendo el Reglamento, en la calle de Circuito Colonias que tiene asigna- da una velocidad de 60 km, si cruza un peatón y lo atropella un automóvil las probabilidades de sobrevivir son mínimas”.

Conocer para Intervenir: Comprender las causas de las colisiones es fundamental para aprender de ellas y evitar que vuelvan a ocurrir. La colecta de datos, análisis espacial donde ocurren las colisiones, proporciona conocimientos vitales para el desarrollo de medidas efectivas de reducción del peligro vial. El Plan propone una alianza estratégica con la Secretaría de Seguridad Pública, la Policía Municipal de Mérida, la Policía Federal y la Secretaría de Salud de Yucatán para construir una Base Integrada de Información Geo referenciada sobre Seguridad Vial con el fin de monitorear y evaluar los resultados de las intervenciones, para lograr cero muertes y cero lesiones graves por hecho vial.

 

Finalmente, la implementación del Sistema Seguro y su seguimiento, dependerá mucho de la decisión y compromiso político, así como de la consideración de que la seguridad vial es responsabilidad compartida. De ahí que las decisiones de seguridad vial no deberían tomarse de manera aislada, sino que deberían alinearse con las decisiones de uso de suelo, movilidad y accesibilidad, salud poblacional, cuidado al medioambiente y economía.

 

Referencias:

(1) Presentados en el artículo anterior.

(2) Presidida por el ex regidor Lic. Jesús Perez Ballote.

(3) Pons (2017). Fiscalización Vial eficiente, la mejor estrategia para reducir la siniestralidad. https://www.ponsseguridadvial.com/fiscalizacion-vial-eficiente-la-mejor-estrategia-para-reducir-la-siniestralidad-vial/

(4) LUM (2020) Plan Municipal de Seguridad Vial con Visión Cero.

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