Doy inicio en este artículo aclarando que los números y datos fueron obtenidos en la última semana de abril del 2020, teniendo como base las fuentes oficiales de la ONU(1), la OMS(2), la OPS(3), la BBC, OIT(4) y Redacción médica entre otras, dando la referencia en la moneda original del artículo consultado, por lo que hay datos en pesos y en dólares.

Al escribir este artículo, el coronavirus ha afectado a más de 3.4 millones de personas, dando muerte a más de 233 mil. Se han recuperado más de 1 millón de personas. Esta pandemia está considerada como la mayor crisis global de este siglo y es indiscutible que todo ha cambiado: el mundo será diferente a partir de ahora. Sin querer sonar fatalista, cuando alguien se pregunta ¿cuándo regresaremos a la normalidad?, la respuesta debe ser nunca; en un futuro cercano podremos hablar de comenzar a vivir una nueva normalidad, ya que existirán efectos post pandemia en los ámbitos político, económico, social, ambiental, ecológico, cultural, público y muchos ámbitos más: esos efectos no permitirán regresar a ser lo que el mundo era antes.

 

Imagen: Eduardo Muñoz (Reuters)

 

Es indiscutible que todos estos efectos están relacionados, ya que una mala decisión política afecta lo económico y lo ambiental, que los problemas económicos traen consecuencias sociales. En este artículo me concentraré en mencionar los ámbitos económico y social.

El efecto del coronavirus en todas las economías del mundo, pero en especial en las economías más vulnerables, es preocupante. Como mencionó el New York Times a finales de abril 2020:

“Los capitales internacionales abandonan los mercados emergentes, por lo que las naciones más desfavorecidas reciben una gran parte del impacto económico causado por la pandemia”.

La ONU reporta que el coronavirus ha costado ya 50,000 millones de dólares a la economía mundial, siendo los rubros más golpeados los instrumentos de precisión, las maquinarias, los automóviles y el equipo para comunicación.

Las economías de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Vietnam están entre las que han sufrido un mayor impacto y, por supuesto, el país de China. Recordemos que este último país es la central manufacturera mundial de muchos sectores, produciendo cerca del 20% del comercio global de productos intermedios manufacturados. A raíz del coronavirus la manufactura en China se detuvo o inhibió por meses, afectando considerablemente su economía.

Solamente Petróleos Mexicanos (PEMEX), por la variación tan dramática del costo del barril, ha dejado de percibir 332 mil millones de pesos por concepto de venta de barriles. Cabe recordar que México forma parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, la OPEP, misma que tiene el concepto de “cesta OPEP”, donde con una media aritmética sus siete agremiados (Argelia, Indonesia, Nigeria, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela y México), fijan sus decisiones de política petrolera.

De los primeros efectos que comenzaron a sentirse fueron los del (des)empleo. Muchos se quedaron sin trabajo, otros muchos su horario laboral se redujo y en consecuencia su ingreso. La Organización Internacional del Trabajo, la OIT, nos habla de más de 193 millones de afectaciones, entre las bajas laborales y las disminuciones de horas laborales. Los trabajadores más afectados son de la construcción, hotelería, restaurantes y comercios.

El número de empleos perdidos o disminuidos en tiempo laboral implica realmente más personas afectadas, ya que muchos de ellos son jefes de familia, lo que supondría que existen tres o cuatro bocas detrás de esos números (esposa y dos hijos, promedio establecido por INEGI).

 

 

El desempleo implica consecuencias sociales muy graves. Las principales diferencias que puedo relacionar entre los trabajadores en activo y los desempleados, y que son aplicables tanto a hombres como a mujeres, son el deterioro psicológico, síntomas depresivos, autoestima negativa y menor satisfacción con su vida presente. Pero hay otros que en el pasado no valoramos y ahora nos falta como sociedad: abrazar, besar o darle la mano a alguien.

Tiene que quedarnos muy claro que el Gobierno no es el que crea empleo: el papel del Gobierno es crear las condiciones para que se puedan generar empleos, luego entonces, es un trabajo del Gobierno y de la iniciativa privada en conjunto. Es momento de reinventarnos, de ser solidarios, de ser empáticos, de desaprender para volver a aprender, de ser resilientes como persona y como sociedad. Es momento de ser conscientes de las medidas de autoprotección que seguramente seguirán ya formando parte de nuestras vidas.

Evitemos dejar todo en manos del Gobierno, esto es trabajo de todos. Termino el artículo dando ejemplos de respuestas empáticas y solidarias algunas agrupaciones.

La iniciativa privada, a través del Consejo Mexicano de Negocios que reúne a los empresarios más ricos e influyentes del país y el Banco Interamericano de Desarrollo BID, firmaron un acuerdo para un préstamo de 12 mil millones de dólares para apoyar a 30,000 pequeñas y medianas empresas. Y esto resultará de gran utilidad ya que a este momento, según datos de la CANACO, el 65% de los comercios ha cerrado sus puertas y eso ha causado una pérdida de 243 mil 500 millones de pesos solamente en el rubro comercial.

También podemos acercarnos a la iniciativa de Juntos por la Salud, a la Fundación Mexicana para la Salud o a la iniciativa Mérida nos une.

Tenemos que aprender que el impedir que la propagación de una enfermedad pase a ser una epidemia y que, posteriormente, llegue a ser una pandemia: depende de cada uno de nosotros. Aprendamos de esta experiencia. Vamos a salir bien solamente si te cuidas para cuidarme y si me cuido para cuidarte

 

(1) Organización de las Nacionales Unidas.

(2) Organización Mundial de la Salud.

(3) Organización Panamericana de la Salud

(4) Organización Internacional del Trabajo.

 

Leticia Torres Mesías Estrada

Leticia Torres Mesías Estrada

Arquitecta por la Universidad Autónoma de Yucatán. Maestra en Administración Pública por la Universidad del Valle de México.

Es especialista en Planeación Estratégica Urbana y en Ciudades Seguras por el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano de Barcelona (CIDEU). Docente en la escuela de Arquitectura de la Universidad Modelo y Productora del programa del podcast de radio «Habitar y +».

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