Por Silvia Chi Cervera, Adrián Gorocica Rojas y César Rovelo Basteris

de Asambleas Ciudadanas

 

Antecedentes

Desde 1976, con la creación de la Ley General de Asentamientos Humanos, tenemos en México Programas de Desarrollo Urbano que ordenan y regulan los asentamientos humanos. En 1993, con la actualización de esta ley, se reconocen las atribuciones locales de los municipios en materia de desarrollo urbano, tanto en la planeación como en la administración de éste. Mérida, como muchas de las ciudades medias del país, cuenta con un Programa de Desarrollo Urbano (PDU) desde principios de la década de los 80, que se ha actualizado hasta el vigente, de 2017. Recientemente, el municipio de Mérida inició los procesos de consulta pública para la actualización del Programa Municipal de Desarrollo Urbano 2017, razón por la cual se elabora esta reflexión acerca de los PDUs y los procesos de participación.

Una de las constantes preocupaciones que las personas manifiestan en los ejercicios de urbanismo participativo que hemos realiza- do en diversas zonas del municipio de Mérida, es la falta de inclusión en los procesos de transformación del territorio. Frustración por el cambio de uso de suelo de terrenos que se pensaban iban a ser parques y se volvieron iglesias o escuelas, conflictos por un bar en una zona habitacional, desacuerdos por la construcción de gasolineras, son asuntos que frecuentemente generan preguntas entre vecinos y vecinas de Mérida como ¿quién decidió esto?, ¿por qué no nos enteramos?, ¿por qué no estamos incluidas todas las personas en la toma de decisiones?

Sin embargo, estas preocupaciones son muy contrastantes con lo que los marcos legales urbanos establecen con respecto a la participación y el ordenamiento territorial. La Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano (LGAHOTDU) de 2016 establece en su Artículo 4, fracción V, lo siguiente:

“V. Participación democrática y transparencia. Proteger el derecho de todas las personas a participar en la formulación, seguimiento y evaluación de las políticas, planes y programas que determinan el desarrollo de las ciudades y el territorio. Para lograrlo se garantizará la transparencia y el acceso a la información pública de conformidad con lo dispuesto en la presente Ley y demás legislación aplicable en la materia;” (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2016, p. 5)

Como podemos ver, la participación de las personas está protegida en la LGAHOTDU, además, hay también garantías de transparencia y acceso a la información, elementos fundamentales para darle seguimiento a los procesos que transforman nuestros territorios y que sólo hasta tiempos recientes están explícitos en la ley.

 

 

La misma Ley, en su artículo 93, declara que son las autoridades las que deben promover la participación social y ciudadana, en al menos las materias siguientes:

I. La formulación, seguimiento y evaluación del cumplimiento de los planes o programas de Desarrollo Urbano y sus modificaciones, así como en aquellos mecanismos de planeación simplificada, en los términos de esta Ley;

II. La supervisión del financiamiento, construcción y operación de proyectos de infraestructura, equipamiento y prestación de servicios públicos urbanos;

III. El financiamiento y operación de proyectos estratégicos urbanos, habitacionales, industriales, comerciales, recreativos y turísticos;

IV. La ejecución de acciones y obras urbanas para el Mejoramiento y Conservación de zonas populares de los Centros de Población y de las comunidades rurales e indígenas;

V. La protección del Patrimonio Natural y Cultural de los Centros de Población;

VI. La preservación del ambiente en los Centros de Población;

VII. La prevención, control y atención de riesgos y contingencias ambientales y urbanas en los Centros de Población, y

VIII. La participación en los procesos de los Observatorios ciudadanos”. (Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2016, p. 43)

Queda claro que, al menos en la LGAHOTDU de 2016, no solo está permitida la participación de las personas en la elaboración de los PDUs, sino que debe ser impulsada por las instancias colaboradoras y ejecutoras del programa. Además, no es el único proceso urbano en el que esto debería de ser así, sino también se mencionan otros instrumentos como proyectos de infraestructura y equipamiento, proyectos estratégicos para el territorio, y la prevención y atención de riesgos, entre otros.

