Uno de los principales problemas de las ciudades latinoamericanas es la inequidad que existe en las condiciones de vida urbana para un adecuado desarrollo. Cuando se habla de este tema se suele pensar que esto es consecuencia de las condiciones económicas relacionadas al ingreso y a la riqueza de la gente, sin embargo, ésta es una visión simplista que impide entender la magnitud de este fenómeno y limita la generación de soluciones adecuadas para su atención. En ese sentido, ¿podemos analizar y entender este problema de una forma más integral?

Con este artículo se busca comprender la complejidad de los problemas urbanos. Pero, sobre todo, este texto vela por encontrar personas con la visión y misión de trabajar para alcanzar territorios más justos y equitativos.

La discusión teórica alrededor de la inequidad urbana hace referencia a dos conceptos a los que este fenómeno se encuentra intrínsecamente ligado, la justicia social construida históricamente y las desigualdades geográficas resultantes del incumplimiento de las funciones del estado para asegurar la equidad. Smith (2000) plantea que la justicia social se manifiesta de manera operativa en la justicia espacial, y por medio de la localización de desigualdades en el territorio; estas desigualdades están relacionadas con las oportunidades diferenciadas que tienen los integrantes de una población, no solo para acceder a bienes y servicios, sino para tener poder y agencia en ellos.

Pese a que inequidad y desigualdad suelen usarse como sinónimos, hay quienes establecen diferencias entre ambas ideas. Mientras que la definición usual de desigualdad pone atención a las disparidades distributivas entre las personas, la inequidad centra su atención en calificar las desigualdades con el criterio normativo de injustas, innecesarias y remediables. (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2011), es decir, sólo haciendo un análisis de las desigualdades territoriales se puede medir la inequidad.

Soja E.W. (2010) habla sobre cómo la desigualdad se relaciona con la justicia espacial y explica cómo a partir de los procesos de distribución y localización de los servicios de la ciudad se crean desigualdades territoriales que generan inequidad en las oportunidades que tienen los habitantes de una ciudad para acceder a una vida digna y al bienestar. Desde esta perspectiva, se puede decir que la diferencia de los ingresos de la población no es el único factor para entender la inequidad sino, cuáles son las oportunidades que tienen las personas para satisfacer necesidades relacionadas a la salud, educación pública, transporte público, vigilancia policíaca, prevención del crimen, abastecimiento de alimentos, oportunidades de vivienda, y fuentes de empleo.

A estas necesidades se agregan también los servicios para la recreación y la cultura que son necesarios para la reproducción de la fuerza de trabajo y están relacionados con las capacidades de la población para satisfacer sus necesidades de vida. En este orden de ideas, para interpretar de manera más integral las manifestaciones de la inequidad en la ciudad, es necesario analizar, junto con los aspectos socioeconómicos, los aspectos físico-territoriales del fenómeno, y los procesos de gestión que generan sus condiciones. Se puede concluir en este sentido que la problemática de la inequidad urbana puede ser explicada a partir del análisis de tres componentes:

a) La dimensión socioeconómica, es decir, la población y sus condiciones específicas de ingreso, pobreza, marginación y rezago en el desarrollo;

b) La dimensión físico-territorial, que se encuentra relacionada con el desarrollo urbano y el crecimiento de la ciudad y sus zonas habitacionales; también tiene que ver con la dotación y distribución de servicios urbanos básicos, como lo son la energía eléctrica, el agua potable y las telecomunicaciones; y otros servicios para la vida urbana como el transporte público, las escuelas los centros de atención médica, los parques, las áreas verdes, los servicios culturales y deportivos; y la recolección de residuos sólidos; y

c) Los aspectos relacionados con los procesos de gestión de la ciudad, en donde se manifiestan los intereses económicos, políticos y de participación en la producción del espacio urbano.

El desconocimiento o minimización de estos componentes de la inequidad urbana, tanto en los documentos de planeación como en las políticas de desarrollo, tiene como consecuencia que no se ataque al problema de raíz, de manera que, aunque en teoría se pretendan reducir las brechas sociales, en la realidad se continúan reproduciendo los mismos modelos de ciudad que segregan a la sociedad. Por ello, es importante tomar responsabilidad en cambiar las condiciones que generan la inequidad en las ciudades desde nuestra trinchera; ya sea como profesionistas, inversionistas, ciudadanos, etc.

Es necesario entonces, actuar de manera crítica y consciente para la producción de soluciones que equilibren las oportunidades de bienestar para toda la población. Negar esta responsabilidad significaría seguir contribuyendo con las condiciones que causan este problema y que perpetúan las injusticias territoriales.

 

 

Referencias:

Smith D. M. (2000) Social justice revisited from David M. Smith, Environment and Planning A 2000, pp 1149 – 1162, London: University of London.

Soja, E.W., (2010) On the production of unjust geographies” from Soja, E.W., Seeking Spatial Justice, pp 31 – 66, Minneapolis: Minnesota University Press.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2011) Informe sobre Desarrollo Humano 2011, Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos.

 

*Texto de estudiantes de la Maestría en Diseño Urbano de la UADY. Fotografías de Nayeli González Muñoz.

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