Mérida (capital del estado de Yucatán) es considerada como la capital peninsular por todas las ventajas que ofrece sobre las principales ciudades de Campeche y Quintana Roo: mejor infraestructura, equipamiento, servicios y buena comunicación; también es reconocida como una ciudad conquistada, colonial, moderna y parte de una metrópoli, lo que demuestra que ha tenido que adecuarse o reinventarse cada tanto tiempo para ofrecer a sus habitantes las mejores condiciones de vida.

En el aspecto territorial tiene una condición peculiar que sucede en muy pocos lugares del país, una gran zona urbana centralizada en constante crecimiento, un área rural dispersa compuesta por 44 de sus 47 comisarías y subcomisarias; pues, tres localidades ya han sido absorbidas por la mancha urbana: Sodzil Norte, Xcumpich y Opichen, y dos grandes espacios que no pueden ser ocupados por construcción, en sus reservas donde predomina la vegetación.

 

   

Esto es resultado de los intentos gubernamentales de ordenar el territorio. Desde el inicio de la planeación oficial en Mérida en 1980, la parte sur del municipio fue catalogada como zona de restricción ecológica, prácticamente desde el limite del aeropuerto hacia el sur, más allá del Anillo Periférico. Así que los planes de 1988 y 1993 la conservan, aunque reducen cada uno el número. En ese mismo año de 1993 se oficializa la creación de esa zona ecológica y la convierten, precisamente, en una reserva ecológica, y así Mérida tiene la primera Área Nacional Protegida de competencia municipal en Yucatán.

Esta Reserva tiene 10,757 hectáreas y es llamada Zona Sujeta a Conservación Ecológica Reserva Cuxtal. Fue creada para proteger la zona de captación de agua dulce para el municipio, la generación de oxígeno y la captura de carbono, además de conservar los ecosistemas de la región, proporcionar lugares de recreación, turismo y de naturaleza. Incluye a ocho comunidades: Santa Cruz Palomeque, Tahdzibichén, Dzununcán, Xmatkuil, San Pedro Chimay, San Ignacio Tesip, Molas y Dzoyaxché. Asimismo, tiene 242 especies de plantas, 53 de mamíferos, 168 de aves, 55 de reptiles, 13 de anfibios y 410 de invertebrados. En suma, está bien, ha sido correcto, y por supuesto, es muy importante y benéfico para la sociedad.

 

 

Después de todas las ventajas que se han mencionado, la importancia de Cuxtal es innegable como reserva, como pulmón, como área vegetal; de manera que todos los sectores le reconocen ese papel. Pero Cuxtal también ha jugado otro papel muy importante en el crecimiento de Mérida, que pareciera no ser tan evidente. Ha sido el contenedor del crecimiento urbano hacia la parte sur del municipio, ha mantenido a raya la periferia sur regulando la expansión, ha evitado la pérdida de comisarías y su patrimonio por su inclusión en la mancha urbana, y ha forzado el crecimiento hacia otras partes del territorio.

En el 2003, cuando la política de planeación cambió y el nuevo Programa de Desarrollo Urbano promovió la ocupación del territorio más allá del Anillo Periférico que había sido el límite hasta esa fecha Cuxtal se mantuvo como área rural con actividades de bajo impacto, con lo que se descalificaba como posibilidad para la urbanización. La ciudad se vio obligada a crecer hacia el norte.

En el 2000, cuando se habían agotado por segunda vez la reserva territorial; se adquiere tierra con fondos federales en el poniente de la ciudad y de ahí a la fecha sigue el crecimiento de “los Cauceles”. En esos años también hubo propuestas para cerrar el aeropuerto internacional y cambiarlo de lugar en Hunucmá. Ese proyecto mantuvo en expectativa a muchos sectores y se hicieron muchos proyectos de ocupación; todo quedo en el papel y Cuxtal no se vio amenazada con el crecimiento urbano.

En el 2010 hubo un nuevo Programa de Desarrollo Urbano, éste con una visión hacia la sustentabilidad y del rescate patrimonial principalmente natural, planteaba el ordenamiento en función a la ecología. Desalentó la construcción masiva en el sur y reforzó las actividades de Cuxtal, también marcaba a los terrenos libres colindantes a la Reserva Cuxtal con una política de ocupación a largo plazo, es decir, que se podría habitar entre el 2016 y 2025. Desafortunadamente los plazos no se cumplen y esos terrenos ya están siendo ocupados.

El Programa de Desarrollo Urbano del Municipio de Mérida 2012, refrenda a Cuxtal como la zona de alta preservación y plantea políticas de preservación, control y restricción, con lo que se desalienta la construcción masiva en esa área. Es así como Cuxtal ha cumplido por muchos años con una doble función: la natural que todos sabemos, y esa muda aliada del desarrollo que va obligando a que el crecimiento urbano encuentre mejores caminos en otros puntos del municipio.

Carmen García Gómez

Carmen García Gómez

Doctora en Arquitectura con Especialidad en Medio Ambiente por la Universidad de Colima. Docente en la UADY y miembro de la Red de Estudios Multidisciplinarios en Turismo (REMTUR).

E-mail: ggomez.carmen@gmail.com

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