Entonces, si la LGAHOTDU permite y reconoce como necesaria la participación de las personas en los procesos de transformación del territorio –desde la Ley General de Asentamientos Humanos (LGAH) de 1993 se reconoce la necesidad de las consultas públicas en los procesos de elaboración de los PDUs– ¿por qué son constantes las preocupaciones y demandas de vecinos y vecinas por ser incluidos? ¿por qué la consulta pública del PMDU de Mérida no recibe una participación intensa de vecinas y vecinos interesados en el desarrollo de la ciudad?

Como en otros proyectos del municipio, el Ayuntamiento de Mérida ha establecido en la plataforma Decide Mérida un mecanismo para la consulta pública del nuevo PMDU de Mérida. Es una plataforma abierta, en la que pueden participar todas las personas, de manera individual o representando a algún grupo vecinal, institución u organización, y donde es posible consultar el documento del PMDU. Ahí se pueden hacer propuestas para ser consideradas, tanto en el diagnóstico, como en las estrategias de planeación urbana. En una revisión realizada el 12 de octubre del sitio web mencionado, se encontró que hay solamente 22 propuestas: 8 de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios  y Turismo de Mérida (CANACO), 5 del Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida, 1 del Tren Maya, 1 de un usuario identificado como Gas, y 7 de 3 distintas personas. En un proceso similar realizado a finales de 2018 para el Plan Municipal de Desarrollo en la misma plataforma, se recibieron 1183 propuestas, en las que el 74% eran propuestas individuales, y un 12.9% de organizaciones de la sociedad civil. Estos datos visibilizan la enorme diferencia en la cantidad y proporción de participantes entre un proceso y otro, aun cuando el PMDU afecta directamente a temas concretos de la ciudad, como los usos de suelo, áreas de crecimiento futuro, densidades de ocupación del suelo, entre otras preocupaciones que son usuales de habitantes de Mérida.

Tomando en cuenta lo anterior, resulta crucial preguntarse, ¿por qué la participación en la elaboración de los planes y programas es limitada y no se aprovechan los espacios de participación?

Razones posibles de la falta de participación

Un aspecto importante que obstaculiza la participación efectiva en el proceso de elaboración del PMDU, es la escasa socialización de la utilidad y relevancia que tiene el instrumento para el desarrollo de la ciudad. Usualmente esta es una discusión que se queda en un grupo reducido de actores en donde participan las Cámaras Empresariales, Colegios de Profesionistas, Universidades y algunas Organizaciones Civiles.

En pleno 2020, donde temas como la movilidad urbana eficiente y justa, la vivienda digna y asequible, la dotación de servicios equitativos, la creación de ciudades seguras para todas las personas y la adaptación al cambio climático son tópicos centrales de la agenda pública; la discusión de los PDUs de nuestros territorios se vuelve urgente en círculos fuera de los tradicionales de “personas expertas”. Sin embargo, sucede con frecuencia que la agenda de acciones que aborda el PMDU no se llega a comprender en su totalidad. La sociedad en general aún no dimensiona cómo estos programas pueden ayudar a crear soluciones y mejorar la ciudad y, por ende, su calidad de vida. Adicional a lo anterior, se ven pocos esfuerzos por parte de las autoridades, la academia, los colegios y cámaras empresariales para ampliar la conversación a otros círculos y lograr que esta información sea accesible para todas las personas.

Por otro lado, el lenguaje de un instrumento como el PDU, es técnico, desde el documento completo con todos los capítulos que comprende, hasta la carta síntesis que es el resultado más contundente de un PDU. Este lenguaje técnico lo dominan pocas personas, quienes son las que con mayor facilidad pueden entrar a la discusión del instrumento. ¿Cómo esperamos que la ciudadanía participe en esta discusión, si de entrada no se socializa la relevancia de un documento de esta índole, y además las personas tienen que hacer un esfuerzo para comprender las tecnicidades del documento?

