Espacios públicos en disputa
 

Las ciudades han sido, de manera histórica, espacios construidos y dominados por lo masculino. Esta visión hegemónica de la ciudad ha generado la exclusión, discriminación y violencia hacia las mujeres y niñas. No obstante, los movimientos feministas y otros que luchan a favor de los derechos de las mujeres han empezado a exigir la recuperación de los espacios que les pertenecen, dentro de ellos, los espacios públicos: las calles, los parques, las plazas.

El espacio público y las mujeres

En el marco de las conmemoraciones alrededor del 8M, el día internacional de la mujer, resulta necesario reflexionar sobre cómo las mujeres se disputan el poder en el espacio público, así como sobre la urgencia de lograr que éstas puedan tener voz en el diseño de los mismos para garantizar el acceso pleno de su derecho a la ciudad y a una vida libre de violencia.

Para poder prevenir y eliminar la violencia hacia las mujeres y niñas, se debe comprender cómo se concibe el concepto de la seguridad, y cómo la construcción de ciudades más seguras conlleva ir más allá de generar estrategias que solo atiendan la violencia. Se debe incluir un enfoque preventivo y con perspectiva de género que ayude a reconocer que el espacio público no es neutro al género, y que es en las calles donde se expresan las relaciones desiguales entre hombres y mujeres.

La urbanización ha desempeñado un papel importante en la relación entre seguridad y violencia. Diversos estudios y publicaciones de ONU Hábitat ponen en evidencia que las actividades delictivas se manifiestan en espacios idóneos para el crimen, por ejemplo, en calles que no tienen suficiente alumbrado público, en terrenos baldíos o en edificios abandonados, así como en calles con difícil acceso y áreas con poca vigilancia o reducida visibilidad. En ese sentido, para garantizar espacios públicos seguros para mujeres, se requiere de la mejora en la infraestructura pública, por ejemplo, mejor iluminación y señalización, baños públicos seguros y accesibles para todas las mujeres, entre otras cosas.

Lograr que las calles y los espacios públicos sean lugares donde las mujeres y niñas puedan transitar y habitar de manera libre es una acción indispensable para construir ciudades menos hostiles y más seguras.

 

Espacios públicos en disputa

 

El derecho a la ciudad y las mujeres

La disputa del espacio público debe poner las opiniones y vivencias de las mujeres al frente. Sólo así se podrá contrarrestar la violencia y discriminación estructural que éstas viven. La Carta Europea de la Mujer en la Ciudad (Bélgica, 1995), resalta la importancia de que los Estados y las sociedades puedan garantizar el derecho a la ciudad de todas las mujeres, a través de la promoción de una ciudadanía activa, así como de involucrar a las mujeres en los procesos de participación y toma de decisiones en la planeación del espacio urbano, de la vivienda, y en la transformación y calidad ambiental.

La participación ciudadana, como herramienta fundamental para incorporar la voz de las mujeres en los procesos de diseño y activación de espacios públicos, incentiva que se abran debates con respecto a la ciudad que queremos y las aspiraciones para nuestras comunidades; también, permite que las personas conozcan los procesos de toma de decisiones, comprendan el funcionamiento de las instituciones, y asuman responsabilidades sobre sus espacios. Todo esto desde un enfoque de perspectiva de género.

Los espacios públicos en Mérida no son neutros al género

En los procesos que se han facilitado desde el colectivo Asambleas Ciudadanas(1), siempre han sido muy notorias las distintas formas en las que hombres y mujeres perciben y viven el espacio público. En este artículo incluimos dos ejercicios de medición de percepción que hemos realizado en muchos lugares de la ciudad, para mostrar la diferencia de visiones entre hombres y mujeres.

En la imagen 1, se muestran los resultados de un ejercicio de participación con vecinas y vecinos de la colonia Brisas, en Mérida, Yucatán. En esta actividad se les pide a las participantes identificar los elementos “muy atractivos”, “atractivos” y “poco atractivos” de un parque de su colonia. En el caso de los hombres, la mayoría mencionan que un parque es atractivo por sus espacios deportivos, áreas de juego y áreas verdes, mientras que las mujeres no mencionan estos elementos como atractivos, más bien mencionan que el parque es “poco atractivo” debido a que: los juegos infantiles están en mal estado y por la falta de iluminación.

Por otro lado, es muy significativo que el segundo tema más mencionado para calificar el parque según su atractivo fue la falta de iluminación, y en ese tema no hubo ninguna mención por parte de los hombres.

 

 

Espacios públicos en disputa

 

En un ejercicio de participación realizado en la colonia Real Montejo (imagen 2) en el que se midió la percepción de seguridad, de un total de 11 opiniones, el 82% indicó que se siente seguro o segura en el parque debido a las buenas relaciones vecinales que existen, mientras que el 18% restante indicó que se percibe inseguridad por la falta de iluminación. Es importante resaltar que, este último dato, se conformó con opiniones exclusivamente de mujeres.

Como podemos ver en los ejemplos, la preocupación de las mujeres por la iluminación y su vinculación a la sensación de seguridad, así como su preocupación por los espacios infantiles, es muy distinta a lo manifestado por los hombres. Esto se relaciona con las labores de cuidado familiar y comunitario que éstas tienen a su cargo. Al hacer ejercicios que distinguen las opiniones de hombres y mujeres, se puede promover que la transformación del espacio público pueda ser más incluyente y más segura, y que contribuya a la reducción de inequidades. Lo anterior tiene un impacto directo en la calidad de vida de las mujeres.

Los ejemplos anteriores son solo una muestra de cómo la perspectiva de género tiene un rol fundamental en el diseño y activación de espacios públicos, sobre todo en la vinculación con la percepción de seguridad y en la necesidad de que estos espacios ayuden a las labores de cuidado. Para lograr una verdadera igualdad de oportunidades para todas las mujeres, se debe incluir su voz y participación activa en la toma de decisiones relacionadas con lo público, lo que pasa en las calles, y los espacios de la ciudad.

Espacios públicos en disputa

“Lograr que las calles y los espacios públicos sean lugares donde las mujeres y niñas puedan transitar y habitar de manera libre es una acción indispensable para construir ciudades menos hostiles y más seguras”.

Referencias:

(1) Es un colectivo multidisciplinar que busca la mejora de espacios de vida a través de transformaciones urbanas, el fortalecimiento del tejido social y la participación y empoderamiento ciudadanos, a partir de intervenciones, tácticas y herramientas colaborativas socioespaciales.

Comisión de la Unión Europea (Unidad de Igualdad de Oportunidades) (1995). “La Carta Europea de la Mujer en la Ciudad, Bruselas (Bélgica)”. http://habitat.aq.upm.es/dubai/96/bp018.html

ONU Habitat. La planificación urbana juega un papel importante en la prevención del crimen, onuhabitat.org. mx, Recuperado el 23 de enero del 2022: https://onu-habitat.org.mx/index.php/reduccion-del-crimen-a-tra-ves-de-la-planificacion-y-gestion-

 

 

Gina Ontiveros y Silvia Chi

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