Si queremos que más personas se sumen a la discusión de los procesos de transformación urbana, es necesario que asumamos que los procesos de participación son también procesos pedagógicos. Que requieren salirse de los mínimos necesarios que marca la ley en términos de participación, para transitar hacia procesos pedagógicos, más amables e incluyentes, en donde se diseñen mecanismos para que todas las personas, la niñez, las mujeres, las personas mayores, las personas con discapacidad y demás población en situación de vulnerabilidad, puedan sentirse en condiciones de participar, y no excluidos de entrada por la falta de accesibilidad, tanto en el lenguaje como en el acceso a la información.

Es necesario considerar estrategias de socialización que estén dirigidas a comunicar la importancia del Programa de Desarrollo Urbano y la relevancia de que ciudadanas y ciudadanos se involucren en su elaboración, operación y evaluación, no solo porque es el instrumento de planeación que define la estrategia de crecimiento urbano a través de la definición de los usos del suelo, sino porque es a través de su aplicación, interpretación y control, que las transformaciones que son necesarias para atender los problemas de la ciudad puedan suceder o no.

Conclusiones

Como se ha mencionado, los PDUs son una herramienta de gran importancia para el desarrollo de nuestras ciudades. Llevar a cabo procesos de participación por cumplir con lo que manda la ley, sin diseñar un proceso que incluya la socialización de la información, sin lograr que la gente conozca su relevancia y sin incentivar una participación real y representativa, es una oportunidad perdida para construir espacios de pedagogía, encuentro y reflexión colectiva sobre el modelo de ciudad que queremos construir. Estos espacios y mecanismos de participación podrían propiciar que la ciudadanía conozca un poco más, no solo sobre los temas urbanos, sino que sería el espacio ideal para que podamos conocer cómo funciona la administración pública de nuestras ciudades, sus procesos y complejidades sobre las decisiones de la ciudad y donde posiblemente, la ciudadanía pueda aportar con innovación colectiva en la mejora de varios de los problemas de sus ciudades.

Es necesario construir procesos participativos que salgan de la lógica de talleres de 30 personas que le dedican, 1 o 2 horas de su día al tema, y que faciliten que las personas podamos opinar aún si sólo hay 5 minutos para hacerlo. Recientemente, el gobierno de la Ciudad de México realizó un ejercicio de participación interesante, llevó la discusión de su PDU a lo largo y ancho de su territorio con módulos itinerantes para dar a conocer su relevancia y para que la gente pueda dar sus opiniones de una manera sencilla y ágil. Esto no reemplazó las mesas de trabajo con otros actores, sino que funcionó como una estrategia complementaria, y de esta manera se pudo generar un documento que, con todo y sus limitaciones, incluyera la visión no solo de quienes siempre -desde su expertise profesional- participan en estos ejercicios, sino también de las personas desde la calle, que desde la experiencia de vivir todos los días el territorio, también tienen mucho que decir.

Si no se logra una adecuada comunicación con la gente para que se involucren y apropien de los PDUs, si la discusión sigue siendo exclusiva del ámbito técnico, si no se amplían los modelos y espacios de participación, los Programas de Desarrollo Urbano serán siempre documentos de unas cuantas personas que, sin embargo, afectan significativamente la vida de muchas otras.

 

Referencias bibliográficas:

Ayuntamiento de Mérida 2018-2021, 2018, https://decide. merida.gob.mx/processes/PDM18-21/f/82/, consultado el 12 de octubre de 2020.

Ayuntamiento de Mérida 2018-2021, 2018, https://decide. merida.gob.mx/processes/ModificacionPMDUM, consultado el 12 de octubre de 2020.

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 2016, Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, Diario Oficial de la Fede- ración, 28 de noviembre de 2016.

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, 1993, Ley General de Asentamientos Humanos, Diario Oficial de la Federación, 21 de julio de 1993.

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